La
mortalidad global de la mionecrosis clostridial es del 15-50%.
Intoxicación alimentaria por
C. Perfingrens
Esta intoxicación alimentaria ocupa el segundo
lugar en frecuencia, sólo es superada por la intoxicación por estafilococo.
Habitualmente el vehículo de contaminación es carne
o sus productos cocidos, calentados y refrigerados en repetidas ocasiones
sin precaución, que favorecen la esporulación del clostridio y a la
que acompaña la elaboración de una enterotoxina que produce acumulación
de líquido en el íleo y diarrea. El periodo de incubación habitualmente
es de 12 h después de la ingestión de alimentos contaminados. Los
síntomas iniciales son cólico abdominal y diarrea, ocasionalmente
hay náuseas. Vómito, fiebre, cefalea o malestar general se encuentran
ausentes y la enfermedad leve desaparece en 24 horas.
Enteritis necrosante o colitis
seudomembranosa
Es causada por Clostridium difficile y caracterizada
por diarrea sanguinolenta, deshidratación y choque.
Es un estado de diarrea secundaria a ulceración
extensa de la mucosa del colon asociada con la formación de seudomembranas.
Este tipo de lesiones del colon están asociadas al uso indiscriminado
de ciertos tipos de antibióticos. El cuadro diarreico puede ser abrupto
o insidioso con evacuaciones líquidas amarillo-verdosas con mucho
moco y ocasionalmente sangre. Hay molestia abdominal más que dolor,
pero en ocasiones éste puede ser tan intenso que sugiere perforación
intestinal. El diagnóstico se establece por la determinación de la
toxina en heces o en cultivo de tejido.
Botulismo
El agente causal es Clostridium botulinum,
responsable de una enfermedad de súbita evolución y alta mortalidad
caracterizada por parálisis muscular progresiva, generada por la absorción
intestinal de la neurotoxina termolábil. C. botulinum es un
bacilo grampositivo anaeróbioo estricto que produce esporas muy resistentes |
al calor, se halla contaminando vegetales, frutas y productos animales
terrestres y marinos. La toxina botulínica es la sustancia más venenosa
que se conoce.
A pesar de que las esporas de Clostridium botulinum
son muy resistentes al calor, las toxinas son fácilmente inactivadas
y destruidas a temperaturas de 60°C durante 30 minutos por lo que
los alimentos contaminados por él, tienen sabor normal.
La naturaleza dramática y aterradora de la enfermedad,
así como su alta mortalidad han atraído siempre la atención tanto
de los médicos como de la población en general; sin embargo, el botulismo
es una enfermedad poco común. La toxina botulínica actúa a nivel de
la unión neuromuscular del músculo esquelético, bloqueando la transmisión
neural al inhibir la liberación de acetilcolina en las sinapsis colinérgicas,
incluyendo todas las fibras pregangliónicas y postgangliónicas, así
como las de la placa neuromuscular produciendo parálisis flácida.
El sistema nervioso central (SNC) no es afectado, mientras que las
terminales de los nervios craneales son las que resultan afectadas
antes y de forma más grave.
El botulismo se presenta en tres formas clínicas:
intoxicación alimentaria, infección de heridas y botulismo infantil.
Intoxicación alimentaria. La intoxicación
alimentaria se presenta en forma de brotes, afectando a grupos de
personas, ocasionalmente en forma individual, generalmente 18 a 36
h después de la ingestión del alimento contaminado, aunque se han
reportado casos de hasta 8 días después de la ingesta.
El cuadro clínico se caracteriza por cuatro signos
positivos y cuatro signos negativos.
Los signos positivos son: alteraciones visuales:
midriasis, oftalmoplejía externa, las cuales provocan visión borrosa
y diplopía; alteraciones del lenguaje: disfonía y disartria; alteraciones
de la deglución: disfagia; alteraiones musculares: parálisis motora
muscular flácida bilateral, simétrica y descendente. |
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La
intoxicación alimentaria por C. perfingrens ocupa el segundo lugar
en frecuencia y sólo es superada por la intoxicación estafilocócica.
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