La
biometría hemática en la mayoría de los casos muestra: leucocitosis
casi siempre entre 15,000 y 20,000/m3, (rara vez
hasta 50,000/m3) de los cuales 60 a 80% son linfocitos
(con frecuencia mayor a 50%) y velocidad de sedimentación globular
normal. En la fase catarral e inicio de la paroxística, las
anormalidades de la biometría hemática pueden estar ausentes
o haber leucocitosis con aumento de polimorfonucleares.
El cultivo en medio selectivo Bordet-Gengou
(con oxacilina para inhibir a la flora grampositiva), es un
procedimiento clásico para demostrar la etiología; es un método
técnicamente laborioso con rendimiento bajo. Los microorganismos
se cultivan sólo en casi la mitad de los pacientes diagnosticados
clínicamente. Una tinción inmunofluorescente del exudado nasofaríngeo
seco es más rápida pero requiere de equipo y reactivos no disponibles
en todos los casos.
En casos comprobados por el aislamiento de
B. pertussis en los que el cuadro clínico no es el típico,
puede plantearse el diagnóstico diferencial con: mucoviscidosis,
asma infecciosa, bronquitis crónica, cuerpo extraño en vías
aéreas inferiores o compresión traqueo-bronquial intratorácica.
Tratamiento
En realidad el tratamiento durante la fase aguda del padecimiento
con eritromicina por vía oral o I.M. a dosis de 30-40 mg/kg
durante 10-14 días, no modifica el cuadro clínico, pero reduce
el tiempo infectante. La misma dosis en los contactos puede
hacer abortar un cuadro en la fase de incubación o modificarlo
favorablemente en la etapa catarral. En este sentido resulta
particularmente difícil delimitar los contactos. Se recomienda
en casos aislados y en brotes epidémicos aislar los casos diagnosticados
para evitar ulteriores contactos (iniciados en la fase catarral).
Los contactos familiares no vacunados, deben recibir eritromicina
30-40 mg/kg por vía oral dividido en 3 dosis al día durante
10-14 días.
En la fase catarral, los antibióticos eficaces
eritromicina, ampicilina, cloranfenicol y la globulina gamma
hiperinmune, pueden modificar |
favorablemente
la evolución de la enfermedad. En la práctica los casos se presentan
al médico en la fase paroxística en donde los antimicrobianos
sólo ayudan a reducir el tiempo de eliminación del germen y
disminuyen el tiempo infectante de los enfermos tratados.
Un punto fundamental lo representa indiscutiblemente
la inmunización de todos los lactantes. Todos los esfuerzos
deben dirigirse a la prevención mediante la aplicación de la
vacuna DPT (mezcla de toxoides diftérico y tetánico con un extracto
de B. pertussis en fase 1). La primera dosis puede aplicarse
al término del segundo mes de vida y posteriormente se repiten
dos veces a intervalos mensuales con refuerzos un año después
de la 3a. dosis y otro a los 5 años.
Los efectos indeseables que en ocasiones
llegan a presentarse con la vacunación pueden reducirse considerablemente
si los niños con mayor riesgo se excluyen de la inmunización,
ellos son: los lactantes y los preescolares con cuadro febril,
epilepsia o trastornos neurológicos.
No es recomendable la aplicación rutinaria
de gamma globulina hiperinmune para pertussis. Cabe recordar
que la globulina gamma ordinaria es ineficiente. Durante un
brote epidémico la vacunación no tiene efectos trascendentes
salvo en aquellos lactantes o preescolares menores que estén
en vía de completar su esquema primario de inmunización contra
la tos ferina.
SHIGELOSIS
Diarrea, a menudo con sangre y moco. Dolor abdominal cólico
y toxicidad sistémica. Leucocitos en heces; microorganismos
en el coprocultivo.
La disentería por Shigella es una
enfermedad común que a menudo cura de manera espontánea y es
leve, pero en ocasiones es grave, en particular durante los
tres primeros años de vida. Las malas condiciones sanitarias
promueven la diseminación de este germen. Shigella sonnei
es la principal causa de esta enfermedad, seguida de Shigella
flexneri, Shigella dysenteriae causa la forma más grave
de la enfermedad. |