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Las
mutaciones de genes estructurales dan como resultado proteínas anormales
que tendrán una función alterada que conduce a cuadros clínicos característicos.
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Otro mecanismo
de control es la presencia de islas ricas en CpG que se encuentran previas
al promotor en los extremos 5' de los genes. Estas islas suelen metilarse
inactivando a los genes al permitir la compactación de la cromatina. Por
el contrario, la desmetilación de estas regiones lleva a expresión génica.
REPLICACIÓN DEL ADN
La molécula de ADN debe duplicarse para que al dividirse la célula, cada
descendiente reciba la misma información genética; a este mecanismo se le
conoce como autoduplicación o replicación. Es un proceso semiconservativo
por el cual cada una de las moléculas hijas contiene una cadena de la molécula
progenitora y una cadena recién formada. La síntesis se realiza al abrirse
la doble hélice y permitir la formación de las cadenas complementarias al
incorporarse los nucleótidos correspondientes: A con T y G con C, en dirección
5'-3'. En la replicación participan varias enzimas tales como: helicasas,
topoisomerasas, ARN polimerasas, ADN polimerasas y ligasas. En los organismos
eucariontes, debido a la enorme cantidad de ADN contenida en cada cromosoma,
existen múltiples sitios de replicación (replicones), lo que da origen a
una horquilla a partir de la cual la replicación prosigue en forma bidireccional
hasta unirse con el siguiente replicón.
MUTACIÓN
El ADN es una molécula estable que tiene la capacidad de mantener la información
genética. Las alteraciones que se producen generalmente son corregidas a
través de diferentes mecanismos de reparación; no obstante, pueden generarse
cambios en la secuencia de bases, proceso conocido como mutación. Las mutaciones
se producen por dos mecanismos principales: Alteraciones químicas de las
bases, lo cual lleva a la incorporación de nucleótidos erróneos y errores
de la replicación que se traducen en la incorporación de una base incorrecta
o en pérdida o adición de bases.
Los agentes físicos (rayos |
ultravioleta,
X, gamma), químicos (agentes alquilantes, oxidantes) y biológicos (virus
y transposones) son capaces de producir mutaciones. Contra ellos, las células
tienen diversos sistemas de protección: las membranas celular y nuclear,
la agrupación de genes en cromosomas y sistemas enzimáticos donde los mutágenos
son destruidos antes de que lesionen al ADN. En caso de que este resulte
dañado todavía existen procesos capaces de repararlo de una manera exacta,
permitiendo recuperar su estructura original. Contrariamente, si el tipo
y la cantidad de alteraciones fueran tan graves que los mecanismos protectores
resulten insuficientes, se produce muerte celular. Las alteraciones leves
en el ADN, que no son reparadas ni provocan muerte celular, originan una
mutación directa. Por otra parte, el ADN puede ser reparado en forma inexacta,
con lo que se establece una mutación indirecta. Es interesante señalar que
no todas las mutaciones son deletéreas sino que algunas son benéficas y
permiten cambios evolutivos.
Las mutaciones de genes estructurales dan como resultado
proteínas anormales que tendrán una función alterada que conduce a cuadros
clínicos característicos. Por ejemplo, cuando mutaciones puntuales (reemplazo
de una base nitrogenada por otra) afectan al gene que codifica para las
cadenas beta de la molécula de hemoglobina se producen hemoglobinas anormales.
Así, la anemia de células falciformes o drepanocitosis, es producto de una
mutación en la posición 6 de las cadenas beta de hemoglobina, lo que origina
un cambio de ácido glutámico por valina (mutación de sentido equivocado)
produciendo polimerización de las moléculas de hemoglobina y formación de
fibras que deforman la estructura del eritrocito, dando las formas en hoz
características.
Por otra parte, mutaciones puntuales en el gene beta
de la hemoglobina que llevan a la formación de codones de terminación tempranos
(mutaciones sin sentido) o mutaciones en alguno de sus dos intrones que
interfieren con el procesamiento del ARNhn. |