PAC MG-1 B3

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GENERALIDADES    
La enfermedad infecciosa representa uno de los efectos de interacción del individuo y su medio ambiente, en el que se ponen en juego una serie de factores de agresión y defensa. En esta interrelación el punto de equilibrio se da como una respuesta de adaptación del individuo y cuando se inclinan los factores en favor de la agresión aparece el proceso infeccioso.
    El individuo se mantiene en constante contacto con los microbios presentes en el medio ambiente. Este contacto se da en cualesquiera de las estructuras corporales, desde las más expuestas como la piel, las faneras y las mucosas, como en aquellas estructuras internas que sufren el ataque de los microorganismos cuando estos logran rebasar los mecanismos de defensa y protección corporal externos.
    En una relación microbiótica como la que mantienen los seres vivos, las características de la competencia inmunológica y la conformación de las condiciones genéticas del huésped marcan la evolución de esta relación y las condiciones de su desarrollo. De igual manera el microorganismo presenta sus propias características de competencia y las propias de su estructura genética que le confieren las armas con las que mantiene vigente su cometido, la supervivencia.
    Un claro ejemplo lo presenta la replicación in situ de una bacteria a su ingreso en el individuo, con la consecuente colonización (crecimiento y desarrollo), continúa con la invasión de las estructuras orgánicas adyacentes y si las condiciones de defensa del huésped se lo permiten, avanza hacia la diseminación a nivel sistémico, para finalmente definir su permanencia o eliminación de los tejidos del huésped dependiendo de las condiciones del sistema inmunológico del hospedero.
    La variedad en la que pueden presentarse las posibles combinaciones se ve incrementada por los factores socioeconómicos y sanitarios a los cuales responde el carácter comunitario de estos problemas de salud que trascienden
del nivel individual al ámbito de la salud pública.
    Así pues, el estudio de la enfermedad infecciosa presenta múltiples posiblidades para su descripción y las orientaciones que se pueden dar para su estudio son variadas. En este libro en particular presentamos una compilación que pretende, en una revisión rápida, poner al alcance del médico general los procedimientos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas más comunes en nuestro medio, en forma sencilla y a través de una lectura pronta y ágil.
    Los episodios infecciosos son los eventos más frecuentes de la consulta del médico general. Los reportes epidemiológicos nos indican que en un individuo ocurren aproximadamente seis cuadros infecciosos de las vías respiratorias por año y, en los países que presentan condiciones precarias en el área de la salud, el número de episodios diarreicos es similar.
    A fin de poder valorar cada uno de los procesos que, en periodos de tiempo definido y en cuadros comunes, presenta la expresión resultante de la relación hombre-microbio-ambiente, debemos analizar el proceso morboso desde varios puntos de vista:
    El periodo de incubación corresponde al tiempo que transcurre entre la exposición del individuo a un agente infeccioso y la aparición del primer dato de enfermedad. La incubación puede variar desde algunas horas como en la intoxicación alimentaria por enterotoxina estafilocócica al caso de la lepra, en la que se genera a lo largo de muchos años.
    El espectro clínico se presenta desde las formas inaparentes o subclínicas, pasando por los cuadros benignos, a la complicación de las entidades graves, hasta aquellos en los que el proceso es fulminante y letal.
    El asiento de la infección puede ser localizado, v.gr.: otitis media izquierda o generalizada como en una septicemia estafilocócica con origen en abscesos subcutáneos y localizaciones en articulaciones, pulmones, endocardio y meninges.
En la enfermedad infecciosa intervienen tanto factores de defensa como de agresión; en ellos, el punto de equilibrio es precisamente una respuesta de adaptación del individuo, en la que se ponen en juego la competencia inmunológica y la conformación de las condiciones genéticas del huésped en materia de defensa en contra de la competencia inmunológica de agresión del invasor, dando como resultado la permanencia o eliminación del agente agresor de los tejidos del huésped.

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