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La
frecuencia de anomalías cromosómicas en recién nacidos vivos es 1% aproximadamente.
Veinte a 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre presentan
anomalías cromosómicas.
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Los primeros al ser
fertilizados por un gameto normal darán trisomías (47 cromosomas) y los
segundos monosomías (45 cromosomas). Estos mecanismos anormales de segregación
pueden ocurrir en ambas divisiones meióticas sucesivas o en combinación
en la paterna y materna, dando lugar a tetrasomías y pentasomías. En ocasiones
la no disyunción ocurre poscigóticamente, lo cual determina la presencia
de varias líneas celulares en un individuo. A esta condición se le denomina
mosaico.
Anomalías
estructurales
En las alteraciones estructurales, los factores determinantes son la ruptura
de uno o más cromosomas y el consecuente rearreglo de los extremos libres
generados por la ruptura o rupturas. Entre las principales aberraciones
cromosómicas intracromosómicas se encuentran: la deleción o pérdida de
un segmento cromosómico (del), duplicación (dup), inversiones peri o paracéntricas
(inv), cromosomas en anillo (r) y los isocromosomas (i). También pueden
generarse aberraciones intercromosómicas como: las inserciones (ins), translocaciones
recíprocas balanceadas o no (t) o las translocaciones de tipo robertsoniano
o fusiones céntricas (rob).
FRECUENCIA DE ABERRACIONES CROMOSÓMICAS
La frecuencia de anomalías cromosómicas en recién nacidos vivos, es aproximadamente
1%, la proporción entre anomalías numéricas y estructurales es similar.
La frecuencia de aberraciones de los cromosomas sexuales es 0.25%, mientras
que la de aberraciones de los autosomas está entre 0.4 y 0.6%.
Las trisomías de autosomas y las aneuploidías de los
cromosomas sexuales ocurren con frecuencias similares, las más frecuentes
son la trisomía 21 (1/700 nacimientos) y el 47,XXY(1/900). El rearreglo
estructural más común es la fusión céntrica en particular entre los cromosomas
13 y 14 (1/1,000 nacimientos).
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Se ha observado que de 20 a 50% de los abortos espontáneos de primer trimestre
presentan anomalías cromosómicas. De éstas las trisomías de autosomas constituyen
la mayor parte (40-50%), la más frecuente es la del cromosoma 16. Las monosomías
del X (45,X) y las triploidías constituyen de 20 a 25% de los casos respectivamente.
Los datos combinados de estudios en recién nacidos vivos
y productos de aborto espontáneo permiten concluir que aproximadamente 4
a 20% de todas las concepciones son cromosómicamente anormales y que 90%
o más de los casos se abortan espontáneamente durante el primer trimestre
del embarazo.
Se han realizado innumerables estudios para establecer
la etiología de las aberraciones cromosómicas; sin embargo, los únicos datos
relevantes son la relación entre edad materna avanzada e incidencia de trisomías
21 y 18, así como de síndrome de Klinefelter. En ellas se asume que un óvulo
envejecido presenta mayor riesgo de errores en la anafase I. En cuanto al
efecto de la edad paterna aún existen datos contradictorios al respecto.
DIAGNÓSTICO DE LAS ABERRACIONES CROMOSÓMICAS
Las técnicas citogéneticas actuales permiten la identificación precisa de
anomalías cromosómicas tanto numéricas como estructurales. La utilización
de métodos de alta resolución y la combinación de técnicas citogenéticas
y de biología molecular permiten reconocer incluso microdeleciones.
El estudio citogenético debe practicarse en pacientes
con dos o más defectos severos o alteraciones menores múltiples, en niños
malformados que fallecen en el periodo neonatal y en recién nacidos muertos.
Ante el hallazgo de aberraciones cromosómicas estructurales es necesario
estudiar a los padres para identificar portadores de translocaciones balanceadas
e inversiones, para impartir un asesoramiento genético adecuado. En casos
de aborto habitual, la pareja requiere estudio cromosómico cuando se han
descartado otras causas. |