PAC MG-1 B3

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INFECCIONES CAUSADAS POR BACTERIAS GRAM NEGATIVAS    
A continuación se describen los problemas más frecuentes de los procesos infecciosos expresados en el título.

TOS FERINA
(Infección por Bordetella pertussis)


Entidad infectocontagiosa que presenta un mayor predominio en menores de dos años. Aun cuando no afecta a la población adulta, es importante destacar que este grupo se comporta como reservorio importante de infección para los niños. Se trata de una infección aguda de las vías respiratorias causada por el ataque de Bordetella pertussis y su principal vía de transmisión es a través de las gotas expulsadas por vía respiratoria.
    La etapa catarral es prodrómica y se caracteriza por la presencia de malestar general, tos, rinorrea, anorexia. La fiebre es de moderada intensidad y por tosiduras aisladas. La duración de esta etapa suele ser entre una a dos semanas. Este cuadro se presenta como única manifestación clínica en los casos leves; es el caso de quienes han recibido vacunación previa. El grupo de signos y síntomas tiende a disminuir para dar paso a la etapa central que se caracteriza por un inicio insidioso y la tos seca, al principio nocturna, tiende a hacerse diurna, al tiempo de aumentar su frecuencia.
    La fase paroxística es la representativa de la enfermedad. Se caracteriza por paroxismos rápidos y consecutivos. El cuadro clínico (tos quintillosa) consiste en accesos de tos violenta, espasmódica que terminan por un estridor inspiratorio, apurado, de tono alto (alarido).
    Durante el paroxismo tusígeno se hacen esfuerzos inspiratorios vanos hasta el estridor final. El acceso de tos se acompaña de ingurgitación yugular, protrusión ocular, cianosis, escurrimiento lagrimal y extrusión de la lengua. El paciente presenta una facies de angustia hasta que logra la expulsión intempestiva de una secreción densa y espesa. El vómito suele con frecuencia acompañar a los accesos graves. Los pacientes se tornan aprensivos y angustiados, la frecuencia y sobre todo lo impredecible de los ataques
los llevan incluso a evitar cualquier estímulo que pueda desencadenar un nuevo paroxismo. Los factores así identificados son de índole muy variada, estímulos externos, la ingestión de alimentos o bebidas, ejercicio físico, perturbaciones emocionales, etc.
    La duración de esta fase es de 7-8 semanas; existen casos más prolongados con duración de varios meses para su resolución. La etapa de convalecencia se da en forma paulatina con disminución de la frecuencia y gravedad de los paroxismos de tos. En promedio ocupa un espacio de 3 a 4 semanas, así al término de las primeras 4 semanas de la fase paroxística, los accesos tusígenos se tornan menos frecuentes, los vómitos son excepcionales y se pasa a la etapa de convalecencia y los accesos de tos ya no terminan con el estridor inspiratorio.
    Como es de esperar, el cuadro es mucho más grave en los recién nacidos y en los lactantes menores; los accesos son más prolongados, la cianosis en ellos es la regla y con frecuencia se acompañan de convulsiones. Persiste el peligro de asfixia hasta que se abre la glotis y se produce el estridor inspiratorio; los pacientes quedan exhaustos. La más común de las complicaciones en la fase crítica de los accesos es la asfixia y los cuadros severos pueden originar convulsiones e incluso anoxia cerebral. Puede producirse encefalopatía probablemente por lesiones petequiales del parénquima, como resultado de la hipertensión intracraneal transitoria durante el paroxismo tusígeno. La hipertensión intracraneal puede llegar en casos extremos a provocar hemorragia cerebral.
    La tos ferina se puede acompañar de bronconeumonía intersticial y atelectasia radiológica; la bronconeumonía es por lo general secundaria a microbios oportunistas. La otitis media es otra de las probables complicaciones.
La tos ferina se presenta con predominio en menores de dos años. La fase paroxística es la representativa de la enfermedad y el cuadro clínico se caracteriza por accesos de tos violenta, espasmódica y de tono alto que se reconoce como "tos quintillosa".


Un punto fundamental en la prevención que ejerce el médico general lo representa indiscutiblemente la inmunización de todos los lactantes. Todos los esfuerzos deben dirigirse a la prevención mediante la aplicación de DPT.

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