PAC MG-1 B2

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   El diagnóstico diferencial debe excluir infecciones específicas nasales, entre ellas el rinoescleroma y otras menos frecuentes como lepra, sífilis y tuberculosis.

    Tratamiento. Es puramente sintomático y consiste en la práctica de lavados nasales para limpiar la mucosa de la secreción y de las costras. Se han diseñado numerosos procedimientos quirúrgicos para disminuir la amplitud de las fosas nasales y corregir la sintomatología. Se puede decir que todos ellos son uniformemente inútiles cuando no perjudiciales.

FURUNCULOSIS

Las faneras de la piel del vestíbulo nasal, al igual que en cualquiera otra parte del cuerpo, pueden infectase por estafilococo, produciéndose un furúnculo idéntico al de cualquier otra parte del cuerpo, excepto que su localización en la nariz produce dolor particularmente severo. Cuando se abre, hay salida de pus al exterior; si no se evacua completamente el aparato pilosebáceo infectado, puede haber secreción purulenta recurrente o constante.

SINUSITIS AGUDA

Es debida a infección de la mucosa que recubre los senos paranasales, habitualmente como consecuencia inmediata de infección viral del tracto respiratorio superior. Es debida casi siempre a Diplococcus pneumoniae o a Haemophilus influenzae. Aún cuando la sinusitis puede afectar varios senos faciales, lo más frecuente es que afecte a uno de ellos aisladamente. Los senos en orden de frecuencia de afección son: seno maxilar, laberinto etmoidal, sobre todo en niños, seno frontal, y seno esfenoidal.

    Sinusitis maxilar. Es la más frecuente, quizá porque es el seno con la comunicación más tortuosa hacia la fosa nasal, y que además, se encuentra en la porción más superior, por lo que la expulsión del
contenido del seno por el mecanismo ciliar debe efectuarse en contra de la fuerza de gravedad. Los síntomas son dolor, obstrucción nasal y rinorrea purulenta. El dolor se percibe principalmente "detrás del ojo" y en los primeros molares maxilares. Es continuo, sordo, con carácter pulsátil, y se exagera cuando se inclina la cabeza hacia adelante, probablemente por presión sobre la zona del ostium nasoantral.

    Sinusitis etmoidal. La sinusitis etmoidal es más frecuente en los niños que en los adultos. Se caracteriza por presentar fiebre más frecuentemente que otras sinusitis agudas, y dolor que se refiere a la órbita o a la región retrorbitaria. Debido al poco grosor de las paredes que separan la órbita del fondo de las celdillas etmoidales, la sinusitis etmoidal aguda produce frecuentemente edema orbitario, que se manifiesta por edema palpebral unilateral.

    Sinusitis frontal. Es poco frecuente en comparación con las anteriores. Además de los síntomas comunes a la sinusitis, como secreción purulenta, obstrucción nasal y antecedentes de infección respiratoria, la sinusitis frontal se caracteriza por dolor localizado en la región frontal y en particular en la región interciliar. Este es un dolor sordo, pulsátil, que cede con analgésicos, y que, al igual que en la sinusitis maxilar, se exacerba al inclinar la cabeza hacia adelante.

    Sinusitis esfenoidal. Presenta dolor profundo retrocular bilateral con irradiación a occipital. Por vecindad puede inflamar las estructuras nerviosas que cruzan por el seno cavernoso, apareciendo dolor ocular y diplopia por paresia de alguno de los nervios oculomotores. El diagnóstico clínico se comprueba por estudio radiológico, que muestra el seno enfermo opaco o con un nivel líquido en su interior que indica que hay pus que ocupa su cavidad.
La sinusitis aguda es debida casi siempre a Diplococcus pneumoniae o a Haemophilus influenzae. Aun cuando la sinusitis puede afectar varios senos faciales, lo más frecuente es que afecte sólo a uno de ellos.

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