páginas de la 24 a la 25

Mama




Las enfermedades de la mama son frecuentes; la mayoría son padecimientos benignos como puede ser la mastopatía fibroquística.

Los estudios de radiología y de ultrasonido demuestran estas alteraciones, y siempre es recomendable realizar los dos estudios ya que se considera que son complementarios.


El estudio de la glándula mamaria por imágenes es un avance importante tanto en el campo del diagnóstico como de la medicina preventiva y la detección temprana de tumores y su naturaleza. Su facilidad y seguridad de ejecución hacen que ningún médico pueda o deba prescindir de su uso.


Los estudios epidemiológicos sobre la mastografía como medio para lograr el diagnóstico temprano de problemas neoplásicos mamarios, sean benignos o malignos, coinciden en el grado importante de confiabilidad de este método. De donde el consejo a la población general de hacérselo practicar con periodicidad y constancia.
Clínicamente esta enfermedad cursa con nódulos palpables que en ocasiones provocan dolor; la mastografía demuestra los nódulos o masas de diferente tamaño y casi siempre de contornos muy nítidos sin alteraciones adyacentes y sin calcificaciones. Los de origen quístico, por tener líquido en su interior, pueden verse también con cambios similares lo que hace necesario realizar ultrasonido que muestra las imágenes ecogénicas en caso de los nódulos que casi siempre son causados por adenomas. Los quistes, por el contrario, dan imágenes ecolúcidas; ambos contrastan fácilmente con el estroma mamario normal. Es importante hacer el diagnóstico correspondiente, ya que el tratamiento puede ser tan simple como la punción de los quistes.

Deben diferenciarse cuidadosamente las imágenes radiológicas en mamas que tienen mucha densidad lo que es frecuente en las mujeres jóvenes; un tumor puede pasar desapercibido y por ello se considera de mucho valor hacer ultrasonido complementario.

El cáncer mamario ocupa en México el segundo lugar en frecuencia después del cáncer cervicouterino. En general aparece después de la cuarta o quinta década de la vida y la variedad más frecuente se produce a partir de los conductos galactóforos denominándose por ello tumores ductales; existen otras formas de cáncer mamario como el infiltrativo, el mucinoso y el llamado enfermedad de Paget del pezón. Padecimientos menos frecuentes son el linfoma, el tumor filoides y las mastitis graves.

La mamografía tiene una importancia esencial para el diagnóstico temprano de cualquiera de los tumores malignos que muchas veces no son palpables a la exploración clínica y las radiografías de buena calidad permiten demostrarlos inclusive cuando tienen un centímetro de diámetro. En la mamografía se verán como nódulos casi siempre irregulares de diferente tamaño, asociados en su mayoría con microcalcificaciones, pudiendo requerirse de lente de aumento para poder observarlos; casi siempre están agrupados. Deben diferenciarse de otras calcificaciones que también pueden existir y que pueden no tener importancia como son las calcificaciones por focos de necrosis grasa o calcificaciones vasculares que son comunes en las mujeres después de los 60 años. En general, en mujeres de esta edad el estroma mamario ha sido sustituido por grasa lo que condiciona que las mamas sean muy transparentes. Cuando los tumores malignos son agresivos y grandes casi siempre infiltran tejidos vecinos inclusive la piel la que puede observarse retraída; cuando están cerca del pezón, retraen esta estructura.

Debido a la alta incidencia del cáncer mamario se considera muy importante dentro del terreno de la medicina preventiva la mamografía anual, aún con mayor razón en mujeres que tienen factores de riesgo como son el antecente familiar de cáncer o alteraciones hormonales entre los más importantes.

La mamografía consiste en dos radiografías de cada glándula: una en proyección cefalocaudal y otra en proyección latero-oblicua; en ocasiones se adiciona además una axilar para demostrar mamas accesorias o rudimentarias o ganglios de la cadena axilar.

En las mujeres de menos de 20 años, con objeto de disminuir la dosis de radiación, debe utilizarse una sola posición, se recomienda la latero-oblicua y complementar con ultrasonido.

La resonancia magnética también se ha utilizado recientemente para el diagnóstico de tumores de mama con resultados buenos, aunque por el alto costo del procedimiento no ha sido muy aceptado.


[Contenido | Anterior | Siguiente]