| páginas de la 3 a la 10 |
Ficha de identificación. La edad del enfermo permite orientar el diagnóstico hacia ciertos padecimientos y descartar otros debido a su baja frecuencia o incluso inexistentes. Así, el retinoblastoma debe considerarse como primera posibilidad diagnóstica ante un paciente pediátrico con evidencia de tumor intraocular, a diferencia del adulto donde las posibilidades etiológicas incluyen al melanoma y metástasis de carcinomas extraoculares. El sexo del paciente es relevante principalmente porque se asocia con diferentes incidencias de enfermedades, como por ejemplo, la mayor frecuencia de artritis reumatoide en mujeres hace que el síndrome de ojo seco y las escleritis tengan un notorio predominio por el sexo femenino. Por otra parte existen padecimientos hereditarios asociados al cromosoma X, por ejemplo, el daltonismo, los cuales serán observados únicamente en varones.
| El interrogatorio adecuado y la exploración minuciosa son fundamentales para establecer el diagnóstico en los padecimientos oculares. |
Antecedentes patológicos. Es necesario hacer especial énfasis en las enfermedades sistémicas más frecuentes que tienen manifestaciones oftalmológicas, como son: diabetes mellitus, hipertensión arterial, colagenopatías (lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, espondiloartropatías) y alteraciones tiroideas. Actualmente es importante investigar si el paciente es seropositivo para el virus de la inmunodeficiencia humana o tiene factores de riesgo, debido al alarmante incremento de esta patología que tiene múltiples y frecuentes manifestaciones oculares generalmente secundarias a infecciones oportunistas. Los antecedentes perinatales son relevantes principalmente cuando existió parto pretérmino debido al mayor riesgo de sufrir retinopatía del prematuro. La utilización actual y previa de drogas y medicamentos es otro aspecto imprescindible del interrogatorio ya que existen infinidad de reacciones secundarias oculares, por ejemplo: el uso de metanol, arsénico, talio, mercurio, plomo, inhibidores de la monoaminoxidasa y etambutol producen neuritis óptica; el dinitrofenol y los corticoesteroides provocan catarata; las sales de oro, colirios de plata, fenotiazinas, amiodarona y cloroquina forman depósitos a nivel de córnea y cristalino; la cloroquina, además de que se acumula en el epitelio corneal desencadena una retinopatía a nivel macular de tipo dosis dependiente. Finalmente, es de rutina indagar sobre el diagnóstico previo de errores refractivos, tipo de rehabilitacion visual empleada, medicamentos tópicos utilizados y el antecedente de intervenciones quirúrgicas oculares o perioculares y la aplicación de láser.
Antecedentes heredofamiliares. Existen algunos padecimientos oftalmológicos con cierta tendencia familiar como el glaucoma primario de ángulo abierto y otros con patrones hereditarios más definidos como la retinosis pigmentaria, el retinoblastoma y algunas distrofias corneales y retinianas.
Padecimiento actual. El primer dato a investigar y que debe mantenerse siempre en cuenta es el motivo de consulta del paciente, ya que a menudo el síntoma primario no está relacionado con hallazgos importantes ulteriores de la exploración que ameritan un tratamiento prioritario. Es importante delimitar la localización de la molestia, sus irradiaciones y asociación a otros eventos, su posible causa, tiempo de evolución, número de episodios semejantes previos y tratamientos recibidos, tanto médicos como no médicos y la respuesta del enfermo a estos.
| El ojo es una estructura con exquisita sensibilidad; por lo tanto, el dolor ocular puede llegar a ser muy intenso y acompañarse de manifestaciones sistémicas. |
MANIFESTACIONES SENSORIALES
Son debidas a alteraciones en la función de la visión o a fenómenos
de la percepción visual.
| La cefalea relacionada a padecimientos oftalmológicos es generalmente debida a errores refractivos. |
| El síndrome de ojo rojo doloroso incluye a fenómenos irritativos tanto externos (conjuntivitis, queratitis, escleritis) como internos (uveítis, glaucoma agudo). |
MANIFESTACIONES DE ASPECTO EXTERIOR
| Un método fácil para discriminar si la baja agudeza visual es secundaria a un defecto refractivo o a una lesión orgánica es la utilización del agujero estenopeico. |
MANIFESTACIONES ASTENÓPICAS
Son causadas por el esfuerzo visual cercano (lectura) y se deben a fatiga del músculo ciliar en el fenómeno de acomodación, generalmente en pacientes mayores de 40 años de edad. Consisten en cefalea frontal, sensación de resequedad ocular, ardor y sensación de pesadez palpebral.
