En
todos los mamíferos la hembra es homogamética y sus cromosomas sexuales
(XX) son idénticos y se comportan como homólogos. En cambio, el macho es
heterogamético y sus cromosomas sexuales (XY) son diferentes en tamaño,
morfología y contenido génetico. La evolución ha influenciado el proceso
de diferenciación cromosómica ya que originalmente ambos cromosomas eran
homólogos. El dimorfismo se estableció a expensas de un solo miembro del
par que acumuló los factores necesarios para el desarrollo del sexo heterogamético
(cromosoma Y en mamíferos). En los últimos años se han reconocido genes
en el cromosoma Y que participan en crecimiento, maduración ósea, desarrollo
testicular y espermatogénesis. Sin embargo, el hallazgo más trascendente
es la localización del gene responsable de la diferenciación testicular
(SRY) en la porción distal del brazo corto de este cromosoma. Se ha demostrado
en humanos que ambos cromosomas comparten una región homóloga en el extremo
distal de sus brazos cortos denominada región pseudoautosómica.
En el cromosoma no se han observado cambios filogenéticos
importantes y se ha preservado en las diferentes especies. Sin embargo,
uno de los fenómenos más importantes en genética evolutiva es la inactivación
de uno de los cromosomas X en individuos femeninos (XX), proceso que mantiene
el equilibrio génico en ambos sexos al igualar el contenido de ADN cromosómico
activo. La inactivación del cromosoma X resulta en la formación del corpúsculo
de Barr o cromatina X que se observa en los núcleos de células femenimas
en interfase.
En 1961, Lyon postuló una hipótesis en la que sugiere
que tempranamente en la embriogénesis uno de los cromosomas X en la mujer
se inactiva haciendo que la relación autosomas- sexocromosomas sea igual
que en el hombre. En la células somáticas, el proceso de inactivación ocurre
al azar y es clonal pudiendo |
inactivarse
el X materno o paterno. No obstante, una vez que se establece este evento,
todas las células descendientes tendrán el mismo cromosoma X inactivo. Además
del mecanismo de compensación génica entre individuos XX y XY, el proceso
de inactivación ocurre sobre los cromosomas X supernumerarios generados
por errores mitóticos o meióticos.
En años recientes se han reconocido los factores básicos
que determinan la inactivación del X en el embrión femenino. Inmediatamente
después de la fertilización ambos cromosomas X son eucromáticos y la primera
inactivación del X, que ocurre en el trofoectodermo, es no al azar y afecta
preferentemente al X paterno. Este mecanismo de inactivación, no al azar,
se mantiene hasta el estadio embrionario de blastocisto tardío cuando se
inicia la inactivación al azar. Sin embargo, la inactivación no es al azar
cuando uno de los X es estructuralmente anormal y en estas circunstancias
se preserva el X normal activo en la recién nacida.
Es importante señalar que durante la meiosis se requiere
que ambos cromosomas X estén activos para asegurar la diferenciación ovárica
y la gametogénesis, lo que implica la reactivación del cromosoma X que previamente
había sido inactivado en las células germinales. En cambio, la inactivación
del único X presente en el espermatocito primario es necesaria para la espermatogénesis
normal ya que la presencia de un cromosoma X activo parecería interferir
con la meiosis.
ANOMALÍAS DE LOS CROMOSOMAS SEXUALES
Las anomalías estructurales y/o numéricas de los cromosomas sexuales, se
traducen en síndromes bien definidos y por su elevada frecuencia en la población
general se incluirán los síndromes de Turner, Klinefelter, la polisomía
X y la polisomía Y. |
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La
hembra es homogamética en todos los mamíferos y sus cromosomas sexuales
(XX) son idénticos y se comportan como homólogos. Por su parte, el macho
es heterogamético y sus cromosomas sexuales (XY) son diferentes en tamaño,
morfología y contenido genético. |