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En
la enfermedad de Ménière, a medida que transcurren los episodios
de vértigo, el acúfeno va empeorando y la audición se va
deteriorando.
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Los
tapones de cerilla y los cuerpos extraños que no absorben agua
pueden ser extraídos por lavado, excepto si hay antecedente
de perforación timpánica. Las semillas se sacan sólo con instrumental
otológico, bajo visión microscópica y sin utilizar líquidos.
A veces es necesario extraerlas en fragmentos.
En la extracción de los insectos, primero
se instila alcohol para matar al animal sin lastimar el tímpano,
llenando el conducto por espacio de 10 a 20 minutos, para después
extraerlos ya sea con lavado ótico o bajo visión microscópica.
Técnica del lavado de oído.
En caso de tapones de cerumen, puede ser
conveniente ablandarlos previamente con alguno de los siguientes
medicamentos tópicos:
- Aceite de almendras dulces
- Glicerina
- Agua oxigenada
- Glicerina con peróxido de hidrógeno y bicarbonato de
sodio.
Se utiliza agua de la llave a 38°C para evitar
vértigo por estimulación térmica laberíntica. La punta de irrigación
debe ser de forma que sea imposible su introducción hasta el
tímpano.
Los mejores son las jeringas hipodérmicas
de 20 mL (sin aguja), porque aún en caso de que deslizara inadvertidamente
la jeringa hacia el meato, la punta tocaría con la concha del
oído y no puede llegar a la membrana.
El chorro debe dirigirse hacia la porción
superior del conducto. La extracción suele ser laboriosa si
el tapón está muy deshidratado; una vez extraído no debe emplearse
ninguna medicación, sino dejarse secar al medio ambiente.
ENFERMEDADES DEL OÍDO DE DIVERSA ETIOLOGÍA
Enfermedad de Ménière
La enfermedad de Ménière es debida a aumento del volumen endolinfático
que ocasiona distensión del laberinto membranoso. Su etiología
es desconocida y, específicamente, no se ha comprobado alergia
ni origen psicogénico.
La enfermedad es habitualmente unilateral,
pero puede ser bilateral hasta en el 25% de los pacientes. |
Síntomas
Clínicamente se caracteriza por presentar
acúfeno, hipoacusia y vértigo. La evolución de estos síntomas
es característica, apareciendo por crisis de vértigo rotatorio
intenso que puede acompañarse de náusea y vómito, acúfeno e
hipoacusia, casi siempre unilaterales. El vértigo dura unas
horas y desaparece lentamente. A medida que va mejorando, disminuye
el acúfeno y mejora la hipoacusia, pero sin que aquél llegue
a desaparecer ni ésta a recuperarse totalmente.
En estas condiciones pueden pasar días y
aun semanas y meses, al cabo de los cuales se presenta nueva
crisis de vértigo, exacerbándose el acúfeno y empeorando la
audición. Al desaparecer el vértigo, mejora de nuevo el acúfeno
y la audición, pero sin llegar siquiera al nivel que tenía antes
del ataque, por lo que, a medida que transcurren los episodios
de vértigo, el acúfeno va empeorando y la audición se va deteriorando.
Diagnóstico
El diagnóstico se efectúa ante la historia
característica de hipoacusia y acúfeno fluctuantes, con vértigo
episódico. Se confirma audiométricamente ante la evidencia de
hipoacusia sensorial pura y la documentación de fluctuaciones
en el umbral auditivo.
Tratamiento
El tratamiento nosológico es controversial.
Se ha comunicado que la administración a largo plazo de diuréticos
inhibidores de la anhidrasa carbónica controlan los episodios
de vértigo y mejoran el pronóstico de la audición. Por otra
parte, se han empleado técnicas quirúrgicas para facilitar el
drenaje del saco endolinfático. En ambas condiciones, los resultados
son muy variables de enfermo a enfermo.
VÉRTIGO POSTURAL PAROXÍSTICO BENIGNO
Es un padecimiento monosintomático, consiste en vértigo intenso,
de corta duración, cuando el paciente coloca la cabeza en determinada
posición crítica. Nunca se asocia con otro síntoma; específicamente,
nunca tiene síntomas cocleares, acúfeno ni hipoacusia. |