EXPLORACIÓN FUNCIONAL
Examina la función retiniana en tres aspectos: sentido de las formas o percepción de la forma y figura de los objetos, sentido de los colores y sentido luminoso.
SENTIDO DE LAS FORMAS: Tiene dos variedades: la vision central o macular que provee la máxima agudeza visual y se explora como visión lejana y cercana; y la visión periférica derivada de las imágenes captadas por fuera de la zona de visión central (mácula) y se conoce como campo visual.
EXPLORACIÓN ORGÁNICA
Comprende el examen externo de los anexos oculares (párpados,vía lagrimal), músculos extraoculares (movimientos oculares) y globo ocular.
| El médico general puede obtener valiosa información del estado ocular mediante la correcta utilización de una lámpara de bolsillo, una lupa y el oftalmoscopio directo. |
MOVIMIENTOS OCULARES
La exploración de los músculos extraoculares se inicia con la
determinación de la posición primaria de la mirada. Para ello se le solicita al
paciente que fije su mirada en un punto central lejano y se ilumina de manera dirtecta y de
frente con la lámpara de bolsillo; el reflejo luminoso que se produce en la superficie
anterior del ojo (córnea) coincide con el centro pupilar cuando existe paralelismo
ocular. Si el ojo se desvía hacia adentro (endotropia) el reflejo luminoso corneal en
ese ojo será excéntrico hacia afuera; por lo contrario, si el ojo se
desvía hacia afuera (exotropia) el reflejo corneal se encontrará desplazado hacia
adentro. Las desviaciones oculares pueden ser monoculares o de ambos ojos en forma alterna y
pueden acentuarse en cierta posición de la mirada (estrabismo paralítico) o
mantenerse constantes (estrabismo concomitante o no paralítico).
| Es muy importante determinar la profundidad de la cámara anterior antes de someter al paciente a midriasis farmacológica. |
ANEXOS Y GLOBO OCULAR
La cara anterior de los párpados, las cejas y las pestañas se observan
directamente sin mayor dificultad, así como la posición y movimiento de los
parpádos y las características de la hendidura palpebral, a través de la
cual podemos apreciar de manera gruesa a la conjuntiva bulbar, córnea, iris y pupila.
Asimismo, nos permite valorar el paralelismo ocular dependiendo de la simetría del
reflejo corneal luminoso. La cara posterior del párpado inferior (conjuntiva tarsal y
fondo de saco inferior) se examina deprimiendo el párpado inferior y se solicita al
enfermo que vea hacia arriba. Para la observación de la conjuntiva bulbar superior se le
pide al paciente que vea hacia abajo y se tracciona el párpado superior hacia arriba.
Para la adecuada exploración de la conjuntiva tarsal superior y el fondo de saco
superior es necesario evertir el parpado superior y para ello se realiza la siguiente maniobra:
se le pide al sujeto que dirija su mirada hacia abajo sin apretar los párpados, acto
seguido se toman las pestañas del párpado superior entre el índice y el
pulgar de la mano diestra jalando suavemente hacia afuera y adelante de manera que se separe
ligeramente del globo ocular; posteriormente el pulgar de la otra mano empuja al párpado
superior hacia abajo a nivel del borde tarsal superior y al mismo tiempo la mano derecha lleva
el borde libre del párpado sobre el pulgar izquierdo en un movimiento de
semicírculo que permite evertir el párpado sin mayor molestia para el paciente.
