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Neoplasias del Sistema Nervioso Central



Los tumores del sistema nervioso central (SNC) son comunes en todas las edades. Aunque no constituyen las causas más frecuentes de consulta, son fuente de temor entre la población. El papel que juegan los médicos de primer contacto en la atención de este problema es múltiple:



Epidemiología

Aunque las cifras varían dependiendo de la fuente de información, se aceptan las que se muestran el Cuadro 1.

Cuadro 1. Clasificación e incidencia de los tumores intracraneales


Tipo de tumor % del total

Glioma 40

    Glioblastoma
20

    Astrocitomas grados I-II
10

    Ependimoma
6

    Meduloblastoma
2

    Oligodendroglioma
1

    Papiloma de plexos coroideos

Metástasis 23

Meningioma 17

Adenoma hipofisiario 5

Schwanoma 5

Linfoma 3

Misceláneos (congénitos, tumores neuroectodérmicos primitivos) 7



Cuadro clínico general

En general, los tumores intracraneales producen síntomas por los siguientes mecanismos:

La cefalea es el síntoma inicial en la mitad de los pacientes con tumores cerebrales. Generalmente es ipsilateral al tumor cuando son supratentoriales, y en los casos infratentoriales puede presentarse suboccipital, retroocular o retroauricular. Dependiendo de si hay hipertensión intracraneal, puede haber vó mitos, papiledema, agravamiento al acostarse o con la maniobra de Valsalva. El cambio en un patrón de cefalea previo debe hacer sospechar la presencia de un tumor cerebral, al igual que las cefaleas vasculares (migraña) que siempre se inician del mismo lado.

La cefalea es el síntoma inicial en la mitad de los pacientes con tumores cerebrales.
Por eso merece toda la atención, en particular cuando se acompaña o aparecen síntomas de hipertensión intracraneana.

La aparición de convulsiones o de alguna otra forma de epilepsia en un adulto siempre es preocupante. Aunque la causa mas común de esto no son los tumores, siempre se consideran en el diagnóstico diferencial por la trascendencia de su diagnóstico y pronóstico. En general, entre más cerca de la corteza esté el tumor, la probabilidad de manifestarse como crisis epilépticas es mayor, y el tipo de crisis dependerá de la ubicación de la neoplasia y de si se propaga la descarga al resto del cerebro. En este contexto, los tumores que más se manifiestan con crisis son los meningiomas y las metástasis, y los que menos son los de sustancia blanca, como los gliomas.

Cuando se sospecha un tumor del SNC, la mejor conducta es realizar un estudio, sea TAC o IRM. La radiografía simple tradicional no ofrece ayuda importante

Los cambios del comportamiento de inicio reciente, sean progresivos o episódicos, en una persona adulta, pueden ser de bidos a una neoplasia. Los tumores frontales pueden ocasionar síntomas sutiles antes de manifestarse con los síntomas y signos frontales clásicos. Pueden confundirse con datos incipientes de demencia. Los tumores temporales pueden manifestarse con crisis parciales complejas que causan trastornos episódicos de la conducta, actos repetitivos y sin sentido que el paciente no recuerda posteriormente. Si son del lado dominante, puede haber afasias que se confundan con defectos de la memoria o con estrés. Las lesiones parietales presentan síntomas en el área de la orientación espacial, de las "praxias" (incapacidad para vestirse, para utilizar objetos cuando se les pide que lo hagan, etc.) o en las habilidades aritméticas. Los tumores occipitales generalmente ocasionan defectos campimétricos o alteraciones visuales poco usuales, como alucinaciones.

Los tumores espinales producen síntomas y signos característicos dependiendo del ni vel de la lesión. En general, los tumores extraaxiales que comprenden secundariamente a la médula, pueden producir dolor primero y posteriormente déficit sensitivo/motor, en tanto que los intraaxiales generalmente producen primero déficit neurológico. Existen síndromes especiales de la unión craneovertebral, sección medular, hemisección medular (síndrome de Brown-Sequard), síndrome central medular, del cono medular y de la cola de caballo, así como de las raíces a diferentes niveles.



