PAC Urología-1 A1

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QUIMIOTERAPIA DEL CARCINOA DE TESTÍCULO
Dr. Víctor Lira Puerto
El carcinoma de células germinales del testículo representa un modelo de neoplasia maligna curable en el que destaca el hecho de la terapia multidisciplinaria ya que se necesita la intervención del oncólogo médico, del cirujano y del radiooncólogo, como veremos más adelante. Asimismo, es un modelo de lo que es el diagnóstico oncológico moderno: precisión en la histología del tumor, en la extensión de la enfermedad y en el control bioquímico de la misma, mediante el monitoreo del producto de las células neoplásicas germinales, los marcadores tumorales.
   Abordaremos el tratamiento farmacológico (quimioterapia) de esta enfermedad en relación a las diferentes etapas clínicas del padecimiento.

ETAPA I

En esta etapa clinicopatológica la enfermedad está limitada al testículo; sin embargo pueden haber alteraciones que le confieren un pronóstico desfavorable a esta etapa como son la invasión de los vasos sanguíneos y/o linfáticos, la invasión de la túnica vaginal a través de la albugínea (tumor T2), del cordón espermático (tumor T3) o del escroto (tumor T4); también puede haber elevación persistente de los marcadores tumorales (etapa IS). En todas estas situaciones existe una probabilidad de hasta 50% de invasión de los ganglios del retroperitoneo.1,2 Cuando hay predominio importante de carcinoma embrionario es más probable la invasión vascular sanguínea. En los casos de seminoma estos hallazgos se asocian a un pronóstico menos desfavorable.3
   En pacientes con hallazgos
como los mencionados, se recomienda la administración de dos ciclos de quimioterapia con una combinación de cisplatino y etopósido; la bleomicina no parece ser tan importante en estos casos. Han habido informes en la literatura de mejoría en el pronóstico cuando los pacientes han sido tratados con quimioterapia que cuando sólo se han vigilado o se les ha efectuado linfadenectomía retroperitoneal.4,5

ETAPAS II Y III

Estas etapas, para fines terapéuticos y pronóstico, debemos dividirlas en dos grupos: volumen tumoral que corresponden a las etapas IIA y IIIB y la misma etapa II y III y que tienen un gran volumen tumoral, y que corresponde a la etapa IIC y III.
   Existen pues dos criterios que, desde el punto de vista de la quimioterapia, debemos observar en esta etapa clínica: uno es el que nos indica en qué sitio(s) se encuentra la actividad tumoral, y el otro que se relaciona con la cantidad de tumor que existe. En relación al primero, la existencia de una etapa II nos traduce que la enfermedad está en el retroperitoneo y que respeta los órganos y tejidos por arriba del diafragma, así como a las vísceras abdominales. En relación al segundo criterio, éste tiene importancia terapéutica y es útil para planear la estrategia de tratamiento en base al volumen tumoral existente. Existen varias clasificaciones del volumen tumoral y, antes de ello, un criterio más o menos bien definido de lo que es un volumen tumoral bajo o menor:
El carcinoma de células germinales del testículo es un modelo de neoplasia maligna curable para ilustrar la terapia multidisciplinaria al cuidado del oncólogo médico, del cirujano y del radiooncólogo.

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