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En
la ozena hay atrofia de todas las estructuras de la cavidad
nasal, incluyendo el hueso de los cornetes. La cavidad nasal
aparece como un gran hueco cubierto de secreción costrosa
pegajosa y pestilente.
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Prevención
y tratamiento. La influenza epidémica puede ser prevenida
con vacunas específicas, pero no es así con la gripa habitual,
por la gran variedad de cepas que la pueden producir. Vacunarse
contra todas las posibilidades de infección es a todas luces
impráctico.
Una vez desencadenado el cuadro de rinitis
aguda viral, ya no hay tratamiento etiológico útil. El tratamiento
de la gripa es enteramente sintomático. Deben utilizarse analgésicos
y antitérmicos para el dolor y la fiebre, los vasoconstrictores
si hay obstrucción muy acentuada, y así sucesivamente.
Los antibióticos no sirven en la fase aguda,
puesto que no actúan sobre el virus y sólo cambian la flora
bacteriana comensal, con lo que la infección secundaria se produce
con un germen no sensible al antibiótico utilizado. Por el contrario,
los antibióticos son esenciales una vez que aparece la complicación
bacteriana.
RINITIS CRÓNICA INESPECÍFICA
Se caracteriza por hiperplasia, metaplasia y engrosamiento de
la mucosa nasal. Su etiología es oscura. Probablemente se deba
a inflamaciones repetidas, tanto infecciosas como alérgicas.
Estos dos mecanismos se combinan, bien sea por infección repetida
de una alergia subyacente, o por el desarrollo de una alergia
a las proteínas del germen presente en una infección crónica,
nasal o sinusal.
Síntomatología y diagnóstico. Hay fundamentalmente
obstrucción nasal y rinorrea mucopurulenta continuas, pero varían
de grado en diferentes horas del día y en diferentes épocas
del año.
En la rinoscopía anterior se aprecian los
cornetes engrosados, de aspecto acolchonado y de color rojo
oscuro. Esto se exagera en la rinoscopía posterior, en que las
colas de los cornetes tienen aspecto de mora.
El diagnóstico es particularmente difícil.
No se encuentran eosinófilos en el moco nasal; los cultivos
aíslan únicamente gérmenes comensales. Las radiografías de senos
paranasales pueden mostrar que los cambios de la mucosa nasal
se extienden hacia la mucosa de los |
senos,
mostrando imágenes de opacidad en velo, pero no se encuentran
datos de sinusitis aguda, ni colección líquida, ni imágenes
tumorales.
Tratamiento. Desde el momento que la
etiología no se conoce, el tratamiento es exclusivamente sintomático.
Puede ayudar la aplicación de pomadas nasales con corticosteroides
y antibióticos, pero deben evitarse los vasoconstrictores porque,
aunque de momento den alivio, la necesidad de usarlos crónicamente
obligará en forma inevitable a que se establezca la rinitis
medicamentosa (Véase mas adelante). En ocasiones estará indicada
la cauterización de los cornetes.
RINITIS ATRÓFICA
Constituye la etapa final de numerosos padecimientos que dañan
en forma irreversible la mucosa nasal. Cuantitativamente puede
ir desde una poca disminución del grosor de la mucosa, normal
en los ancianos (atrofia senil), hasta la llamada "ozena".
En la ozena hay atrofia de todas las estructuras
de la cavidad nasal, incluyendo el hueso de los cornetes. La
cavidad nasal aparece como un gran hueco cubierto de secreción
costrosa pegajosa pestilente. A pesar de que es conocida por
mucho tiempo, se ignora su etiología y su patogénesis. En ocasiones
aparece en jóvenes, sobre todo mujeres. Se ha pensado en gérmenes
específicos y en padecimientos vasculares, endócrinos o metabólicos
característicos, pero no ha habido comprobación.
La sintomatología predominante es la rinorrea
purulenta crónica de predominio posterior, con costras nasales
que producen olor fétido característico. La infección es por
gérmenes oportunistas múltiples, incluyendo gérmenes de origen
intestinal, hongos, etc.
Paradójicamente, estos pacientes se quejan
de obstrucción nasal, no sólo cuando las costras ocluyen la
nariz, sino aún en su ausencia. Esto se ha explicado porque
aunque pasa aire por la nariz, el paciente no lo siente debido
a la atrofia de las terminaciones nerviosas de la mucosa. |