Los
linfomas de grado intermedio son los más comunes en adultos menores de 40
años y constituyen 10 a 12% de los que afectan a los niños. El linfoma de
alto grado de malignidad es más frecuente en adultos jóvenes; la edad de
presentación clínica tiene una mediana de 26 años. En los niños, esta clase
de linfomas constituye 80% del total de estos tumores. Dentro de los factores
pronósticos, los que más han destacado son: edad, presencia de enfermedad
voluminosa, afecciones ganglionares o extraganglionares múltiples y deshidrogenasa
láctica elevada.
En cuanto al tratamiento, en los linfomas de grado
bajo se ha pasado de un extremo a otro en el tratamiento: de no usar
nada si el paciente no tiene manifestaciones clínicas, esto es, "esperar
y observar", al empleo de terapéuticas muy agresivas con quimioterapia intensa
y, en su caso, trasplante de médu la ósea. Aunque el linfoma de grado bajo
predomina en adultos, 25% se puede presen tar en menores de 40 años.
En linfomas de grado intermedio el primer régimen
terapéutico que mostró resultados satisfactorios fue el denominado CHOP
(ciclofosfamida, hidroxil-daunorrubicina - también denominada adriamicina
o doxorrubicina - vincristina y prednisona), administrado cada 21 días durante
seis a ocho ciclos. |
Estos
tratamientos deben calcularlos y vigilarlos los hematólogos u oncólogos.
Los esquemas de quimioterapia más modernos, denominados de segunda o tercera
generación como el MACOP-B, proMACE-MOPP o ESHAP / MINE no han logrado de
mostrar una superioridad franca con respecto al CHOP, en cuanto a duración
de la supervivencia del paciente. La radioterapia se emplea cada vez menos
en el tratamiento de los linfomas; sólo en formas muy localizadas debe considerarse.
En linfomas de grado alto con afección diseminada
e infiltración a médula ósea y SNC, el enfoque es semejante al de la leucemia
aguda; por ello, los regímenes son prácticamente similares. Tomando en cuenta
que 80% de los enfermos tiene recurrencia, se ha considerado que deben existir
clonas resistentes desde el diagnóstico y que éstas son responsables de
la recurrencia. La prevalencia de linfoma en pacientes
con SIDA se ha incrementado en los últimos años; se ha considerado que al
durar más la supervivencia de estos pacientes, la inmunosupresión secundaria
hace que el enfermo tenga más posibilidades de estar expuesto a agentes
probablemente virales y que, por lo mismo, pueda desarrollar linfomas con
más frecuencia. |
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En
la clasificación histológica más empleada en la actualidad
de los linfomas, la llamada New Working Formulation (NWF), destacan tres
grupos: los linfomas denominados de grado bajo y un conjunto de grado intermedio
y alto de malignidad, con cursos clínicos, respuesta a tratamientos
y evolución biológica bien definidos. |