PAC Urología-1 A1

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   En un estudio efectuado en nuestro servicio en 150 pacientes con tumor testicular se encontró la frecuencia de síntomas y signos al diagnóstico señalada en el cuadro 4.
    El diagnóstico diferencial deberá incluir epididimitis, orquiepididimitis, hidrocele, hernia inguinal, hematocele, espermatocele, varicocele y torsión testicular.

DIAGNÓSTICO

Generalmente una exploración adecuada de los elementos anatómicos intraescrotales, especialmente del epidídimo y del parénquima testicular, conduce al diagnóstico de un tumor testicular. Las masas palpables en el parénquima deberán considerarse tumores testiculares hasta no demostrarse lo contrario. En caso de duda el empleo del ultrasonido testicular ofrece una gran ayuda y la especificidad es cercana a 95%.36
    Tradicionalmente se ha considerado al tumor testicular como una urgencia quirúrgica; sin embargo actualmente no existe justificación para la cirugía de un caso no bien estudiado; de hecho, en los casos cuyo diagnóstico no sea claro y la presentación sugiera la posibilidad de orquiepididimitis, podrá darse un tratamiento con antiinflamatorios y antibióticos durante un par de semanas, y en caso de duda, efectuarse exploración testicular por vía inguinal y control del cordón vascular, con toma de biopsia transoperatoria, y decisión de acuerdo al resultado de patología y su correlación con los marcadores oncofetales. En los casos en que no existe duda del diagnóstico, se deberán tomar todos los examenes preoperatorios, incluyendo fracción ß de la gonadotrofina coriónica y
alfafetoproteína , y proceder a la orquiectomía radical por vía inguinal y ligadura alta del cordón testicular.
    Los marcadores oncofetales son substancias producidas normalmente por los tejidos fetales; su detección significativa en el adulto sugiere la presencia de tejido indiferenciado. Los tumores testiculares son particularmente productores de marcadores oncofetales entre los que se pueden señalar a la gonadotrofina coriónica, la alfafetoproteína y la deshidrogenasa láctica.
    La gonadotrofina coriónica se encuentra conformada por dos cadenas de polipéptidos; tiene una subunidad alfa y otra ß. La fracción ß es la producida por células del trofoblasto y tiene un alto grado de especificidad en el varón. Su vida media es entre 18 y 24 horas y los métodos de radioinmunoanálisis la detectan con gran sensibilidad.37 Sus niveles séricos en nuestro hospital son los inferiores a 4 ng/ml.
    En virtud de que las células del sinciciotrofoblasto son las que principalmente producen esta substancia, su detección varía de acuerdo a la estirpe del tumor testicular. Se encuentra en el 100% de los coriocarcinomas, en 60% de los carcinomas embrionarios, en 25% de los tumores del saco de Yolk, y en menos de 10% de los seminomas.38
    La alfafetoproteína es una alfa 1 globulina producida por el embrión humano, y su detección en el adulto significa un estado patológico. Aunque en grandes fumadores puede encontrarse discretamente elevada, sus elevaciones significativas, por arriba de 20 ng/ml ocurren en el hepatocarcinoma y en los tumores testiculares.39 Su vida media es entre cinco y siete días.
Una masa palpable en el parénquima testicular deberá considerarse como neoplasia hasta no demostrar lo contrario. La exploración clínica es muy valiosa como medio de diagnóstico y el estudio por ultasonido ofrece un especificidad de 95%.

Cuadro 4. Manifestaciones clínicas de tumores testiculares

 
(%)
Aumento de volumen
92.8
Aumento de consistencia
95.6
Tumor abdominal palpable
25
Metástasis a distancia
(retroperitoneales más otros sitios)
52
Ginecomastia
4.2

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