SHOCK HIPOVOLEMICO:
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Hemorragia: interna o externa.
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Pérdidas por tubo digestivo: diarrea, vómitos,
fístulas, íleo oclusivo o dinámico
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Pérdidas al tercer espacio: intersticio, luz intestinal,
cavidad peritoneal, retroperitoneo, espacio pleural, etc...
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Pérdidas por vía renal: insuficiencia renal poliúrica,
diabetes insípida, diuresis osmótica (ej.: hiperglicemia),
nefritis perdedora de sal, uso excesivo de diuréticos.
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Pérdidas cutáneas: quemaduras, sudor excesivo.
SHOCK DISTRIBUTIVO:
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Sepsis severa.
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Anafilaxia: penicilinas y otros antibióticos, algunos antiinflamatorios
como los salicilatos, narcoanalgésicos y algunos anestésicos
locales y generales y agentes para ayuda diagnóstica como medios
de contraste.
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Neurogénico: bloqueo de los mecanismos de regulación
cardiovascular por daño medular, disautonomía, neuropatías
periféricas.
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Medicamentoso: sedantes, vasodilatadores.
SHOCK OBSTRUCTIVO:
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Enfemedades del pericardio: tamponade, pericarditis constrictiva.
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Embolia pulmonar.
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Hipertensión pulmonar severa.
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Tumores: intrínsecos y extrínsecos.
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Estenosis mitral o aórtica severas.
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Disección obliterante de la aorta ascendente.
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Obstrucción de prótesis valvular.
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Neumotórax a tensión.
SHOCK CARDIOGENICO:
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Daño del miocardio: Infarto agudo, miopatía tóxica,
enfermedades inflamatorias
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Arritmias graves.
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Ruptura traumática o isquémica de las cuerdas tendinosas
de la válvula mitral.
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Ruptura del septo interventricular.
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Agudización de la insuficiencia cardiaca crónica.
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Disfunción diastólica severa: miocardiopatía hipertrófica,
amiloidosis.
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