A
continuación se describen los problemas más frecuentes de los
procesos infecciosos expresados en el título.
TOS FERINA
(Infección por Bordetella pertussis)
Entidad infectocontagiosa que presenta un mayor predominio en
menores de dos años. Aun cuando no afecta a la población adulta,
es importante destacar que este grupo se comporta como reservorio
importante de infección para los niños. Se trata de una infección
aguda de las vías respiratorias causada por el ataque de Bordetella
pertussis y su principal vía de transmisión es a través
de las gotas expulsadas por vía respiratoria.
La etapa catarral es prodrómica y se caracteriza
por la presencia de malestar general, tos, rinorrea, anorexia.
La fiebre es de moderada intensidad y por tosiduras aisladas.
La duración de esta etapa suele ser entre una a dos semanas.
Este cuadro se presenta como única manifestación clínica en
los casos leves; es el caso de quienes han recibido vacunación
previa. El grupo de signos y síntomas tiende a disminuir para
dar paso a la etapa central que se caracteriza por un inicio
insidioso y la tos seca, al principio nocturna, tiende a hacerse
diurna, al tiempo de aumentar su frecuencia.
La fase paroxística es la representativa
de la enfermedad. Se caracteriza por paroxismos rápidos y consecutivos.
El cuadro clínico (tos quintillosa) consiste en accesos de tos
violenta, espasmódica que terminan por un estridor inspiratorio,
apurado, de tono alto (alarido).
Durante el paroxismo tusígeno se hacen esfuerzos
inspiratorios vanos hasta el estridor final. El acceso de tos
se acompaña de ingurgitación yugular, protrusión ocular, cianosis,
escurrimiento lagrimal y extrusión de la lengua. El paciente
presenta una facies de angustia hasta que logra la expulsión
intempestiva de una secreción densa y espesa. El vómito suele
con frecuencia acompañar a los accesos graves. Los pacientes
se tornan aprensivos y angustiados, la frecuencia y sobre todo
lo impredecible de los ataques |
los llevan incluso a evitar cualquier estímulo que pueda desencadenar
un nuevo paroxismo. Los factores así identificados son de índole
muy variada, estímulos externos, la ingestión de alimentos o
bebidas, ejercicio físico, perturbaciones emocionales, etc.
La duración de esta fase es de 7-8 semanas;
existen casos más prolongados con duración de varios meses para
su resolución. La etapa de convalecencia se da en forma paulatina
con disminución de la frecuencia y gravedad de los paroxismos
de tos. En promedio ocupa un espacio de 3 a 4 semanas, así al
término de las primeras 4 semanas de la fase paroxística, los
accesos tusígenos se tornan menos frecuentes, los vómitos son
excepcionales y se pasa a la etapa de convalecencia y los accesos
de tos ya no terminan con el estridor inspiratorio.
Como es de esperar, el cuadro es mucho más
grave en los recién nacidos y en los lactantes menores; los
accesos son más prolongados, la cianosis en ellos es la regla
y con frecuencia se acompañan de convulsiones. Persiste el peligro
de asfixia hasta que se abre la glotis y se produce el estridor
inspiratorio; los pacientes quedan exhaustos. La más común de
las complicaciones en la fase crítica de los accesos es la asfixia
y los cuadros severos pueden originar convulsiones e incluso
anoxia cerebral. Puede producirse encefalopatía probablemente
por lesiones petequiales del parénquima, como resultado de la
hipertensión intracraneal transitoria durante el paroxismo tusígeno.
La hipertensión intracraneal puede llegar en casos extremos
a provocar hemorragia cerebral.
La tos ferina se puede acompañar de bronconeumonía
intersticial y atelectasia radiológica; la bronconeumonía es
por lo general secundaria a microbios oportunistas. La otitis
media es otra de las probables complicaciones. |
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La
tos ferina se presenta con predominio en menores de dos años.
La fase paroxística es la representativa de la enfermedad y
el cuadro clínico se caracteriza por accesos de tos violenta,
espasmódica y de tono alto que se reconoce como "tos quintillosa".
Un punto fundamental en la prevención que ejerce el médico
general lo representa indiscutiblemente la inmunización
de todos los lactantes. Todos los esfuerzos deben dirigirse
a la prevención mediante la aplicación de DPT. |