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Las
emergencias traumáticas en oftalmología requieren su atención
rápida y eficiente y para ello se busca que el médico tenga
el criterio suficiente y los recursos para decidir su manejo. Toca al médico
no especialista atenderlas en primera instancia y decidir si puede asumir
su manejo completo o derivarles en forma adecuada y oportuna luego de hacer
su valoración y atención inicial eficiente.
CONTUSIONES
Abarca desde una simple
equimosis palpebral hasta un estallamiento ocular según la magnitud
de la fuerza del agente vulnerante.
Una simple equimosis palpebral producida por la ruptura
de pequeños vasos en el espesor palpebral contundidos contra el reborde
orbitario por lo general cursa sin secuelas en unos días pero debe
siempre descartarse que no se acompañe de una lesión más
severa en el globo ocular y la órbita. Así, ante un hematoma
palpebral que infiltre los párpados es obligado tratar de examinar
al ojo abriendo los párpados (luego de un suave masaje para movilizar
el hematoma) y si no se logra por la magnitud del mismo, ante el riesgo
de comprimir el globo ocular que podría estar dañado es mejor
desistir, cubrir el ojo y derivarle al especialista. Si se examinó
el ojo y este parece estar indemne conviene en los grandes hematomas realizar
una radiografía de cráneo para descartar la posibilidad de
una fractura orbitaria que pudiera incluso irradiar al techo orbitario y
comprometer al nervio óptico a nivel del agujero óptico. De
apreciarse lo anterior, conviene derivarle al especialista, pero si se descartó,
deberá tratarse la equimosis o hematoma palpebrales mediante compresas
húmedas y quizá agentes fibrinolíticos para reabsorber
la sangre extravasada; raramente un gran hematoma requerirá el drenaje.
La contusión
sobre el ojo puede producir una simple equimosis, pero es obligado primero,
descartar que no se acompañe de una lesión intraocular más
severa mediante la revisión de la propia conjuntiva y de la cámara
anterior donde podría haber un hipema traumático por ruptura
del iris en la pupila o en su raíz (iridodiálisis), una luxación
del cristalino o una lesión hemorrágica o por ruptura de las
membranas profundas (coroides y retina), para lo cual conviene tomar la
agudeza visual que de estar disminuida nos orientaría hacia un daño
interno. Tomar asimismo la tensión ocular digital que de estar disminuida
indica |
una
probable ruptura de paredes oculares con pédida de la hermeticidad
del globo ocular y revisar el fondo ocular dilatando la pupila.
Ante una equimosis conjuntival simple se recomiendan
gotas oftálmicas simples tipo sulfacetamida al 10% (casi como placebo),
pero si se halló alguna anormalidad como sangre intraocular, tensión
ocular baja u otro cambio, lo mejor es cubrir el ojo, mantener al paciente
en reposo y referirlo al especialista. Contusiones tan severas que puedan
romper el globo ocular (estallamientos) por supuesto ameritan su manejo
urgente y especializado con cirugía.
CUERPOS EXTRAÑOS
Por lo general son
piedrecillas, basuras o fragmentos metálicos que caen sobre el ojo
y pueden depositarse sobre la córnea o quedar atrapados bajo los
párpados, habitualmente el párpado superior. Causan un "síndrome
irritativo de segmento anterior" con lagrimeo, fotofobia y dolor debido
a la irritación de las terminales nerviosas en la córnea;
su diagnóstico se basa en los antecedentes de exposición
al polvo, viento, esmerilado de materiales, etc. y su descubrimiento es
a veces difícil por la pequeñez del cuerpo extraño
que obliga a buscarle con la lupa y la buena iluminación y requiriendo
en ocasiones por la intensa molestia que causan, anestesiar primero tópicamente
al ojo afectado instilando unas gotas de tetracaína. Descubierto
el cuerpo extraño en la córnea por ejemplo, se anestesiará
al ojo con tetracaína tópica y después con buena iluminación
y empleando una aguja hipodérmica desechable estéril se realizará
su extracción situándose (en el caso de un adulto) el médico
por detrás del paciente que estará sentado y apoyando la
cabeza sobre el médico; se pedirá mantenga la vista al frente
separando el propio médico los párpados con una mano y con
la otra en forma tangencial, no de frente, para evitar el reflejo
automático de cierre de los ojos. Aproximándose desde fuera
se removerá gentilmente
con la punta de la aguja el cuerpo extraño; en el caso de una rebaba
metálica pueden quedar restos de óxido en la córnea
que se removerán suavemente y de persistir adheridos se dejarán
in situ enviando al paciente al especialista sin insistir en removerlos
raspando la córnea por el riesgo de hacer una perforación.
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Los
problemas traumáticos en oftalmología caen primero en manos
del médico general. Esto describe la importancia de saber qué
hacer |