PAC MG-1 B2

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   Los abscesos de la pared lateral de la faringe pueden dar el mismo aspecto que el absceso periamigdalino excepto que el edema es más extenso, y menos localizado al velo del paladar. Cuando el absceso se desarrolla en el espacio retrofaríngeo, se observa protrusión de la pared faríngea posterior hacia el istmo de las fauces.
    Los abscesos periamigdalinos no requieren otra exploración para hacer diagnóstico; en los abscesos parafaríngeos es útil la radiografía lateral de cuello para tejidos blandos, en la que se observará aumento de la distancia entre la columna de aire de la hipofaringe y el borde de las vértebras cervicales. En condiciones normales esta distancia, medida a la altura de la cuarta y quinta vértebras cervicales, no debe ser mayor de un centímetro. Los abscesos parafaríngeos y retrofaríngeos aumentan esta distancia, y en ocasiones se puede observar nivel líquido cuando los gérmenes son productores de gas.
    El tratamiento del absceso periamigdalino consiste en su debridación amplia. Se hace una incisión de 2 a 3 cm de longitud en el paladar blando, 1 cm paralelo al borde de la amígdala, alrededor de 2 cm de profundidad. Es raro que salga pus blanco como ocurre en otros abscesos; lo que fluye es líquido hematopurulento, de mal olor. El tratamiento antibiótico debe ser de amplio espectro que incluya acción sobre anaerobios.
    El tratamiento del absceso parafaríngeo debe ser más enérgico, por el riesgo de su extensión hacia mediastino. Mediante laringoscopía directa, se determina el punto de mayor prominencia de la pared faríngea y esofágica, y se hace una incisión en ese sitio. Esto debe acompañarse con una incisión externa que drene ampliamente el espacio parafaríngeo por delante del paquete vascular del cuello, en la zona del esternocleidomastoideo. Esto tiene por fin drenar el material purulento que pudiera existir y establecer de inmediato un camino por el cual salga el material infectado, evitando que progrese hacia el mediastino.
CUERPOS EXTRAÑOS EN EL ESÓFAGO

Los cuerpos extraños más frecuentes son:
  1. Objetos que los niños colocan en su boca y que inadvertidamente pasan a la parte posterior despertando el reflejo de la deglución.
  2. Fragmentos de comida mal masticada, demasiado grande para que transite correctamente, y que ocurren particularmente en pacientes con defectos importantes de la dentadura.
  3. Prótesis dentarias, por lo general puentes movibles, pequeños, que pueden deglutirse junto con la comida.
    Los cuerpos extraños se detienen en alguna de las cuatro estrecheces fisiológicas del esófago: La estrechez cricoidea, la estrechez aórtica, la estrechez bronquial o la estrechez a nivel del diafragma.
    Diagnóstico. Se hace ante el antecedente de deglución del cuerpo extraño y la disfagia que produce de inmediato. La comprobación se hace, en caso de cuerpos radiopacos, con radiografías simples; cuando son radiolúcidos puede ser necesario utilizar pequeñas cantidades de material de contraste, teniendo cuidado de no tragar demasiado por el riesgo de regurgitación hacia la laringe.
    Tratamiento. Debe ser su extracción lo antes posible, cuando se encuentran en la estrechez superior, se pueden extraer con el laringoscopio de comisura, cuando se encuentran más abajo, sólo por esofagoscopía. Si no se extraen oportunamente pueden ocasionar erosión de la pared esofágica iniciando una úlcera que termina en perforación del esófago con la consiguiente mediastinitis.
Si no se extraen oportunamente los cuerpos extraños enclavados en el esófago, pueden ocasionar erosión de la pared esofágica iniciando una úlcera que termina en perforación del esófago con la consiguiente mediastinitis.

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