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La
catarata es una de las tres primeras causas de ceguera legal en el mundo.
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Las causas
de este tipo de cataratas son inciertas pero se han asociado al síndrome
de Torch.
Otras causas también importantes pero menos frecuentes
son los traumatismos, las enfermedades asociadas y procesos inflamatorios.
Sea cualquiera el tipo de catarata, tendrá qué retirarse
por medio de cirugía y reemplazar la función refractiva del cristalino por
medio de algún lente ya sea aéreo, lente de contacto, lente intraocular
de cámara anterior o posterior. La técnica más moderna y con mejores resultados
ha sido la técnica extracapsular que consiste en dejar la cápsula posterior
para que separe el segmento anterior de la cavidad vítrea, sacando tanto
el núcleo como su corteza para dejar el espacio a un lente intraocular.
Inicialmente en la época moderna de la cirugía intraocular, es decir los
años 30 y 40, se retiraba el cristalino en forma total con su cápsula íntegra,
a lo que se llama técnica intracapsular, practicada aún por algunos cirujanos;
esta técnica se usó con éxito y relativos buenos resultados ya que la rehabilitación
visual tenía que ser con lentes aéreos o con lentes de contacto, entendiendo
las limitaciones |
que estos
producen tanto en la aberración de imagen como en la amplitud del campo
visual. De las diferentes técnicas extracapsulares, la más nueva y menos
invasiva es la realizada por medio de la facoemulsificación, que consiste
en que a través de una incisión de menos de 3 mm de largo y utilizando una
pequeña sonda con doble luz coaxial de material de titanio se hace vibrar
por medio de ultrasonido hasta 45 mil veces por segundo lo que fragmenta
en pequeños trozos el material cristaliniano y así poderse aspirar a través
de la sonda. Se deja un espacio en forma de bolsa capsular para introducir
un lente intraocular y así el paciente puede recuperar su visión, siendo
esta la más parecida a la normal es decir la más fisiológica; en la mayoría
de los casos se puede dejar la herida quirúrgica sin ser suturada. Este
tipo de técnica produce una rehabilitación visual casi inmediata; aproximadamente
a las 24 horas postquirúrgicas su visión ya es útil para que a las dos semanas
se pueda hacer la graduación definitiva de lentes aéreos en caso de ser
necesario. |