Actualmente
se utilizan con muy buenos resultados: ofloxacina, ciprofloxacina,
rosoxacina y lomefloxacina.
LINFOGRANULOMA VENÉREO
El linfogranuloma venéreo es una enfermedad causada por cepas específicas
de Chlamydia trachomatis. Es una infección tan antigua como
el hombre mismo, conociéndosele desde hace muchos años como linfopatía
venérea, linfogranuloma inguinal o como buba tropical; es la única
infección causada por Ch. trachomatis que produce involucración
sistémica y manifestaciones constitucionales.
Esta enfermedad está causada por los serotipos
L1 y L2 del género Chlamydia, especie trachomatis; es
susceptible a los antibióticos y se reproducen única y exclusivamente
dentro de las células eucarióticas, requiriendo de cultivos especiales
para su aislamiento, así como de tinciones especiales para su identificación.
El linfogranuloma venéreo tiene una distribución
mundial, pero es endémico en climas tropicales, se transmite principalmente
por contacto sexual con personas que padecen en forma asintomática
uretritis, cervicitis y proctitis. El periodo de incubación varía
desde 3 días a 3 semanas con un promedio de 12 días.
El linfogranuloma venéreo se manifiesta en tres
estadios:
La fase primaria aparece después de un periodo
de incubación de una a 3 semanas. Pudiendo iniciar con la presencia
de una pápula no indurada localizada en los genitales externos o en
forma de una vesícula herpetiforme pequeña y poco dolorosa, o bien
manifestarse como una úlcera cutánea, de aproximadamente 4 a 6 mm
de diámetro, de base indurada y bordes elevados, frecuentemente localizada
en la región del pene; en las mujeres, el sitio de localización más
frecuente son los genitales externos, la mucosa vaginal o el cérvix.
La lesión primaria suele curar espontáneamente en varios días y después
de un periodo latente el paciente evoluciona hacia la fase secundaria.
Es importante mencionar que en un porcentaje elevado de pacientes
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no
existe evidencia de lesiones cutáneas.
La fase secundaria está caracterizada principalmente
por linfadenopatía regional supurativa y síntomas constitucionales
prominentes. La ubicación de la lesión primaria determina en gran
parte la localización de la linfadenopatía. Cuando la lesión primaria
involucra el pene y la región vulvar existe afección de los ganglios
linfáticos inguinales y femorales dando como consecuencia el típico
síndrome inguinal; consituyendo así la forma de presentación más frecuentemente
de linfogranuloma venéreo. Si la infección primaria se presenta en
la región anorrectal, la adenopatía se encuentra a nivel de los linfáticos
iliacos y obturador.
La linfadenopatía regional se desarrolla de 2 a
6 semanas después de la exposición al linfogranuloma venéreo, pudiendo
ser unilateral o bilateral, observándose con mayor frecuencia la presentación
unilateral; es dolorosa, al inicio es móvil pero después se fija a
la piel, acompañándose de eritema, aumento de la temperatura local
y ruptura eventual.
Los síntomas sistémicos que acompañan al estadio
secundario con más frecuencia son fiebre, calofríos, anorexia, cefalalgia,
meningismo, mialgias y artralgias y los menos comunes son meningitis
aséptica, meningoencefalitis, conjuntivitis, hepatitis, eritema nodoso
y artritis séptica con líquido sinovial estéril.
La fase tardía se caracteriza por fibrosis y drenaje
linfático anormal y fístulas.
La gran mayoría de los pacientes llegan a la resolución
total, con tratamiento antimicrobiano o sin él. Las complicaciones
se observan en un porcentaje muy bajo y consisten en fibrosis y drenaje
linfático anormal en pacientes que sufren la fase tardía de la enfermedad,
siendo esto más frecuentemente en el sexo masculino.
Aproximadamente del 10 al 20% cursan con linfedema
crónico que puede provocar elefantiasis genital y masas polipoides
vulvares o perirrectales de tejido linfoide hipertrofiado (linforroides).
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El
linfogranuloma venéreo tiene una distribución mundial, pero es endémico
en climas tropicales, se transmite principalmente por contacto sexual
con personas que cursan la enfermedad en forma asintomática. La mayoría
de los pacientes llegan a la resolución total con tratamiento antimicrobiano
o sin él. Con tratamiento, la linfadenopatía se resuelve lentamente,
pero los síntomas sistémicos ceden rápidamente. |