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La
revisión primaria de un traumatizado comprende cinco acciones: el
mantenimiento de las vías respiratorias con control de la vía
cervical, asegurar respiración y ventilación, cuidar el estado
circulatorio y el control de hemorragias, evaluación neurológica
y mantener temperatura corporal adecuada.
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La
causa más importante de mortalidad en el grupo de edad comprendido
entre 10 y 40 años es el trauma grave. Como causa global de muerte
en todas las edades, el trauma es superado únicamente por el cáncer
y la arteriosclerosis. Los factores de riesgo para el trauma grave son:
el alcoholismo, la edad, el sexo y la actividad laboral. En los accidentes
de tránsito el alcoholismo es el factor predominante.
El trauma grave es un problema con un elevado índice
de invalidez y altos gastos económicos en su atención, curación
y rehabilitación. Por tal razón es indispensable incrementar
los programas de prevención de accidentes y adiestramiento del cuerpo
médico para estas situaciones.
PREPARACIÓN
Cuidados prehospitalarios
El tratamiento del paciente con trauma grave debe iniciarse en el lugar
del accidente, en donde es impor tante contrarrestar los daños que
en ese momento comprometen la vida. Durante esta fase debe enfatizarse la
necesidad de efectuar el establecimiento de una vía permeable, efectuar
tratamiento del choque, controlar hemorragias externas, inmovilizar adecuada
mente al paciente y trasladarlo de inmediato al sitio más cercano
y apropiado, de preferencia un centro especializado en trauma.
Cuidados intrahospitalarios
Es importante planificar por adelantado los requerimientos
para la llegada del paciente al hospital donde debe proveerse equipo necesario
para establecer una vía aérea y tener listas soluciones cristaloides
tibias (solución Hartman) También deberá contarse con
lo necesario para iniciar monitorización inmediata y disponer de
apoyo médico extra cuando sea necesario. Es indispensable ase gurar
la presencia inmediata del personal de laboratorio y radiología.
I. REVISIÓN
PRIMARIA
Este proceso constituye el llamado ABC de la atención del trauma
y su objetivo es identificar situaciones que causan apremio vital. Comprende
5 acciones: |
- Vía aérea
con control de la columna cervical:
En el paciente con alteraciones del estado de conciencia, la lengua cae
hacia atrás y obstruye hipofaringe. Esta puede ser corregida fácilmente
por las maniobras de la elevación del mentón o levantamiento
de la mandíbula. La vía aérea puede posteriormente
ser mantenida con una cánula orofaríngea o una nasofaríngea
o establecer una vía aérea definitiva (en tubación
orotraqueal, nasotraqueal o quirúrgica como la cricotiroidotomía).
- Elevación
del mentón
Los dedos de una mano se colocan debajo de la mandíbula traccionándola
hacia arriba desplazando el mentón en dirección ante rior.
El pulgar de la misma mano deprime ligeramente el labio inferior para abrir
la boca. El pulgar también puede ponerse detrás de los incisivos
inferiores. Esta maniobra no debe hiperextender el cuello.
- Levantamiento
de la mandíbula
Se toman los ángulos mandibulares, una mano en cada lado, y se empuja
la mandíbula hacia arriba y hacia adelante.
- Cánula
orofaríngea
Se usa un abatelenguas para deprimir la lengua e insertar la cánula
atrás de la lengua. Esta no debe empujar la lengua hacia atrás.
No se debe utilizar en pacien te consciente porque puede provocar reflejo
nauseoso, vómito y aspiración.
- Cánula
nasofaríngea
Se inserta en uno de los orificios nasales y pasada suavemente en dirección
posterior hacia orofaringe. Es mejor tolerada en paciente conscientes.
La instalación de una vía aérea definitiva implica
la presencia en la tráquea de un tubo con balón inflado y
este conectado a alguna forma de ventilación asistida rica en oxígeno.
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