PAC MG-1 C1

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MAMA
El estudio de la glándula mamaria por imágenes es un avance importante tanto en el campo del diagnóstico como de la medicina preventiva y la detección temprana de tumores y su naturaleza. Su facilidad y seguridad de ejecución hacen que ningún médico pueda o deba prescindir de su uso.
Las enfermedades de la mama son frecuentes; la mayoría son padecimientos benignos como puede ser la mastopatía fibroquística.
   
Los estudios de radiología y de ultrasonido demuestran estas alteraciones, y siempre es recomendable realizar los dos estudios ya que se considera que son complementarios.
    Clínicamente esta enfermedad cursa con nódulos palpables que en ocasiones provocan dolor; la mastografía demuestra los nódulos o masas de diferente tamaño y casi siempre de contornos muy nítidos sin alteraciones adyacentes y sin calcificaciones. Los de origen quístico, por tener líquido en su interior, pueden verse también con cambios similares lo que hace necesario realizar ultrasonido que muestra las imágenes ecogénicas en caso de los nódulos que casi siempre son causados por adenomas. Los quistes, por el contrario, dan imágenes ecolúcidas; ambos contrastan fácilmente con el estroma mamario normal. Es importante hacer el diagnóstico correspondiente, ya que el tratamiento puede ser tan simple como la punción de los quistes.
    Deben diferenciarse cuidadosamente las imágenes radiológicas en mamas que tienen mucha densidad lo que es frecuente en las mujeres jóvenes; un tumor puede pasar desapercibido y por ello se considera de mucho valor hacer ultrasonido complementario.
   
El cáncer mamario ocupa en México el segundo lugar en frecuencia después del cáncer
cervicouterino. En general aparece después de la cuarta o quinta década de la vida y la variedad más frecuente se produce a partir de los conductos galactóforos denominándose por ello tumores ductales; existen otras formas de cáncer mamario como el infiltrativo, el mucinoso y el llamado enfermedad de Paget del pezón. Padecimientos menos frecuentes son el linfoma, el tumor filoides y las mastitis graves.
   
La mamografía tiene una importancia esencial para el diagnóstico temprano de cualquiera de los tumores malignos que muchas veces no son palpables a la exploración clínica y las radiografías de buena calidad permiten demostrarlos inclusive cuando tienen un centímetro de diámetro. En la mamografía se verán como nódulos casi siempre irregulares de diferente tamaño, asociados en su mayoría con microcalcificaciones, pudiendo requerirse de lente de aumento para poder observarlos; casi siempre están agrupados. Deben diferenciarse de otras calcificaciones que también pueden existir y que pueden no tener importancia como son las calcificaciones por focos de necrosis grasa o calcificaciones vasculares que son comunes en las mujeres después de los 60 años. En general, en mujeres de esta edad el estroma mamario ha sido sustituido por grasa lo que condiciona que las mamas sean muy transparentes. Cuando los tumores malignos son agresivos y grandes casi siempre infiltran tejidos vecinos inclusive la piel la que puede observarse retraída; cuando están cerca del pezón, retraen esta estructura.

Figura 25

Fibroadenoma de la glándula mamaria

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