La
principal desventaja es el empeoramiento de los síntomas de vaciamiento
incompleto pudiendo requerir cateterización postoperatoria o autocateterización.
Los principales errores en la realización de la técnica son la tensión
exagerada del cabestrillo. Y las principales complicaciones incluyen
penetración o lesión quirúrgica de vejiga, cuello o uretra con la
subsecuente erosión tisular. Obviamente la erosión con infección se
presenta con mucho mayor frecuencia al usar materiales artificiales
heterólogos.
PROCEDIMIENTOS QUIRÚRGICOS DE "SALVAMENTO"
Existe un grupo de procedimientos y opciones disponibles para pacientes
en quienes se ha probado y fallado con uno o más de los anteriormente
descritos. Algunos de éstos no han sido probados por ser técnicas
nuevas y no haber pasado la prueba del tiempo. De estos podemos mencionar:
procedimientos con cabestrillo de tipo obstructivo, inyección periuretral
de colágeno o pasta de teflón, esfínter artificial y derivación urinaria.
Los primeros intentos para la utilización de sustancias
esclerosantes, como recurso de salvamento antiincontinencia se realizó
a partir de los años treintas y en los últimos 50 años la |
tecnología
se ha volcado a perfeccionar los materiales sintéticos ideales para
este fin. De estos materiales sólo han demostrado eficacia y baja
toxicidad la pasta de teflón (politef) y el gas colágeno. El mecanismo
por el cual la inyección de estos materiales mantiene la continencia
en las pacientes es desconocido. Éste puede actuar como un cinturón
de compresión al esfínter periuretral a nivel del cuello restaurando
los vectores de presión durante los periodos de incremento de presión
intrabdominal. Este procedimiento no corrige la posición anormal del
cuello vesical y no ha demostrado gran incremento en la presión de
cierre uretral. Ambas sustancias politef y gas colágeno son inyectadas
submucosamente a nivel del cuello vesical y a lo largo de la uretra
bajo anestesia local y como procedimiento ambulatorio. Aproximadamente
se inyectan 17 ml y este procedimiento puede ser repetido según el
grado de continencia. La inyección se puede realizar transvaginalmente
con aguja y jeringa bajo visión cistoscópica, o también transuretralmente
con aguja larga y la pistola de inyección comercialmente disponible
(Fig. 15 a
y b). |
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Los
primeros intentos para la utilización de sustancias esclerosantes,
como recurso de salvamento antiincontinencia se realizó a partir de
los años treintas. |