Esta enfermedad
se ha relacionado con una anormalidad cromosómica (translocación del cromosoma
22 al 9); t (9q+; 22q-) que se denomina cromosoma Philadelfia (Ph1), la
cual se observa en más de 90% de los pacientes. El origen de esta leucemia
no se conoce. En muchas ocasiones el diagnóstico se efec túa cuando el paciente
se encuentra asintomático, en un estudio rutinario, encontrando leucocitosis
en la citometría hemática. Los síntomas al momento del diagnóstico suelen
ser vagos: fatiga, pérdida de peso, plenitud abdominal y en ocasiones sangrado
o dolor de abdomen son los datos más comunes. En la exploración física se
encuentra esplenomegalia en 95% de los enfermos y hepatomegalia aproximadamente
en la mitad; es común encontrar adenomegalia moderada. La púrpura o fiebre
se reconocen en menos de una cuarta parte de los pacientes. Como tratamiento,
en la actualidad muchos hematólogos prefieren usar hidroxiurea, ya que la
respuesta es más rápida y la toxicidad, menor y predecible y el busulfán
puede causar daño permanente a médula ósea y fibrosis pulmonar.
La leucemia linfocítica crónica es una neoplasia
hematológica que se caracteriza por |
proliferación
y acumulación de linfocitos de aspecto relativamente maduro o normal. Su
prevalencia en la República Mexicana es seis veces menor que en Europa o
los Estados Unidos. Esta leucemia se origina, en 90% de los casos, en linfocitos
de tipo "B" y, desde el punto de vista terapéutico, el objetivo principal
es controlar y en su caso, hacer retroceder los efectos negativos del padecimiento,
ya que no se pretende lograr la curación en vista de que es prácticamente
imposible erradicar por completo la clona de células leucémicas responsable
de la enfermedad.
La leucemia de células peludas es una enfermedad
linfoproliferativa que se origina en los linfocitos B; su frecuencia es
dos veces menor a la observada en poblaciones caucásicas. Las células leucémicas
se caracterizan por tener prolongaciones en el citoplasma, a manera de "pelos";
además, poseen fosfatasa ácida positiva y resistente al tartrato. Cuando
se emplea el interferón alfa, éste mejora significativamente más de 80%
de los casos. En la actualidad, el tratamiento de elección es la cladribina,
o 2-cloro -desoxi-adenosina (2cdA). |