Descrita
en 1832 por Sir Thomas Hodgkin, la enfermedad que lleva su nombre es una
entidad neoplásica de las células que normalmente existen en el tejido linfoide
y que afectan los órganos del llamado sistema inmunológico. No se conoce
el agente causal. Algunos estudios epidemiológicos de brotes en comunidades,
áreas escolares y familias, sugieren una respuesta excesiva a un agente
infeccioso que puede ser viral. El agente viral más estudiado ha sido el
de Epstein Barr, un herpes virus que suele causar linfopenia, disminución
de linfocitos cooperadores CD4 y reducción de la inmunidad celular.
Se prefiere no emplear el término de linfoma para distinguirla
de los verdaderos linfomas malignos y porque la etiopatogenia de ambos padecimientos
es muy diferente. El diagnóstico de la enfermedad de Hodgkin depende del
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estudio
histológico de un ganglio linfático que permite establecer cuatro variedades
histológicas (ver cuadro).
Los enfermos generalmente cursan con crecimientos ganglionares
de consistencia aumentada, móviles, indoloros, que tienen más de seis semanas
de evolución y miden más de 3 cm debido a que un ganglio o varios han confluido.
El sitio más frecuente en 70% de los casos es el cuello y en 90% de los
pacientes las lesiones son superficiales. La enfermedad de Hodgkin debe
diferenciarse de linfomas unicelulares (no Hodgkin) de las variedades inmunoblástica,
pleomórfica e indiferenciada, ya que el tratamiento y la evolución son distintos.
De acuerdo con el grado de invasión del organismo, los estadios de extensión
de la enfermedad de Hodgkin son cuatro, como se muestra en el cuadro.
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