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La
detección de un problema neuro-oftalmológico depende de una
minuciosa historia clínica médica y familiar así como
el examen cuidadoso de todas las funciones visuales.
Siempre antes de realizar el examen de los reflejos pupilares se debe indagar
sobre el uso de medicamentos sistémicos y tópicos que pudieran
alterar la función pupilar.
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La
Neurooftalmología busca encontrar un denominador común para
síntomas y signos aparentemente no relacionados que incluyen alteraciones
en la función sensorial visual, motora o ambas.
EXAMEN DEL PACIENTE
1. Historia clínica
Una historia clínica muy bien realizada puede llevar
al diagnóstico de un trastorno neurooftalmológico aun antes
del examen fisico. La forma de realizar las preguntas es similar a la manera
en que se aborda cualquier enfermedad neurológica y debe establecer
si el padecimiento fue de inicio agudo o gradual y si los síntomas
o el curso de la enfermedad se ha mantenido estable, se ha deteriorado o
ha mejorado en forma espontánea desde el inicio de la enfermedad.
Se debe preguntar si existen otros síntomas o manifestaciones neurológicas
asociadas, si algún tipo de tratamiento se ha administrado y si éste
ha modificado el curso de la enfermedad. Se deben de revisar pruebas de
laboratorio y estudios de imagenología previos que tenga el paciente;
asimismo se deberá realizar una historia médica y familiar
completa.
2.
Examen de la función visual
- Agudeza visual:
Se debe de tomar la mejor visión cercana (Jaeger) y lejana (Snellen)
del paciente con su refracción, si ésta es requerida por
el paciente.
- Visión al
color: La percepción al color rojo se ve comprometida de manera
temprana en las alteraciones del nervio óptico y del quiasma. Si
no se tienen a la mano tablas especiales para su valoración, nos
auxiliamos de objetos de colores para realizar esta prueba. Se debe realizar
en cada ojo de manera individual, de tal forma que se pueda hacer la comparación
entre los dos ojos.
- Cartilla de Amsler:
Esta prueba es de supra-umbral para valorar los 20° centrales del
campo visual cuando se observa a 30
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cm. Se le pide al
paciente que observe la cuadrícula con cada ojo separado y describa
si las líneas se observan rectas u oblicuas (metamorfopsias) y
si se ve completa la cuadrícula o se presentan áreas de
no visión (escotomas).
- Comparación
a la brillantez: Esta prueba es subjetiva y similar a la comparación
del color rojo. Después de colocar una luz brillante sobre un ojo
y después sobre el otro se le pregunta al paciente cuál
de las dos es más brillante.
- Valoración
de los campos visuales: Esta prueba provee información importante
en todos los pacientes con alteraciones visuales. Se pueden hacer por
confrontación, por campimetría manual o automatizada.
- Potenciales visuales
evocados: Son señales eléctricas que se registran en el
cuero cabelludo por arriba de la corteza occipital, después de
la estipulación visual de la retina. Es principalmente un registro
de la actividad macular, ya que el área foveolar se encuentra representada
en la corteza occipital en un área mayor y mas superficial que
la retina periférica, asimismo valora la integridad de la vía
visual.
3.
Técnica para el examen de la pupila
Se debe de hacer un registro de cualquier medicamento
local o sistémico que altere la función pupilar. El tamaño
pupilar se valora en un cuarto con buena iluminación y en baja iluminación.
Se debe de anotar la forma y la actividad de cada pupila. En baja iluminación
se le pide al paciente que fije un objeto distante. Con una lámpara
de mano con luz brillante se iluminan las pupilas por debajo de la nariz.
Se anota el tamaño, la forma y la posición de cada una. Si
se observa una diferencia de tamaño entre ellas (anisocoria) debe
anotarse y se deberá hacer la misma maniobra en luz brillante para
saber si se acentúa la anisocoria en la luz o en la oscuridad. |