PAC MG-1 B3

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La bronquitis en el menor y fundamentalmente en el lactante es la manifestación patológica prototípica. La infección es generalizada y es común que el 80% de los preescolares cuenten ya con anticuerpos producto de un contacto previo.
    Las manifestaciones clínicas son: disfonía, disnea, estridor (peculiar y más evidente en los menores), tos no productiva e inquietud; conforme aumenta la severidad aparecen los signos propios de la insuficiencia respiratoria. A la exploración del tórax se encuentran hipoventilación y estertores bronquiales gruesos. El progreso a la bronquiolitis y la neumonía aparecen como complicaciones.

    Adenovirus
    Los adenovirus con más de treinta tipos antigénicos son responsables de la producción de diversos síndromes clínicos. Este tipo de infecciones curan espontáneamente. Las manifestaciones del árbol respiratorio van desde faringitis, bronquitis, crup y síndrome coqueluchoide hasta neumonías mortales. Son virus que persisten durante largo tiempo en los tejidos linfoides, la vía de transmisión puede ser la intestinal, oral o por las secreciones nasofaríngeas.

    Virus sincicial
    El virus sincicial respiratorio, un paramixovirus, es el agente etiológico más importante de la patología del árbol respiratorio bajo en los primeros doce meses de la vida. Provoca brotes de neumonía, bronquiolitis y traqueobronquitis, principalmente en edades pediátricas, las infecciones aparecen en cualquier época del año sin tendencia epidémica. La infección es generalizada durante los primeros años y es común que 80% o más de la población preescolar tenga anticuerpos neutralizantes; las reinfecciones son frecuentes (a pesar de los anticuerpos circulantes) y se considera que esos niños mayores o adultos reinfectados son la fuente de infección para los lactantes menores. La reinfección es habitualmente subclínica.
    La bronquitis es la manifestación patológica prototípica del virus; se trata de lactantes menores de 6 meses en los que previo cuadro respiratorio superior benigno, se instalan gradualmente signos de insuficiencia respiratoria con disnea inspiratoria y espiratoria. Hay fiebre, tos no productiva y a la exploración se encuentran datos de atrapamiento de aire, escasos estertores, hipersonoridad de la caja torácica y a la radiografía se observa:
hiperclaridad, diafragmas descendidos y espacios intercostales horizontales, no hay zonas de condensación o atelectasia. Los pacientes permanecen en condición crítica hasta por tres días, al cabo de los cuales la mejoría resulta espectacular o se establece una complicación, casi siempre bronconeumonía o atelectasia.
    La neumonía tiene las características de las neumonías virales, con poca afectación del estado general, con tos no productiva, signos estatoacústicos mínimos pero anormalidades radiológicas fuera de proporción con los datos clínicos.
    En preescolares mayores y escolares, la gravedad de las manifestaciones clínicas es muy moderada e indistinguible de las virosis benignas. En los casos mortales es frecuente encontrar en la autopsia lesiones de neumonitis necrosante, atelectasia y enfisema importantes.
    La primera vacuna con virus inactivados resultó inmunogénica pero los vacunados desarrollaron cuadros más graves (en especial neumonías que requirieron hospitalización) que los vacunados contra la parainfluenza. Los pacientes deben colocarse en ambiente húmedo (de preferencia frío), si la disnea es importante se administra oxígeno a baja concentración. Dado el efecto deshidratante de la disnea debe vigilarse la administración de líquidos. Los broncodilatadores y los corticosteroides no están indicados.

INFECCIONES POR HERPES VIRUS

Los herpes virus humanos más importantes son el herpes simplex (HSV) tipo I, el HSV tipo 2, virus de la varicela-zoster (tipo 3), virus de Epstein Barr EB-mononucleosis infecciosa (tipo 4), citomegalovirus (tipo 5), el HHV-6 causante de la roseola súbita.
   Este grupo de virus mantiene un constante ritmo de agresión y contacto con el ser 10 humano. En esta relación los cuadros subclínicos son muy frecuentes. Cada una de estas entidades persiste en estado latente a lo largo de la vida del huésped. Los mecanismos que desencadenan la recurrencia clínica son variados, el virus se mantiene latente en los ganglios sensoriales, que al reactivarse se evidencian en los nervios sensoriales distales.

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