La
exploración del sistema musculoesquelético inicialmente sólo contemplaba
la demostración de las estructuras óseas, por lo que el uso de la radiografía
simple perduró hasta que se desarrollaron otras técnicas encaminadas al
estudio de articulaciones así como de los tejidos blandos como son la artrografía
y el ultrasonido. La resonancia magnética se ha considerado ahora como recurso
invaluable.
La
evaluación se inicia con radiografías simples y se deben obtener por lo
menos dos proyecciones básicas, anteroposterior y lateral, las que se complementan
con proyecciones oblicuas. Dependiendo de la patología o la región a estudiar,
se utilizan proyecciones especiales adicionales. El trauma esquéletico es
una causa frecuente para solicitar estudios radiológicos.
La
magnificación de la imagen en padecimientos como las artropatías degenerativas
y metabólicas es de utilidad, ya que hace posible demostrar lesiones como
erosiones o lesiones iniciales. Junto a esta técnica, la utilización de
radiografías de bajo voltaje permite ver cambios y pequeñas calcificaciones
en partes blandas; el estudio ha caído en desuso con el advenimiento del
ultrasonido y la resonancia magnética que evalúan mejor las partes blandas.
Si no contamos con esta tecnología de examen se deberá utilizar la tomografía
simple sobre todo en regiones en las que hay interposición de otras estructuras
como por ejemplo en la evaluación de traumatismos de macizo facial, la base
de cráneo, la articulación temporomadibular, la columna vertebral, etc.
La
exploración del esqueleto en busca de metástasis debe iniciarse con un gammagrama
óseo con tecnecio 99. Si no contamos con este estudio es útil la serie ósea
que consiste en radiografía lateral de cráneo, AP de columna torácica, lateral
de columna lumbar, AP de pelvis incluyendo el tercio superior de los fémures,
así como AP |
de
tórax. A estas proyecciones básicas se pueden agregar radiografías de sitios
donde clínicamente se sospecha la presencia de metástasis.
El uso de medio de contraste en el sistema musculoesquelético
está indicado en procedimientos invasivos e intervencionistas, en algunos
casos de tomografía computada y de resonancia magnética. Los métodos invasivos
más comunes son la artrografía, la angiografía (arterio y venografía), así
como la fistulografía. En la artrografía la introducción de medio de contraste
puede ser simple o combinada con aire; las indicaciones de este procedimiento
son lesiones de cartílago o menisco aunque también se pueden ver por tomografía
computada y mejor aún por resonancia magnética. La combinación de ellas
ha elevado la sensibilidad y especificidad para la detección de lesiones
articulares.
INDICACIONES DE ESTUDIO
ARTROGRÁFICO
Artrografía
Hombro: ruptura del manguito rotador, capsulitis
adhesiva, bursitis y sinovitis.
Rodilla:
ruptura meniscal, lesiones ligamentarias, enfermedad degenerativa y control
posoperatorio.
Cadera:
luxación congénita, necrosis avascular, alteraciones sinoviales y prótesis
dolorosa.
Tobillo:
lesiones ligamentarias, tendinosas y traumáticas, sinovitis y bursitis,
así como inestabilidad crónica.
Fistulografía
Es útil para demostrar los trayectos fístulosos, su relación
y comunicación con partes blandas y hueso adyacentes.
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A
la exploración radiológica tradicional y aún vigente, se han añadido procedimientos
que incrementan el tamaño y la calidad de la información en beneficio del
diagnóstico y la decisión terapéutica. Como todo en medicina, la clínica
aporta mucho y no debe ser sustituída sino complementada con tales estudios
de los que conviene conocer sus indicaciones y posibles desventajas y riesgos.
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