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La fasciolosis es una enfermedad parasitaria producida en el hombre por el tremátodo Fasciola hepatica. La importancia de este parásito radica en las grandes pérdidas económicas que produce en los ganados bovino, porcino, etc., a los cuales infecta con relativa frecuencia, con lo que produce en ellos enfermedad, menor producción y, con frecuencia, muerte.
Al hombre lo infecta de manera ocasional, produciendo daño principalmente al hígado y vías biliares, lo que se traduce en enfermedad que va desde leve hasta la muerte del paciente; esto último depende del número de parásitos que infectan a un individuo.
Antecedentes históricos
La primera referencia escrita en que se describe el agente etiológico de la
fasciolosis es la que hizo Jean de Brie en 1379, cuando se refirió a F.
hepatica como el agente causal de la putrefacción del hígado. En 1686 Redi
hizo el primer dibujo del parásito. Las cercarias y redias, que son estadios larvarios
del parásito, fueron descritos por Swammerdam en 1737 y Linneo en 1758 le dió el
nombre que tiene actualmente: Fasciola hepatica. Pallas lo identifica como
parásito del hombre y lo menciona por primera vez en 1818. Thomas, en 1880, identifica a
los caracoles pulmonados de agua dulce de la especie Lynmaea trucantula como
huéspedes intermediarios de F. hepatica.
Morfología
| Las áreas de distribución geográfica de la fasciolosis en la República Mexicana están confinadas a lugares donde hay corrientes de agua dulce lentas, presencia de caracoles pulmonados, ganado tipo vacuno, ovino, caprino, etc., que defequen en las aguas mencionadas y además la costumbre del hombre de ingerir plantas acuáticas, ya que ahí están las formas infectantes del parásito (las metacercarias) |
| La costumbre de ingerir plantas acuáticas semisumergidas del tipo de los berros, es un factor de riesgo muy importante para adquirir la infección por F. hepatica. |
| En la fasciolosis humana, la presencia de eosinofilia elevada en sangre, generalmente de más del 20%, es un dato de importancia. |
| La localización de adultos de F. hepatica corresponde principalmente a los conductos biliares, produciendo alteraciones como colecistitis, colelitiasis y hepatomegalia dolorosa. |
Aspectos clínicos
En la fasciolosis se distinguen dos períodos: el primero, denominado inicial o de
invasión, que va desde el momento de la ingestión de las metacercarias hasta la
implantación de los parásitos en los conductos biliares, y el segundo
período, que se conoce como de estado y es cuando los parásitos alcanzan la
madurez sexual y comienzan a eliminar huevos en la materia fecal del hombre o animales
infectados.
Durante el período inicial, los parásitos juveniles, al migrar por el peritoneo y el parénquima hepático, inducen reacción tisular a cuerpo extraño y producen inflamación del peritoneo con exudado e infiltrado leucocitario, principalmente de eosinófilos; el hígado aumenta de tamaño, con presencia de microabscesos y necrosis. Durante el período de estado, y una vez que los parásitos se localizan en los conductos biliares, éstos aparecen dilatados y esclerosados, con reacción inflamatoria crónica en la periferia de los conductos biliares de tipo fibrosis. El epitelio puede presentar hiperplasia seudoglandular. Cuando el número de parásitos es muy grande, se presenta atrofia en el parénquima hepático por compresión y cirrosis periportal.
La localización principal de los adultos de F. hepatica son los conductos biliares, aunque se pueden desplazar hacia otros sitios como el colédoco, vesícula biliar, ampolla de Vater, etc., complicaciones que generalmente obligan a intervenciones quirúrgicas algunas veces y es cuando en ocasiones se hace el diagnóstico de fasciolosis al encontrar en esos sitios a los parásitos adultos.
Durante el período inicial, se presenta fiebre elevada constante y dolor en hipocondrio derecho de intensidad variable, que va desde un simple malestar hasta cólico biliar, se acentúa a la compresión; hepatomegalia dolorosa, debida a la congestión e inflamación del parénquima hepático, y urticaria fugaz. En la sangre hay leucocitosis con eosinofilia hasta de 80%. Las pruebas funcionales hepáticas están alteradas.
La gravedad del cuadro clínico está en relación directa con el número de parásitos, ya que si son escasos la infección puede pasar inadvertida y quizás el único dato es la eosinofilia elevada.
Durante el período de estado, se produce sintomatología de tipo digestivo y suele presentarse dispepsia de tipo biliar, anorexia, flatulencia, náusea, vómito, sensación de plenitud abdominal, constipación con períodos de diarrea y cuadros dolorosos con carácter de cólico biliar a veces tan intensos que inducen a la intervención quirúrgica. Suelen ocurrir ictericia transitoria de tipo obstructivo, hepatomegalia y fiebre. En el curso del período de estado pueden aparecer cuadros de colecistitis y colelitiasis. Durante este período desciende la eosinofilia paulatinamente hasta llegar a niveles normales.
Diagnóstico
Los métodos directos son los que con mayor frecuencia establecen el
diagnóstico de la fasciolosis, bien mediante el hallazgo de huevos en exámenes
coproparasitoscópicos seriados por sedimentación o flotación, o bien
durante el sondeo duodenal simple o utilizando el método de la cápsula de Beal.
También se identifican parásitos adultos en las intervenciones quirúrgicas.
Durante el período inicial, cuando todavía no hay producción de huevoslo cual facilita el diagnóstico, se emplean reacciones serológicas para determinar la infección por F. hepatica. La eosinofilia elevada es un dato muy importante que debe considerarse en el diagnóstico de la fasciolosis. A veces, se pueden ver los parásitos adultos en cortes histológicos.
Entre los fármacos que han resultado eficaces en el tratamiento de esta parasitosis, se encuentra la dehidrometina. Hoy, con el prazicuantel y el bitionol ha habido resultados satisfactorios. En ocasiones, se aconseja repetir los tratamientos si vuelven a aparecer huevos en la materia fecal.
Epidemiología
| Curiosamente, el cuadro clínico de la fasciolosis es similar al de la amibiasis hepática; el primero cede con los quimioterápicos que se usan para tratar la amibiasis hepática, sobre todo la dehidroemetina. ¿Cuántos casos no serán confundidos? |
Profilaxis y control
Las principales medidas profilácticas son el lavado y cocción adecuada de las
plantas acuáticas comestibles, como berros y pápalos quelite. En otros
países, donde se ha demostrado que la fasciolosis es un problema de salud pública
importante, se emplean molusquicidas para interrumpir el ciclo biológico del
parásito.