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Excepto
ante evidencia bacteriológica indiscutible, no deben usarse antibióticos
en la faringitis crónica.
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Los síntomas pueden aparecer
en determinada hora del día o ser continuos. Pueden empeorar al tragar o
pueden mejorar con la deglución. Las molestias crónicas de la faringe pueden
ser debidas a numerosas causas, entre otras pueden ser: las infecciones
descendentes de senos paranasales, la alergia, las inflamaciones por contaminantes
ambientales, la faringitis péptica, el dolor referido de artropatía vertebral
y los trastornos por enfermedades metabólicas.
La más somera consideración de la lista anterior señala
lo difícil del diagnóstico etiológico que se establece con base en la historia
clínica y la exploración de la faringe, que mostrará inflamación las más
de las veces localizada en los folículos linfoides solitarios. La faringitis
por infección sinusal se diagnostica encontrando ésta; lo mismo puede decirse
de la faringitis alérgica.
La faringitis crónica bacteriana se identifica efectuando
los cultivos apropiados. Es importante señalar que numerosas bacterias,
siendo patógenas en otras circunstancias, no lo son en la faringe, en tanto
que gérmenes no considerados patógenos pueden serlo en ciertas condiciones.
Como ejemplo de lo primero destaca la estafilococcia.
El estafilococo, incluso de variedades patógenas, en la superficie de la
faringe, en ausencia de absceso, no causa daño y no requiere tratamiento
alguno. En contraste, diversas cepas de Haemophilus, que no son patógen
as, pueden causar faringitis, al parecer por ser activados por un virus.
El tratamiento de la faringitis crónica sólo puede ser por prueba y error,
pero hay ciertas consideraciones básicas que deben tenerse en cuenta:
- Excepto ante evidencia bacteriológica indiscutible, no deben usarse
antibióticos en la faringitis crónica.
La infección bacteriana da síntomas de faringitis aguda, y el uso de los
antibióticos en el mejor de los casos sólo cambia la flora comensal; en
el peor, produce moniliasis clínica bastante más molesta.
- Los antisépticos locales pueden ser útiles, o para infecciones bacterianas
y micóticas, o como placebos,
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pero deben evitarse los irritantes, que exacerbarían las faringitis
pépticas.
- Las faringitis
pépticas son más frecuentes de lo que comúnmente se considera. Hay que
excluirlas o tratarlas.
- Las faringitis
por contaminación ambiental no tienen remedio porque los pacientes no
lo buscan. Las de la ciudad porque, o no pueden, o no quieren cambiar
de domicilio. Las del tabaquismo, porque activamente ellos mismos se las
causan.
- Por último, ante
una faringitis crónica seria, pensar en las condiciones generales de salud
del paciente. Muchas veces son síntoma de padecimientos amenazantes que
no se han manifestado todavía.
FARINGITIS SECUNDARIA
A PADECIMIENTOS SISTÉMICOS
La agranulocitosis se caracteriza por granulocitopenia, las más de las veces
como reacción a un tóxico. Las lesiones de la mucosa varían de una pequeña
úlcera hasta gangrena extensa. Pueden presentarse en forma aguda o crónica,
según el grado del ataque a los leucocitos. Las lesiones faríngeas de la
leucemia son hipertrofia amigdalina dolorosa, edema y ulceraciones que pueden
ser sangrientas. Ambas se diagnostican con la biometría hemática y otros
estudios hematológicos.
Las manifestaciones bucofaríngeas de la mononucleosis
infecciosa, son relativamente frecuentes y van desde la inflamación moderada
hasta la lesión ulcerativa franca. El diagnóstico se basa en otras manifestaciones
clínicas de la mononucleosis, especialmente el crecimiento de ganglios linfáticos
en diversos territorios del organismo no relacionados con la faringe, hepatomegalia
y esplenomegalia. El diagnóstico se efectúa por la linfocitosis en que predominan
células mononucleares inmaduras. La prueba de aglutinación de Paul Bunnell
suele ser positiva en la mayoría de los casos. |