El
diagnóstico diferencial debe excluir infecciones específicas
nasales, entre ellas el rinoescleroma y otras menos frecuentes
como lepra, sífilis y tuberculosis.
Tratamiento. Es puramente sintomático
y consiste en la práctica de lavados nasales para limpiar la
mucosa de la secreción y de las costras. Se han diseñado numerosos
procedimientos quirúrgicos para disminuir la amplitud de las
fosas nasales y corregir la sintomatología. Se puede decir que
todos ellos son uniformemente inútiles cuando no perjudiciales.
FURUNCULOSIS
Las faneras de la piel del vestíbulo nasal, al igual que en
cualquiera otra parte del cuerpo, pueden infectase por estafilococo,
produciéndose un furúnculo idéntico al de cualquier otra parte
del cuerpo, excepto que su localización en la nariz produce
dolor particularmente severo. Cuando se abre, hay salida de
pus al exterior; si no se evacua completamente el aparato pilosebáceo
infectado, puede haber secreción purulenta recurrente o constante.
SINUSITIS AGUDA
Es debida a infección de la mucosa que recubre los senos paranasales,
habitualmente como consecuencia inmediata de infección viral
del tracto respiratorio superior. Es debida casi siempre a Diplococcus
pneumoniae o a Haemophilus influenzae. Aún cuando
la sinusitis puede afectar varios senos faciales, lo más frecuente
es que afecte a uno de ellos aisladamente. Los senos en orden
de frecuencia de afección son: seno maxilar, laberinto etmoidal,
sobre todo en niños, seno frontal, y seno esfenoidal.
Sinusitis maxilar. Es la más frecuente,
quizá porque es el seno con la comunicación más tortuosa hacia
la fosa nasal, y que además, se encuentra en la porción más
superior, por lo que la expulsión del |
contenido
del seno por el mecanismo ciliar debe efectuarse en contra de
la fuerza de gravedad. Los síntomas son dolor, obstrucción nasal
y rinorrea purulenta. El dolor se percibe principalmente "detrás
del ojo" y en los primeros molares maxilares. Es continuo, sordo,
con carácter pulsátil, y se exagera cuando se inclina la cabeza
hacia adelante, probablemente por presión sobre la zona del
ostium nasoantral.
Sinusitis etmoidal. La sinusitis etmoidal
es más frecuente en los niños que en los adultos. Se caracteriza
por presentar fiebre más frecuentemente que otras sinusitis
agudas, y dolor que se refiere a la órbita o a la región retrorbitaria.
Debido al poco grosor de las paredes que separan la órbita del
fondo de las celdillas etmoidales, la sinusitis etmoidal aguda
produce frecuentemente edema orbitario, que se manifiesta por
edema palpebral unilateral.
Sinusitis frontal. Es poco frecuente
en comparación con las anteriores. Además de los síntomas comunes
a la sinusitis, como secreción purulenta, obstrucción nasal
y antecedentes de infección respiratoria, la sinusitis frontal
se caracteriza por dolor localizado en la región frontal y en
particular en la región interciliar. Este es un dolor sordo,
pulsátil, que cede con analgésicos, y que, al igual que en la
sinusitis maxilar, se exacerba al inclinar la cabeza hacia adelante.
Sinusitis esfenoidal. Presenta dolor
profundo retrocular bilateral con irradiación a occipital. Por
vecindad puede inflamar las estructuras nerviosas que cruzan
por el seno cavernoso, apareciendo dolor ocular y diplopia por
paresia de alguno de los nervios oculomotores. El diagnóstico
clínico se comprueba por estudio radiológico, que muestra el
seno enfermo opaco o con un nivel líquido en su interior que
indica que hay pus que ocupa su cavidad. |
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La
sinusitis aguda es debida casi siempre a Diplococcus pneumoniae
o a Haemophilus influenzae. Aun cuando la sinusitis puede afectar
varios senos faciales, lo más frecuente es que afecte sólo a
uno de ellos. |