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Aquellos
pacientes que sean sometidos a observación, deben tener revisiones
periódicas, incluyendo el cuestionario de síntomas, examen físico
y laboratorio de rutina, una a dos veces al año.
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La
hiperplasia prostática obstructiva (HPO) es una enfermedad con una
historia natural variable de lo que se desprende que el tratamiento
se debe basar en la intensidad de los síntomas, así como las modificaciones
en calidad de vida.
La observación es un método aceptado, sobre todo
en aquellos pacientes que tienen síntomas urinarios leves. En la actualidad
no es posible determinar qué pacientes tendrán progresión de la enfermedad
o el desarrollo de complicaciones de la HPO. Por lo tanto, aquellos
pacientes que sean sometidos a observación deben tener revisiones
periódicas, incluyendo el cuestionario de síntomas, examen físico
y laboratorio de rutina, una a dos veces al año, dependiendo de la
progresión o no de los síntomas.
La progresión fisiológica de la obstrucción urinaria
está en relación con el aumento de volumen de la próstata, la disfunción
del músculo detrusor secundaria a la obstrucción o a la disfunción
que se produce por el envejecimiento. Esta progresión clínica, se
basa en un incremento en el puntaje de síntomas, presencia de complicaciones
como litiasis vesical, infecciones urinarias recurrentes, insuficiencia
renal y otras.
De acuerdo con un estudio realizado en la Clínica
Mayo, los síntomas moderados a intensos, se presentan en 13% de pacientes
entre 40 y 49 años de edad; 28% a los 70 |
años. En aquellos con síntomas moderados (de 8 a 19) sin complicaciones,
se puede ofrecer, tanto tratamiento médico o quirúrgico. En este renglón
el paciente debe conocer los riesgos y las ventajas del tratamiento
médico o quirúrgico y en forma conjunta determinar cuál es la mejor
opción. En los pacientes con síntomas severos (entre 20 y 35), la
opción terapéutica que con mayor frecuencia se prefiere es la quirúrgica.
En la HPO, las indicaciones para intervención terapéutica,
sea édica o quirúrgica, se resumen en las tres categorías:
- Son indicaciones
mayores, imperiosas, la presencia de retención urinaria, azotemia
con hidronefrosis, hematuria macroscópica grave, infección de
las vías urinarias y la incontinencia por rebosamiento.
- Indicaciones
moderadas serían presencia sintomática de la HPO y evidencias
hemodinámicas patológicas.
- Los pacientes
que son indicación débil para recibir tratamiento y por ello candidatos
a vigilancia y seguimiento, son aquellos en quienes no hay más
información que síntomas leves y aumento del tamaño de la próstata.
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