Es importante examinar la relación que guarda el globo ocular con el reborde orbitario
mirando de perfil al enfermo para determinar si está muy prominente (proptosis o
exoftalmos) o hundido (enoftalmos). Un modo aproximado de medirlo es mediante una regla de
plástico transparente: se le pide al paciente que fije su mirada al frente y el
observador se sitúa de perfil y coloca el cero de la regla a nivel del reborde
orbitario externo midiendo la distancia que existe hasta el vértice corneal de cada ojo;
normalmente esta medición fluctúa entre 15 y 18mm. Una forma más exacta de
medir la prominencia ocular es mediante un exoftalmómetro. A continuación se
evalúa la tension ocular. Para ello se le solicita al enfermo que dirija su mirada hacia
abajo y se palpa a través del párpado superior la tensión o resistencia a
la presión digital que tiene cada globo ocular. La tensión ocular por
apreciación digital se considera normal cuando ofrece una resistencia similar a la que
tienen los ojos del médico explorador. Este es un procedimiento grueso, aunque con
cierta experiencia se llegan a detectar variaciones amplias de la tensión ocular. Un
método más exacto de medirla es mediante el empleo de un tonómetro.
Posteriormente, se explora a simple vista o con ayuda de la lámpara de bolsillo el
aspecto de la conjuntiva (color, textura, vasos, hidratación, etc) y fondos de saco. En
una conjuntiva de aspecto "seco" o con lagrimeo escaso es conveniente determinar el
grado de humedad. Esto se logra a través de la prueba de Schirmer que consiste en la
colocación de una tirita de papel filtro de 5 x 25mm de longitud en el borde palpebral
inferior con un extremo en contacto con el fondo de saco conjuntival inferior. Transcurridos 5
minutos se mide la extensión húmeda de la tirilla; normalmente debe medir de 10
a 15mm y si es menor se considera como criterio para establecer el diagnóstico de
síndrome de ojo seco. La córnea se explora mediante la lupa y la lámpara
de bolsillo; básicamente es necesario valorar su transparencia y la presencia de cuerpos
extraños, erosiones y opacidades. Esta evaluación la realiza el especialista
mediante la lámpara de hendidura (biomicroscopía). Un método muy
útil para descartar la presencia de una erosión a nivel corneal es la
aplicación de una tirilla impregnada de fluoresceína en el fondo de saco
inferior; si existe desepitelización corneal esta zona se teñirá de verde.
En pacientes con mala agudeza visual en quienes se sospeche astigmatismo elevado como es el
caso del queratocono, es importante evaluar la forma de la córnea; esto se explora
solicitando al paciente que mire hacia abajo y en forma lateral se observa la depresión
que forma el borde corneal sobre el párpado, el cual debe ser redondeado; en el caso de
queratocono se apreciará una deformación crónica. La cámara
anterior (espacio formado entre la córnea y el iris que contiene al humor acuoso), al
igual que la córnea, se explora en cuanto a su transparencia y profundidad. El
acúmulo de células puede formar un nivel visible en la cámara anterior,
cuando consiste de células inflamatorias es de color blanco y se denomina
hipopión; cuando se acumula sangre se le llama hipema y se aprecia de color rojo oscuro.
La profundidad de la cámara anterior se evalúa mediante la lámpara de
bolsillo la cual se coloca tangencialmente al ojo del paciente y se observa la sombra del
receso angular del lado opuesto como un espacio semilunar el cual será cercano al borde
pupilar en cámaras estrechas y por el contrario, muy pequeño y limitado al
receso angular en cámaras amplias principalmente en pacientes afacos (operados de
catarata sin lente intraocular) y en el glaucoma congénito. Es muy importante
determinar la profundidad de la cámara anterior cuando se planea realizar
dilatación farmacológica de la pupila (midriasis) ya que si la cámara es
estrecha existe la posibilidad de provocar un ataque agudo de glaucoma de ángulo
cerrado. Al iris se le estudia básicamente el diámetro pupilar y su
reflectividad. A través de la pupila pueden llegar a detectarse alteraciones en la
transparencia del cristalino o vítreo lo cual se conoce como leucocoria. Ejemplos de
ello son una catarata o la presencia de retinoblastoma.
