PAC MG-1 B3

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    Los signos negativos son: diarrea, a pesar de que el botulismo es una intoxicación alimentaria, la diarrea es rara. La constipación es la regla.
    Ausencia de alteraciones de la conciencia: el estado mental es lúcido y normal hasta que la muerte ocurre (por ello, la muerte por botulismo es de las más patéticas). Esta puede ocurrir en pocas horas o varios días, ausencia de fiebre hasta que el paciente desarrolla complicaciones tales como neumonía por aspiración.

   Infección de heridas. Las heridas de la piel pueden contaminarse con C. botulinum proveniente del suelo. En la mayoría de las veces, esto es intranscendente y sin consecuencias, pero ocasionalmente si las condiciones de anaerobiosis de los tejidos lesionados son las adecuadas, C. botulinum tipos A y B, pueden producir toxinas y manifestarse el síndrome de botulismo. Se han reportado casos en que la contaminación con C. botulinum se ha hecho a través de material de sutura quirúrgica contaminado, principalmente por catgut esterilizado en forma inadecuada.
    El diagnóstico de botulismo se inicia con la sospecha clínica de que todo paciente con inicio agudo de diplopia, disfagia, disfonía, sin fiebre o alteraciones mentales o sensitivas correlacionado con el antecedente de la ingestión de alimentos de alto riesgo o de una herida infectada, pueda tener botulismo.
    Sin embargo, los siguientes procedimientos revelarán y confirmarán el diagnóstico:
  • Determinación de niveles de toxina en sangre.
  • Determinación de toxina botulínica en las heces. Esto es más útil en casos de botulismo infantil e intoxicación alimentaria, pero no en infección de heridas.
  • Cultivo de heces para aislar C. botulinum.
  • Técnica de anticuerpos fluorescentes, técnica relativamente rápida, segura y muy útil para detectar C. botulinum en heces y en las heridas infectadas.
  • Cultivos de las heridas.
  • Cultivo de aspirados gástricos y de los alimentos.
    El botulismo infantil es una forma del síndrome del niño flácido caracterizado por debilidad aguda y progresiva que ocurre principalmente en niños lactantes. Rápidamente, una vez aparecida la debilidad, el infante está imposibilitado para la succión y la deglución, pierde el control de los movimientos de la cabeza y su llanto se hace muy débil y apagado. El examen físico revela, por lo general, ptosis, pupilas muy poco reactivas, disminución de los movimientos faciales y extraoculares, depresión de reflejo de deglución y acúmulo de secreciones bronquiales. Aproximadamente una tercera parte de estos infantes desarrollan parálisis respiratoria.
    En todos los casos reportados, la constipación es un síntoma sobresaliente y el más temprano de todos, pudiendo estar presente desde 3 días hasta 3 semanas antes de iniciarse los signos neurológicos. La asociación de constipación de más de 3 días de evolución y la presencia de signos neurológicos de flacidez muscular en un infante debe hacer sospechar la posibilidad de botulismo.
    Electromiografía. Es una prueba extraordinariamente útil para el diagnóstico diferencial con el síndrome de Guillain-Barré que además debe diferenciarse de padecimientos como: miastenia gravis, toxicidad de antibióticos aminoglucósidos, difteria, hipokalemia, hipermagnesemia, intoxicación con belladona o atropina, envenenamiento por mariscos, parálisis por picadura de garrapatas, triquinosis, envenenamiento por hongos.
    Aunque el botulismo es una enfermedad que puede tener recuperación completa, aun sin ninguna medida terapéutica en periodos de semanas como habitualmente ocurre con el infante; la enfermedad puede seguir un curso fatal en el adulto debido principalmente a las complicaciones respiratorias.
    El tratamiento específico es la administración de antitoxina. Si se conoce el tipo de Clostridium, se debe utilizar el suero con la antitoxina monovalente (50,000 U). Si no se conoce el microorganismo, administrar 2 frascos de suero antitoxina polivalente A, B y E (100,000 U) I .V. y repertir en 24 h.

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