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En
la actualidad, la transfusión de sangre total como único
recurso terapéutico traduce una conducta errónea y debe evitarse;
su uso irrestricto sólo revela incapacidad del los médicos
que la indican y de los centros de medicina transfusional, antaño
llamados "bancos de sangre".
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La
terapéutica transfusional moderna debe orientarse a proporcionar los elementos
sanguíneos celulares o plasmáticos o ambos que el enfermo requiere. En la
actualidad, la transfusión de sangre total como único recurso terapéutico
traduce una conducta errónea y debe evitarse; su uso irrestricto sólo revela
incapacidad de los médicos que la indican y de los centros de medicina transfusional,
antaño llamados "bancos de sangre". La transfusión de paquete globular
está indicada para incrementar la masa eritrocitaria en un paciente
en quien se requiera aumentar su capacidad de transporte de oxígeno por
síndrome anémico y que no se espera que responda pronto a otra terapéutica
específica. Una unidad de plasma tiene un volumen aproximado de 200 a 250
mL. Si es separado y congelado a menos de 30°C dentro de las 6 h siguientes
a la obtención de sangre, el plasma fresco congelado conserva la
actividad de todos los factores de la coagulación y si se mantiene a esta
temperatura posee una vigencia de hasta un año. El crioprecipitado
contiene 80 a 100 U de factor VIII, 250 mg de fibrinógeno, 30% de actividad
plasmática del factor XIII, 40 a 70% de factor von Willebrand y fibronectina;
la principal utilidad del crioprecipitado es para el tratamiento de pacientes
con hemofilia. Otras presentaciones disponibles del factor VIII son los
concentrados comerciales obtenidos por fraccionamiento del plasma,
utilizando precipitación con polietilenglicol, filtrados para remover proteínas
contaminantes purificados mediante cromatografía y anticuerpos monoclonales
y sometidos a un proceso de inactivación viral; también existen ya en el
comercio concentrados de factor VIII recombinante. Las transfusiones de
concentrados de plaquetas sólo se justifican en casos de trom bocitopenia
por hipoplasia de megacariocitos primaria o secundaria y se han |
descrito
varias formas para calcular el número de plaquetas necesarias para transfundir
a un paciente: una práctica útil es calcular 1 U de plaquetas por cada 10
kg de peso; las plaquetas idealmente deben transfundirse con un filtro para
remover leucocitos. Con el empleo cada vez más difundido de factores estimulantes
de colonias de granulocitos (G-CSF) o de granulocitos y monocitos (GM -CSF)
que estimulan la granulopoyesis, la transfusión de concentrados de granulocitos
se usará cada vez menos.
La sangre es un tejido complejo y el receptor de una
transfusión también es un orga nismo complejo; desde este punto de vista,
no sorprende en absoluto que la transfusión de sangre o de cualquier hemocomponente,
que en realidad constituye el trasplante de tejido más exitoso y más frecuentemente
utilizado, conlleve una serie de riesgos y pueda tener complicaciones y
efectos adver sos en el receptor. Una reacción de tipo urticaria no es indicación
para suspender la transfusión, ya que cede rápidamente con administración
de antihistamínicos endo venosos y sólo debe anotarse el fenómeno en el
expediente y notificarlo al banco de sangre. Las reacciones hemolíticas
de tipo inmunológico, en las que los glóbulos rojos transfundidos se destruyen
al reaccionar con anticuerpos específicos presentes en el receptor, casi
nunca ocurren pero constituyen el cuadro más dramático, grave y temido entre
las complicaciones de las transfusiones; cuando se sospecha una crisis hemolítica
intravascular debe detenerse de inmediato la transfusión, cerrando el paso
de la sangre sin desechar el remanente. El tratamiento del enfermo debe
enfocarse a prevenir el daño renal, manteniendo una buena hidratación y
diuresis; si se desarrolla coagulación intravascular diseminada o choque,
se establecerá el manejo adecuado. |