Las
bacterias anaerobias se encuentran en la mayor parte de la flora normal
de las membranas mucosas y la piel. En cavidad oral: veillonella,
bacteroides, espiroquetas anaerobias y fusobacterias; en la parte
baja del tracto intestinal: Bacteroides fragilis, estreptococos
anaerobios; en el aparato genital: Bacteroides fragilis, B.oralis
; en la piel difteroides anaerobios y Propionibacterium acnes.
Los gérmenes anaerobios son capaces de producir
infección cuando logran desplazarse de sus sitios normales a cualquier
otro espacio cerrado. Los factores como la hipoxia y la destrucción
tisular con necrosis de tejidos representan el estado de riesgo que
más favorece el cambio en el comportamiento de una flora humana normal
en agente patógeno agresor.
Existen condiciones agudas como la obstrucción
intestinal y la perforación y aquellas generadas las más de la veces
por instrumentación y manejo quirúrgico indebido como sucede en las
infecciones uterinas en las que se explica por sí misma la proliferación
de este tipo de gérmenes.
En ciertas enfermedades aparecen con frecuencia
las condiciones que permiten el ataque de anaerobios, entre las que
destaca la diabetes mellitus y aquellas en las que se requiere el
uso prolongado de antibióticos.
En presencia de una infección anaeróbica se pueden
ubicar condiciones clínicas generadas por un comportamiento peculiar:
- Con frecuencia se combinan varios anaerobios.
- Forman infecciones en espacios cerrados, en microabscesos o
perforación y en áreas de unión mucocutánea de orificios corporales
naturales.
- El pus con frecuencia tiene mal olor.
- Complican con tromboflebitis séptica.
- El examen bacteriológico pudiera presentar resultados negativos
o sólo aerobios no peligrosos.
- Requieren de la exploración quirúrgica y extirpación.
Además existe una serie de datos clínicos
que indican su presencia: |
- Crepitación en los tejidos a la palpación.
- Gas en los tejidos en las radiografías del área afectada.
- Secreción purulenta o seropurulenta de olor fétido y/o coloración
oscura.
- Formación en seudomembranas.
- Presencia de vesículas llenas de líquido rojo oscuro Infección
en área isquémica.
En estados más avanzados se presentan ictericia,
hemolisis, hemoglobinuria, hemoglobinemia e insuficiencia renal.
Tratamiento
Debe tomarse en cuenta que la infección resultante
de la mezcla de gérmenes aeróbicos y anaeróbicos le da una agresividad
y potencial lesivo que le permiten alcanzar rápidamente la septicemia.
Por esta razón el tratamiento de toda infección por anaerobios requiere
la debridación del tejido necrótico, el drenaje de exudados purulentos,
restauración de la circulación sanguínea y oxigenación tisular y en
los casos complicados y más avanzados, la extirpación o amputación
de la zona afectada.
Cabe recordar el aspecto multimicrobiano de estas
infecciones, por lo que se recomienda que cualquier antibiótico específico
para anaeróbicos sea combinado con otro antibiótico bactericida específico
para gérmenes aeróbicos. Los antibióticos más utilizados son:
- Clindamicina: adultos, 600 mg, I.V. c/72 h, diluido en 50 mL
del suero salino normal y pasar en 10-15 min; niños, 25 mg/kg/día,
I.V. dividido c/48 h.
- Metronidazol: adultos, 0.5 mg I.V. c/8 h; niños, 20-50 mg/kg/día,
I.V., c/8 h.
- Penicilina: adultos, 2 a 3 millones de U, vía I .V. c/4 h;
niños. 250,000 - 500,000 U/kg/día,c/4 h, †I.V.
- Cloramfenicol: adultos, 1 g vía I.V.,c/6 h; niños. 50-100 mg/kg/día
dividido c/6 h.
- Carbencilina: adultos, 5 g vía I.V., c/36 h; niños, 200-600
mg/kg/día, divididos c/48 h.
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Los
gérmenes anaerobios son capaces de producir infección cuando
logran desplazarse de sus sitios normales a cualquier otro espacio
cerrado. Las bacterias anaerobias se encuentran en la mayor
parte de la flora normal de las membranas mucosas y piel. La
infección resultante de la mezcla de gérmenes aeróbicos y anaeróbicos
conjugan una agresividad y potencialidad tan lesiva que rápidamente
alcanzan la septicemia. |