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El
desarrollo de la hiperplasia parece realizarse en dos fases
La próstata adulta, y antes del inicio de la hiperplasia prostática
muestra un aumento volumétrico que se produce fundamentalmente por
el incremento del componente glandular.
El resultado final de este crecimiento, puede ser bien apreciado
por procedimientos anatómicos, endoscópicos, o bien de imagenología.
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El
desarrollo de la hiperplasia parece realizarse en dos fases: en un
primer tiempo se produce un aumento del número de nódulos, y en una
segunda fase, la más tardía, es la masa de nódulos la que aumenta
con extremada rapidez. En definitiva el desarrollo de la hiperplasia
comienza en la cuarta década de la vida con un fenómeno focal de origen
estromal consistente en la aparición de un nódulo mesenquimatoso,
más tarde glandular, en una zona muy limitada de la glándula. Es a
partir de la sexta década cuando se produce un fenómeno de aumento
global y rápido del volumen de todos los nódulos. La sucesión de estos
dos fenómenos permite considerar que la génesis de la hiperplasia
no es exclusivamente debida a un fenómeno hormonal que actúa sobre
el conjunto de la glándula prostática, sino que puede haber áreas
de sensibilidades o respuestas distintas.
El peso medio de la próstata en niños entre uno
y diez años, es aproximadamente de 1.4 g. Durante la pubertad, la
próstata muestra una evidencia histológica muy marcada en el proceso
de estimulación hormonal, con agrandamiento de las conductos glandulares,
llegándose a distender los alvéolos con aumento del epitelio columnar.
Las células glandulares muestran evidencia de actividad secretora.
En la pubertad, el componente epitelial, es mayor que el componente
estromal. El peso medio de las próstatas en hombres entre 11 y 20
años es de 10.8 ± 3.8 g.
La próstata adulta, y antes del inicio de la hiperplasia
prostática muestra un aumento volumétrico que se produce fundamentalmente
por el incremento del componente glandular. Si hacemos un repaso a
los pesos estimados en los distintos grupos de edad, indicaríamos:
peso de la próstata en hombres entre 21 y 30 años: 18.1 ± 4 g.; peso
de la próstata en hombres entre 31 y 40 años: 19.1 |
±
2.7 g. y peso de la próstata en hombres entre 41 y 50 años: 20.2 ±
3.2 g.
Berry y col. revisaron estudios de próstatas obtenidas
en autopsias o prostatectomías, mezclando individuos de todas las
edades. Encontraron que el peso medio de la próstata del adulto normal
fue de 20 g. aumentando a 33 g. en aquellos pacientes con hiperplasia.
En su estudio las próstatas de gran tamaño, mayores de 100 g. fueron
poco frecuentes; sólo 4% de los hombres con más de 70 años tenían
próstatas superiores a los 100 g. Confirmaron también que el peso
de la próstata se dobla en 4.5 años en los varones con edades comprendidas
entre 31-50 años y en 10 años entre los 51-70 años evidenciando momentos
críticos de un mayor crecimiento de la hiperplasia.
Desarrollada la hiperplasia prostática, si la comparamos
con el tejido glandular normal, se aprecian evidentes diferencias,
mejor reconocidas mediante métodos estereológicos: en la glándula
prostática normal el volumen celular es de 51%, el de las luces glandulares
de 24% y el correspondiente al estroma de 25%.
En la hiperplasia de próstata el volumen del estroma
sube a 59% reduciéndose el de las células epiteliales a 18%, manteniéndose
con cifras similares el de las luces glandulares. El microscopio electrónico
ha detectado signos de activación de las fibras musculares lisas.
Finalmente, es característico de la hiperplasia la ausencia de fibras
elásticas.
El crecimiento de los nódulos cambia en forma progresiva
la estructura de la uretra prostática y al mismo tiempo va ocupando
la luz uretral, produciendo obstrucción y desplazando la glándula
hacia la periferia, comprimiéndola contra la cápsula. El resultado
final de este crecimiento, no necesariamente simétrico, puede ser
bien apreciado por procedimientos anatómicos, endoscópicos, o bien
de imagenología. |