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Todos
los organismos vivos son capaces de transmitir el material genético (denominado
genotipo) que contiene la información necesaria para generar nuevos organismos
y es responsable de la apariencia y las características bioquímicas de
tal organismo (el fenotipo).
Los patrones hereditarios bien definidos presentes en rasgos normales y
padecimientos, dependen fundamentalmente de la carga genética y de la localización
cromosómica del gen mutado, que puede corresponder a un autosoma o a un
cromosoma sexual.
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Todos
los organismos vivos son capaces de transmitir el material genético que
contiene la información necesaria para generar nuevos organismos, al cual
se le denomina genotipo y es responsable de la apariencia y características
bioquímicas de un organismo, constituyendo el fenotipo. Los organismos diploides
son aquéllos que tienen dos copias de cada gene y cada copia es segregada
por los padres a los gametos (óvulo y espermatozoide). Los diferentes tipos
de gametos producidos por cada padre se unen posteriormente para formar
el cigoto o huevo fertilizado. De esta manera cada organismo contiene un
gene de origen paterno y otro de origen materno. A este par de genes que
determinan la expresión de una característica particular se les llama alelos
y cuando ambos alelos son iguales se aplica el término homocigoto a los
individuos que los poseen. En cambio, si los alelos son diferentes, el organismo
es heterocigoto o híbrido. Cuando en un individuo heterocigoto sólo uno
de los alelos se expresa se le llama dominante y al otro que se mantiene
oculto, se le conoce como recesivo.
APLICACIÓN DE LAS LEYES DE MENDEL A LA HERENCIA HUMANA
Numerosos rasgos normales y un número importante de padecimientos presentan
patrones hereditarios bien definidos. Estos patrones dependen fundamentalmente
de la carga genética y de la localización cromosómica del gen mutado, que
puede corresponder a un autosoma o a un cromosoma sexual. En el primer caso,
se habla de herencia autosómica y en el segundo, de herencia ligada al sexo
(cromosoma X o Y). |
La presencia de una mutación dominante en uno solo de los alelos de un par
(estado heterocigoto) da lugar al cuadro clínico; en cambio, los rasgos
recesivos sólo se expresan en estado homocigoto y requieren que ambos genes
hayan sufrido una mutación. Las excepciones a esta última situación son
los desórdenes recesivos ligados al cromosoma X.
Una mutación se considera dominante cuando afecta principalmente
genes reguladores o proteínas estructurales, por lo que en estado heterocigoto,
la proteína anormal, aún en presencia del producto normal, es suficiente
para producir el cuadro clínico característico. En cambio, en las mutaciones
recesivas las manifestaciones clínicas sólo se observan en estado homocigoto
y por lo tanto en ausencia del producto génico normal. Estas mutaciones
ocurren casi siempre en genes codificadores para enzimas, como la deficiencia
de fenilalanina hidroxilasa que es responsable de la fenilcetonuria. En
el estado heterocigoto para genes recesivos, se presenta aproximadamente
50% de la actividad enzimática normal, lo que es suficiente para prevenir
manifestaciones clínicas. En consecuencia, los individuos heterocigotos
son portadores del gene anormal pero fenotípicamente sanos.
HERENCIA AUTOSÓMICA
DOMINANTE
Las principales características de los padecimientos con un patrón de herencia
autosómico dominante son:
- Uno de los padres
del paciente también presenta la enfermedad (excepto en la mutación de
novo) e incluso el padecimiento puede detectarse en generaciones previas.
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