PAC Urología-1 A2

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ETIOPATOGENIA
Se ha demostrado que el mecanismo de continencia uretral femenina depende de la interacción de cuatro factores uretrales que son: presión de cierre uretral, longitud de la uretra, anatomía uretrotrigonal y recepción uretral de la presión intraabdominal.5
   La presión uretral es el resultado de la actividad del esfínter liso y estriado pero también intervienen factores uretrales no musculares como el plexo vascular submucoso, el contenido de elastina y colágeno de los tejidos uretrales y el efecto oclusivo de tipo esfinteriano de la mucosa.
   La relación de la longitud uretral con el mantenimiento de la continencia ha perdido importancia ya que se ha documentado que la uretra corta no es un factor de incontinencia per se.
   La anatomía uretrotrigonal que ha sido demostrada por uretrocistografía lateral debe cumplir ciertos criterios: la base vesical debe encontrarse sobre el nivel inferior de la rama de la sínfisis púbica y la presión abdominal no debe hacerla descender más de 1.5 centímetros; es necesario que exista un alineamiento uretrotrigonal normal con un ángulo de 35 grados con la vertical. En la situación hipermóvil puede producirse una pérdida de todas las características anatómicas dando lugar a hallazgos radiológicos que se relacionan con el diagnóstico clínico de cistouretrocele.
   La transmisión de la presión intraabdominal a la porción de la uretra proximal situada en el interior del abdomen es también un factor importante para el mantenimiento de la continencia. Se trata de un fenómeno pasivo y es consecuencia de la configuración anatómica
normal. Siempre que se produce un aumento de la presión intraabdominal durante un esfuerzo como la tos y otras maniobras, esta presión se transmite no sólo a la vejiga sino también a la uretra proximal, dando lugar a un aumento de la presión de cierre uretral evitando pérdida de orina. Si se altera el eje uretral, el descenso rotacional hace caer la uretra proximal y la base de la vejiga de su emplazamiento intrabdominal, lo que altera evidentemente la transmisión de esta presión.
   Otros factores que influyen en la continencia urinaria son la presencia de vejiga estable, de una buena capacidad y de acomodación normal, un cuello vesical anatómicamente competente, la integridad de la inervación anatómica y somática vesicouretral y la integridad de la musculatura del piso y las estructuras pélvicas.
   Las causas según el nivel anatómico son principalmente uretrales, dentro de las que destacan de manera general, los traumatismos obstétricos o urológicos y los cambios atróficos de la edad avanzada. Algunas de esas situaciones son: manipulación quirúrgica de la uretra y el cuello, excéresis de masas periuretrales, radiaciones, cirugía antiincontinencia por vía vaginal, traumatismos pélvicos y algunas anomalías congénitas. Por su parte, algunas causas vesicales son la vejiga neurogénica, las fístulas vesicovaginales y ciertas alteraciones psiquiátricas, así como la fístula ureterovaginal y el uréter ectópico.
   En resumen, las dos formas de incontinencia urinaria son la intrauretral y la extrauretral.
La transmisión de la presión intrabdominal a la porción de la uretra proximal situada en el interior del abdomen es también un factor importante para el mantenimiento de la continencia.

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