Abordaje diagnóstico

La sospecha de una neoplasia intracraneal se hace con base en el interrogatorio y el examen físico. Ante esta posibilidad, y si el estado del paciente lo permite, la mejor manera de proceder es la realización de un estudio de imagen. El valor de las placas simples de cráneo está sobrevalorado; raramente da un diagnóstico definitivo, y suponiendo que diera pie a sospechar la presencia de tumor, ésto deberá de confirmarse con otros estudios, por lo que en realidad no añade beneficio, no evita hacer estudios adicionales y hace perder tiempo que puede ser valioso. La imagen por resonancia magnética (IRM) es el estudio de elección, y de preferencia con medio de contraste. La tomografía axial computarizada (TAC) es menos sensible para cambios por infiltración tumoral, pero es superior cuando deseamos ver vascularidad, como puede ser en los meningiomas, metástasis, algunos gliomas y malformaciones arteriovenosas que pueden confundirse con un tumor. Además, la TAC es mejor en la etapa aguda cuando deseamos ver si hay sangrado dentro del tumor, como en los casos de apoplejía pituitaria o de algunas metástasis. La IRM es más sensible a cambios en el parénquima y detecta fácilmente infiltración tumoral, edema incipiente o trasudación transependimaria del LCR en los ventrículos laterales cuando hay hidrocefalia activa, y es bien conocido que es superior a la TAC para visualizar fosa posterior, unión craneovertebral y médula espinal. La decisión de cuál estudio debe de hacerse dependerá de la infraestructura local, de los medios económicos y de algunos factores individuales, como la hipersensibilidad a los contrastes, la claustrofobia, presencia de prótesis, marcapasos, etc. En los casos en que no estuviera disponible ninguna de estas opciones, lo mejor es obtener cuanto antes una consulta especializada, ya que posiblemente sea necesario hacer estudios invasivos, como arteriografías, mielografías, etc.

El EEG tiene valor como método de tamizaje en aquellos pacientes con cefalea en quienes se desea tener un apoyo para descartar la presencia de lesiones estructurales: la probabilidad de una lesión grave en una persona con cefalea y EEG completamente normal es menor a 0.5%. En los pacientes con epilepsia de inicio reciente puede mostrar trazos de lesión estructural o focalización de la actividad epiléptica que indiquen la necesidad de profundizar el estudio del paciente. Sin embargo, el EEG, como otros estudios neurofisiológicos -potenciales evocados- no son específicos y no nos dicen si esta lesión estructural es tumoral o de otra naturaleza por lo que, en caso de ser positivo el estudio, se requerirá de un estudio de imagen.



Tratamiento

El tratamiento apropiado de los tumores del SNC, como los de cualquier otra parte del organismo, requiere de una identificación precisa de la histología del mismo. En los casos de tumores benignos, la cirugía puede ser curativa si el tumor está accesible, como la mayoría de los meningiomas, neurinomas, etc. En cuanto a los malignos, la histología define el tipo de tratamiento. El principio terapéutico en estos casos es tratar de extraer la mayor cantidad de tumor durante la cirugía y posteriormente someter a tratamiento complementario. Aun así, el pronóstico es malo para la función y la vida. En el caso de una metástasis, la decisión de operar se toma con base en el control del tumor primario, del pronóstico de vida por la enfermedad primaria, el incremento esperado en la calidad de vida en el tiempo de supervivencia y la accesibilidad de la tumoración. El tratamiento sintomático incluirá medidas para disminuir la presión intracraneal, como los esteroides, glicerina oral o manitol I.V.; medidas para control del dolor; anticonvulsivos cuando se requieran; antieméticos, sedantes y neurolépticos en caso necesario. También se debe tener en cuenta que con frecuencia es necesario tratar las consecuencias del tratamiento instituido, lo que se hará de manera sintomática de manera semejante a lo que se ha descrito. En las etapas finales, se habrá de hacer todo lo posible para brindar una muerte digna y misericordiosa.