REFLEJOS PUPILARES
La simetría pupilar puede estar alterada dando lugar a anisocoria en padecimientos
oculares (sinequias de iris a cristalino secundarias a uveítis), alteraciones del
sistema nervioso central (tumor intracraneal) o por efectos farmacológicos de
midriáticos, mióticos y ciclopléjicos. Se exploran con una lámpara
de mano iluminando de frente uno de los ojos; la pupila de ese ojo disminuye su diámetro
por contracción del esfínter pupilar (miosis) y se conoce como reflejo fotomotor
que depende de la integridad de las vías aferentes y eferentes del mismo ojo. Sin
embargo, las vías eferentes se decusan parcialmente hacia ambos ojos y es por esto que
la iluminación de un ojo determina la miosis del contralateral; se conoce como reflejo
consensual y traduce integridad de las vías aferentes del primero y de las eferentes del
segundo.
| Para la obtención de una adecuada midriasis se recomienda el empleo de una gota de fenilefrina al 10% más una gota de ciclopentolato al 1%. |
OFTALMOSCOPÍA DIRECTA
Permite estudiar los medios transparentes del ojo (córnea, humor acuoso, cristalino
y vítreo) y el fondo ocular. En ocasiones es necesario dilatar la pupila para obtener
un mayor campo de exploración; sin embargo, siempre debe evaluarse la profundidad de
la cámara anterior previo a la instilación de cualquier medicamento
midriático. La midriasis farmacológica se obtiene con la aplicación de
fenilefrina al 10% y ciclopentolato al 1% o tropicamida; no es necesario ni recomendable
utilizar atropina ya que su efecto puede mantenerse hasta más de una semana. Se instila
una gota en cada ojo y a los 15 minutos se vuelve a valorar la reactividad pupilar; si existe
midriasis media o aún se observa cierto reflejo pupilar se administra otra gota en cada
ojo. Una vez obtenida una midriasis adecuada se procede a realizar la oftalmoscopía
directa de la siguiente manera: se toma el oftalmoscopio directo abarcando el mango con toda la
mano y manteniendo el dedo índice sobre el disco de cambio de las lentes correctoras que
permiten un adecuado enfoque; el explorador se sitúa frente al enfermo llevando en la
mano diestra el oftalmoscopio cuando explore el ojo derecho del paciente y en la mano izquierda
cuando revise el ojo izquierdo, de tal manera que evite quedar cara a cara con el individuo
sometido a exploración oftalmoscópica. Se le solicita al paciente que dirija su
mirada por encima del hombro del médico y de esta forma se facilita la
visualización de la papila o disco óptico que es de un color amarillo rosado,
más claro hacia el sector temporal que no tiene vasos que se ven hacia el centro donde
se localiza la excavación fisiológica. A la papila se le estudia su forma, color,
contorno, emergencia de los vasos y excavación. Posteriormente se evalúa la
retina circundante, la cual debe tener un color anaranjado y a dos diámetros papilares
en dirección temporal se localiza la mácula como una mancha amarillo oscuro, sin
vasos y con una zona central de intenso brillo que corresponde a la fóvea (zona de
visión central fina y de percepción al color). Partiendo del nervio óptico
se exploran los vasos de la retina (arteria y vena central de la retina) que se dirigen de la
parte nasal de la papila hacia el sector temporal superior e inferior y el sector nasal
superior e inferior y así sucesivamente hasta la periferia de la retina; sin embargo,
existen multiples variantes anatómicas normales de la emergencia vascular. Las
arteriolas se distinguen de las vénulas por tener un color rojo más vivo y un
reflejo luminoso que ocupa la tercera parte de su superficie; la relación arteria-vena
es de 3:4 y siguen un trayecto semejante. El oftalmoscopio directo también es
útil para evaluar las membranas externas (con la lente de +20 dioptrias), iris y
cristalino (con +10) y vítreo (entre 0 y +10).