Las enfermedades hereditarias
se clasifican en tres grandes grupos: las que cursan con aberraciones
de los cromosomas, las que son determinadas en forma mendeliana
simple y las que se transmiten en forma multifactorial. A este último
grupo pertenecen las cardiopatías congénitas.1
A diferencia de las enfermedades mendelianas simples,
originadas por la acción de un solo par de genes, en la herencia
multifactorial el rasgo es determinado por un número variable de
genes que interactúan con factores ambientales, usualmente desconocidos.
En este tipo de herencia no se puede conocer cuales son los genes
involucrados a partir del fenotipo observado, y más aún especificar
su localización, acción y número, o si se encuentran cerca o lejos
unos de otros. Estos genes conforman la predisposición genética
que, aunada a la influencia del medio ambiente, desencadena la manifestación
de la enfermedad o característica fenotípica.1
La cardiogénesis es controlada por mecanismos
que son comunes a todos los procesos de desarrollo: crecimiento,
migración, muerte y diferenciación celular y procesos de adhesión.2
Con base en la alteración de estos mecanismos, y tomando en cuenta
las fuerzas generadas por el latido cardiaco, Clark3,
4 propuso una clasificación
para cardiopatías congénitas (CC). Se describe a continuación en
forma resumida la alteración de los mecanismos que intervienen en
la etiología de las malformaciones del corazón.
Anomalías de migración de tejido ectomesenquimatoso
Se ha propuesto que el mecanismo de tabicación que separa el corazón
derecho del izquierdo implica crecimiento
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celular
activo, producción de matriz extracelular y migración celular. Los
cojines endocárdicos, los troncoconales y el septum secundum
auricular son ejemplos de estructuras formadas mediante este
proceso.
Algunas de las células de los cojines troncoconales
se derivan de la cresta neural (tejido ectomesenquimatoso) subyacente
a las somitas 2 a 6, que migran a través del 3°, 4° y 6° arcos branquiales
hacia el tabique troncoconal y el tracto de salida en desarrollo.
Una alteración en el número de células y/o posición final de este
tejido puede ser un mecanismo para las malformaciones del tabique
troncoconal.
Defectos asociados con anomalías de flujo intracardiaco
El tiempo entre la aparición de los primeros vasos intraembrionarios
y la formación del tubo cardiaco es de tres días. El corazón empieza
a latir y a partir de este momento influyen en el desarrollo cardiovascular
fuerzas generadas por la contracción cardiaca y el volumen sanguíneo
bombeado. Se han efectuado estudios in utero de la relación
atrioseptal (flujo sanguíneo a través del agujero oval) cuyo valor
normal es de 0.20, encontrándolo alterado, por ejemplo en la atresia
pulmonar, con septum ventricular intacto (defecto de corazón
derecho), la relación es de 0.40 y en los defectos de corazón izquierdo
ésta se encuentra disminuida, como en la coartación aórtica y la
estenosis de la válvula aórtica, en donde las cifras son 0.14 y
0.11 respectivamente. En el espectro de corazón izquierdo
hipoplásico se ha informado disminuido el volumen de la aurícula
izquierda y se ha visto que el tamaño del corazón
izquierdo está en relación inversa a la relación
atrioseptal.
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En
la herencia multifactorial el rasgo es
determinado por un número variable de genes que interactúan
con factores
ambientales, usualmente desconocidos.
El tiempo entre la aparición de los primeros vasos intraembrionarios
y la formación del tubo cardiaco es de tres días.
La cardiogénesis es controlada por mecanismos que son comunes
a todos los procesos de desarrollo: crecimiento, migración,
muerte y diferenciación celular y procesos de adhesión.
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