Los
abscesos de la pared lateral de la faringe pueden dar el mismo aspecto que
el absceso periamigdalino excepto que el edema es más extenso, y menos localizado
al velo del paladar. Cuando el absceso se desarrolla en el espacio retrofaríngeo,
se observa protrusión de la pared faríngea posterior hacia el istmo de las
fauces.
Los abscesos periamigdalinos no requieren otra exploración
para hacer diagnóstico; en los abscesos parafaríngeos es útil la radiografía
lateral de cuello para tejidos blandos, en la que se observará aumento de
la distancia entre la columna de aire de la hipofaringe y el borde de las
vértebras cervicales. En condiciones normales esta distancia, medida a la
altura de la cuarta y quinta vértebras cervicales, no debe ser mayor de
un centímetro. Los abscesos parafaríngeos y retrofaríngeos aumentan esta
distancia, y en ocasiones se puede observar nivel líquido cuando los gérmenes
son productores de gas.
El tratamiento del absceso periamigdalino consiste en
su debridación amplia. Se hace una incisión de 2 a 3 cm de longitud en el
paladar blando, 1 cm paralelo al borde de la amígdala, alrededor de 2 cm
de profundidad. Es raro que salga pus blanco como ocurre en otros abscesos;
lo que fluye es líquido hematopurulento, de mal olor. El tratamiento antibiótico
debe ser de amplio espectro que incluya acción sobre anaerobios.
El tratamiento del absceso parafaríngeo debe ser más
enérgico, por el riesgo de su extensión hacia mediastino. Mediante laringoscopía
directa, se determina el punto de mayor prominencia de la pared faríngea
y esofágica, y se hace una incisión en ese sitio. Esto debe acompañarse
con una incisión externa que drene ampliamente el espacio parafaríngeo por
delante del paquete vascular del cuello, en la zona del esternocleidomastoideo.
Esto tiene por fin drenar el material purulento que pudiera existir y establecer
de inmediato un camino por el cual salga el material infectado, evitando
que progrese hacia el mediastino. |
CUERPOS EXTRAÑOS EN EL ESÓFAGO
Los cuerpos extraños más frecuentes son:
- Objetos que los niños colocan en su boca y que inadvertidamente pasan
a la parte posterior despertando el reflejo de la deglución.
- Fragmentos de comida mal masticada, demasiado grande para que transite
correctamente, y que ocurren particularmente en pacientes con defectos
importantes de la dentadura.
- Prótesis dentarias, por lo general puentes movibles, pequeños, que
pueden deglutirse junto con la comida.
Los cuerpos extraños se detienen en alguna de las cuatro
estrecheces fisiológicas del esófago: La estrechez cricoidea, la estrechez
aórtica, la estrechez bronquial o la estrechez a nivel del diafragma.
Diagnóstico. Se hace ante el antecedente de deglución
del cuerpo extraño y la disfagia que produce de inmediato. La comprobación
se hace, en caso de cuerpos radiopacos, con radiografías simples; cuando
son radiolúcidos puede ser necesario utilizar pequeñas cantidades de material
de contraste, teniendo cuidado de no tragar demasiado por el riesgo de regurgitación
hacia la laringe.
Tratamiento. Debe ser su extracción lo antes posible,
cuando se encuentran en la estrechez superior, se pueden extraer con el
laringoscopio de comisura, cuando se encuentran más abajo, sólo por esofagoscopía.
Si no se extraen oportunamente pueden ocasionar erosión de la pared esofágica
iniciando una úlcera que termina en perforación del esófago con la consiguiente
mediastinitis. |
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Si
no se extraen oportunamente los cuerpos extraños enclavados en el esófago,
pueden ocasionar erosión de la pared esofágica iniciando una úlcera que
termina en perforación del esófago con la consiguiente mediastinitis. |