Se
ha demostrado que el mecanismo de continencia uretral femenina depende
de la interacción de cuatro factores uretrales que son: presión de
cierre uretral, longitud de la uretra, anatomía uretrotrigonal y recepción
uretral de la presión intraabdominal.5
La presión uretral es el resultado de la actividad
del esfínter liso y estriado pero también intervienen factores uretrales
no musculares como el plexo vascular submucoso, el contenido de elastina
y colágeno de los tejidos uretrales y el efecto oclusivo de tipo esfinteriano
de la mucosa.
La relación de la longitud uretral con el mantenimiento
de la continencia ha perdido importancia ya que se ha documentado
que la uretra corta no es un factor de incontinencia per se.
La anatomía uretrotrigonal que ha sido demostrada
por uretrocistografía lateral debe cumplir ciertos criterios: la base
vesical debe encontrarse sobre el nivel inferior de la rama de la
sínfisis púbica y la presión abdominal no debe hacerla descender más
de 1.5 centímetros; es necesario que exista un alineamiento uretrotrigonal
normal con un ángulo de 35 grados con la vertical. En la situación
hipermóvil puede producirse una pérdida de todas las características
anatómicas dando lugar a hallazgos radiológicos que se relacionan
con el diagnóstico clínico de cistouretrocele.
La transmisión de la presión intraabdominal a la
porción de la uretra proximal situada en el interior del abdomen es
también un factor importante para el mantenimiento de la continencia.
Se trata de un fenómeno pasivo y es consecuencia de la configuración
anatómica |
normal.
Siempre que se produce un aumento de la presión intraabdominal durante
un esfuerzo como la tos y otras maniobras, esta presión se transmite
no sólo a la vejiga sino también a la uretra proximal, dando lugar
a un aumento de la presión de cierre uretral evitando pérdida de orina.
Si se altera el eje uretral, el descenso rotacional hace caer la uretra
proximal y la base de la vejiga de su emplazamiento intrabdominal,
lo que altera evidentemente la transmisión de esta presión.
Otros factores que influyen en la continencia urinaria
son la presencia de vejiga estable, de una buena capacidad y de acomodación
normal, un cuello vesical anatómicamente competente, la integridad
de la inervación anatómica y somática vesicouretral y la integridad
de la musculatura del piso y las estructuras pélvicas.
Las causas según el nivel anatómico son principalmente
uretrales, dentro de las que destacan de manera general, los traumatismos
obstétricos o urológicos y los cambios atróficos de la edad avanzada.
Algunas de esas situaciones son: manipulación quirúrgica de la uretra
y el cuello, excéresis de masas periuretrales, radiaciones, cirugía
antiincontinencia por vía vaginal, traumatismos pélvicos y algunas
anomalías congénitas. Por su parte, algunas causas vesicales son la
vejiga neurogénica, las fístulas vesicovaginales y ciertas alteraciones
psiquiátricas, así como la fístula ureterovaginal y el uréter ectópico.
En resumen, las dos formas de incontinencia urinaria
son la intrauretral y la extrauretral. |
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La
transmisión de la presión intrabdominal a la porción de la uretra
proximal situada en el interior del abdomen es también un factor importante
para el mantenimiento de la continencia. |