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continuación se describen las entidades más comúnmente encontradas
en la práctica médica.
INFECCIONES AGUDAS DE VíAS RESPIRATORIAS
Las infecciones agudas del árbol respiratorio de etiología viral son
quizá el factor más importante de mortalidad en niños menores de 5
años y en la edad escolar ocupa el tercer lugar; en morbilidad aparece
en los dos primeros lugares.
Ante un mismo agente predominante el síndrome clínico
puede variar de acuerdo con la edad del grupo involucrado, el año,
la localización geográfica y el tipo de la población; los factores
individuales y ambientales modulan de manera importante los cuadros
clínicos.
Influenza
Se reconocen los tipos A, B y C. Su patrón de transmisión
es respiratorio y su aparición recrudece en otoño y en invierno. Se
trata de una enfermedad benigna, con las manifestaciones propias de
ataque a las vías respiratorias superiores, su inicio es repentino,
con fiebre, escalofrío, malestar, conjuntivitis, tos húmeda en sus
inicios que evoluciona a no productiva, coriza, cefalea, mialgias.
conjuntivitis, hiperemia de mucosas. Los virus de la influenza causan
necrosis del epitelio respiratorio, fenómeno que predispone a las
infecciones bacterianas, a partir de las que aparecen las complicaciones;
las que se asocian con más frecuencia son el neumococo o el estafilococo.
La vacuna polivalente con virus de la influenza
proporciona inmunidad parcial y alcanza aproximadamente un 85% de
eficiencia durante algunos meses. Su configuración antigénica requiere
de cambios para mantener actualizada su efectividad.
El tratamiento requiere sólo medidas de sostén
y en caso de neumonía, el antibiótico es el de elección, (el microbio
más frecuentemente asociado es el estafilococo). La amantadina 200
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mg/día
atenúa la gravedad clínica y limita la infección a juzgar por la menor
elevación de los títulos de anticuerpos respecto al grupo testigo
sin amantadina.
Para el médico general es claro que algunas de
las enfermedades virales se presentan como un cuadro clínico bien
definido, como es el caso del sarampión, la varicela, la parotiditis,
sin embargo, para otras entidades de origen viral la precisión etiológica
en cuanto al agente responsable se refiere, puede no ser tan clara.
La meningitis aséptica requiere de un diagnóstico diferencial entre
el virus de la parotiditis; varios enterovirus, algunos de la criomeningitis
y el diagnóstico requiere de pruebas específicas, a saber: el aislamiento
e identificación del virus; los métodos microscópicos para examinar
células, líquidos corporales, material de biopsia o aspirados, siempre
en busca de cambios histoinmunoquímicos. Gracias a estos procedimientos
el espectro clínico de la enfermedad viral se ha modificado. La versatilidad
del virus le permite expresarse en comportamientos patológicos que
a simple vista parecieran contradictorios, se ha reconocido por ejemplo,
que un mismo virus puede expresarse en cuadros clínicos diferentes
y que el mismo síndrome o cuadro clínico puede corresponder y haberse
originado en virus distintos. La gravedad y la severidad de las manifestaciones
clínicas se pueden presentar en la más amplia gama, desde un cuadro
ligero y autolimitado en pocas horas, hasta cuadros fulminantes y
la muerte.
Parainfluenza
Este tipo de virus se replica con gran facilidad
en el epitelio respiratorio, pertenecen a los paramixovirus. Las epidemias
por virus de parainfluenza tipos 1 y 2 son anuales (en otoño), la
infección por el tipo 3 se mantiene a lo largo del año. Estos virus
son los responsables de la mayor parte de laringotraqueobronquitis.
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Ante
un mismo agente, el síndrome clínico puede variar y en ello intervienen
sobremanera los factores individuales y ambientales.
El tratamiento de la influenza requiere sólo medidas de sostén y en
caso de neumonía, el antibiótico es el de elección por las asociaciones.
El microbio que más se agrega en el proceso neumónico es el estafilococo.
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