PAC MG-1 B2

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    REGIÓN DEL OÍDO
Los hematomas del pabellón auricular generalmente son secundarios a traumatismos, pero pueden ser espontáneos.
Bajo este título se describen los padecimientos del oído agrupados según la etiología o bien su naturaleza: traumática, infecciosa, tumoral, neurológica, mecánica o vascular.

TRAUMATISMOS

Laceraciones de oreja
   Se pueden observar desde las simples hasta la pérdida completa del pabellón.

   Tratamiento
  
 Es quirúrgico. Cuando hay herida de la piel de la oreja o de los cartílagos, sin pérdida de sustancia, deben suturarse las heridas a nivel de piel, sin tocar el cartílago, y aplicar un vendaje compresivo que impida la formación de hematoma.
    Las heridas con pérdida de sustancia, deben de reconstruirse para lograr un sustrato anatómico sobre el cual basar posteriormente técnicas de cirugía plástica.

HEMATOMA

   Es secundario a la ruptura de vasos entre el cartílago y el pericondrio, generalmente en la cara externa del pabellón. Casi siempre son secundarios a traumatismos, pero pueden ser espontáneos. Dejado evolucionar espontáneamente, produce reabsorción del cartílago produciendo una deformación característica llamada oreja de "coliflor".

   Tratamiento
   Drenar el hematoma, si es pequeño con punción y si es grande con incisión. Posteriormente aplicar compresión con vendaje externo que adose la piel al cartílago subyacente.

PERFORACIÓN TRAUMÁTICA DE LA MEMBRANA TIMPÁNICA

Puede afectar solamente al tímpano o también a los huesecillos. Ocurren en dos condiciones principales:
  1. Perforaciones punzantes.
    Son accidentales al introducir algo al conducto auditivo externo (CAE), frecuentemente al tratar de limpiar cerilla.
  2. Implosión de la membrana.
    Sucede a consecuencia de
    un golpe a la oreja con objeto plano, como una pelota o la palma de la mano. La presión del aire del CAE aumenta súbitamente y rompe el tímpano hacia adentro.
Síntomas
  1. Otalgia, que cede pronto.
  2. Otorragia escasa, que cede espontáneamente.
  3. Hipoacusia conductiva, que se refiere como sensación de oído tapado.
   Se puede complicar con fístula perilinfática, en cuyo caso aparecen acúfeno y vértigo (Véase más abajo).

   Tratamiento
   Las perforaciones simples de la membrana timpánica curan espontáneamente en más del 90% de los casos, con recuperación total de la audición. Debe evitarse introducir en el CAE cualquier líquido, inclusive gotas con antibiótico. Si se sospecha infección, se deberán usar antibióticos por vía sistémica exclusivamente. Tampoco deberá penetrar agua del baño, por lo que el paciente deberá bañarse con tapones impermeables o con algodón muy comprimido cubierto por fuera con vaselina sólida.
    Cuando la perforación no cicatriza, o cuando al hacerlo persiste hipoacusia conductiva, el tratamiento debe ser quirúrgico, reparando el tímpano y/o la cadena osicular.

FÍSTULA PERILINFÁTICA

Consiste en la rotura de la platina del estribo o del tímpano secundario en la ventana redonda, que permite la salida de la perilinfa hacia el oído medio. Ocurre a consecuencia de un incremento en la presión neumática en la cavidad timpánica y/o de la presión del líquido cefalorraquídeo (LCR), que puede ocurrir en varias condiciones:
  1. Aumento de la presión externa, como en el buceo o en los clavados.
  2. Trauma contuso sobre la oreja.
  3. Aumento de la presión intratorácica al levantar objetos pesados, al toser o al pujar.

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