Durante
los últimos 100 anos, diversos conceptos han contribuido al conocimiento
de una reacción (o respuesta) inespecifica y armónica la cual
permite al organismo agudamente dañado sobrevivir al impacto inicial
de una lesión (traumatismo) y adaptarse durante un lapso a su nueva
situación.
En la actualidad y con fines didácticos esta respuesta
o reacción al estrés causado por traumatismo sigue definiéndose
en términos de tres componentes: 1) respuesta neuroendócrina
en la que interviene el eje hipófisis, corteza adrenal o hipotálamomedula
suprarrenal, 2) reacción metabólica que se deriva de las hormonas
producidas en el eje anterior y sus efectos en órganos como el páncreas,
el hígado y los músculos estriado principalmente; 3) reacción
cardiovascular la cual también se deriva de la respuesta neuroendócrina
y en fechas mas recientes se ha descubierto que está constituida
por una variedad de sustancias denominadas citocinas y sus derivados.
CONCEPTO ACTUAL
Es indudable que después de un traumatismo grave, por ejemplo cirugía
mayor, quemadura extensa, choque, bacteremia (presencia de bacterias en
la circulación, demostrada por cultivo) o sepsis (bacteremia asociada
a disfuncion orgánica, insuficiencia respiratoria, hipotensión
o alguna combinación de ellas), se presentan una serie de fenómenos
con balance negativo de nitrógeno, aumento en la demanda calórica,
hiperglucemia, alteraciones hidroelectrolíticas, cambios neuroendócrinos,
hiper termia y cambios hemodinámicos. Los datos actualmente disponibles
señalan que todas estas reacciones forman parte de un sistema integrado
capaz de determinar en gran medida la posibilidad de supervivencia en caso
de un trauma intenso. |
Actualmente
se le conoce como Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistemica (SRIS).
Las reacciones metabólica y neuroendócrina son parte de este
síndrome desencadenadas por una lesión orgánica y que
en circunstancias favorables, permite el restablecimiento anatómico,
funcional y psíquico del individuo.
La función del médico en este contexto es
simple: reconocer la respuesta, identificar sus variaciones, no interferir
en las reacciones favorables y utilizar medios terapéuticos que supriman
los estímulos primarios y contrarresten los efectos adversos.
FISIOPATOLOGIA
Existen estímulos bien definidos que inician el SRIS que se analizan
por detectores biológicos sensibles. Entre tales estímulos
se encuentran lesión estructural celular (quemadura), hipovolemia
(hemorragia), riego tisular disminuido (hipoxia), infección, inanición,
medicamentos, soluciones intravenosas y dolor.
El inicio de la respuesta neuroendócrina ocurre
por dos vías, una aferente y otra eferente; la primera está
representada por el hipotálamo, el cual inicia los cambios propios
de una reacción al dolor, liberando factores que estimulan la hipófisis
para que produzca y libere hormonas tróficas como ACTH (hormona hipofisiaria
adrenocorticotrópica o corticotropina) y la hormona del crecimiento.
La vía eferente está representada por una hiperactividad neural
simpática causada por el propio traumatismo. Esta vía neural
reacciona al estrés elevando los niveles séricos de glucocorticoides,
catecolaminas y glucagon; esto constituye la forma primaria de inicio de
la respuesta neuroendócrina al traumatismo (Fig.
1) |
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Síndrome
de respuesta inflamatoria sistémica es el conjunto de reacciones
que ocurren luego de un trauma grave como cirugía mayor, quemadura
extensa, shock, bacteremia o sepsis, y son parte de un sistema integrado
capaz de determinar en gran medida la posibilidad de supervivencia. |