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| La diversidad y complejidad de las estructuras (óseas, nerviosas, musculares, ligamentosas) que participan en la columna vertebral en toda su extensión y su papel como eje anatómico del organismo humano han sido siempre un reto para el estudio de esta región. La evolución en su estudio ha llegado a procedimientos actuales de precisión tal que hacen a la clínica dependiente inseparable de tales métodos de diagnóstico. |
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La rutina para abordar la columna vertebral casi
siempre es solicitar radiografias en proyecciones AP y lateral; pueden añadirse radiografías oblicuas.
Inclusive puede llevarse a cabo un estudio dinámico con flexiones y extensiones.
MIELOGRAFÍA
La introducción del medio de contraste en el
espacio subaracnoideo permite demostrar el canal espinal y su contenido que es la
médula y las raíces nerviosas.
TOMOGRAFÍA COMPUTADA
Es un procedimiento muy útil que permite ver el canal espinal y sus raíces, puede requerir la
introducción de medio de contraste endovenoso para obtener un mejor contraste
de las estructuras del canal espinal. También puede asociarse con mielografía, procedimiento
denominado mielotac.
RESONANCIA MAGNÉTICA
Es el estudio idóneo para demostrar patología del canal espinal.
MEDICINA NUCLEAR
Este procedimiento está indicado principalmente en pacientes en quienes se investigan metástasis.
También es útil en infecciones.
INDICACIONES GENERALES
El dolor lumbar en un porcentaje muy alto se debe a alteraciones dinámicas de la columna que se manifiestan como inestabilidad. Las radiografías simples de estos pacientes casi siempre demuestran desnivel pélvico, escoliosis, hiperlordosis con ángulos de sustentación alterados. Las radiografías deben solicitarse en posición de pie para hacer una evaluación óptima. Otros enfermos con dolor lumbar sufren de osteoartrosis. Las radiografías demuestran esclerosis, osteofitos e inclusive fusión de cuerpos vertebrales que con frecuencia se asocian a cambios de discartrosis.
La hernia discal es un padecimiento que puede demostrarse solamente con mielografía, tomografía computada o resonancia magnética. Las imágenes demuestran la hernia posterior y la compresión radicular asociada. Debe hacerse cuidadoso diagnóstico diferencial para no confundir una hernia discal con ligamentos prominentes en el canal.
Algunas alteraciones como la espondilolisis y la espondilolistesis, ambos frecuentes en las últimas vértebras lumbares, se pueden diagnosticar con radiografías simples; sin embargo, pueden requerir también mielografía para evaluar el saco dural.
Los pacientes con tumores malignos en la mama, el pulmón, la tiroides y la próstata pueden dar metástasis a huesos y con mucha frecuencia a la columna vertebral y la pelvis. Con base en lo anterior, el procedimiento de elección para demostrarlas es el estudio de gamagrafía ósea. Este procedimiento también es útil en procesos infecciosos de la columna aunque en casos como la tuberculosis ósea deberá siempre adicionarse tomo grafía computada o resonancia magnética para demostrar la extensión de la infección.
En traumatismos de columna vertebral con colapso de cuerpos o fractura, es recomendable el estudio de tomografía computada o resonancia magnética para conocer con detalle la extensión de la fractura y evaluar si afecta o no el canal espinal; esto tiene más importancia a nivel cervical y dorsal debido al posible daño medular y permite además conocer el tipo de intervención quirúrgica necesaria.
Existen mielopatías de poca frecuencia y el estudio de resonancia magnética se considera útil para afinar el diagnóstico sobre su naturaleza.
Los tumores espinales son poco frecuentes y se requiere conocer si son extradurales, intradurales o medulares; los estudios de tomografía computada y resonancia magnética permiten el diagnóstico diferencial.
Las enfermedades congénitas siempre deben estudiarse por medio de tomografía
computada o resonancia magnética, estudios que permiten ver el grado de afectación y las
estructuras involucradas.
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La imagenología aplicada al estudio de problemas de la columna
vertebral, como en otras áreas, ofrece en la actualidad la posibilidad de obtener información
tanto para confirmar los datos
clínicos como para añadir elementos de estructuras que no eran
visibles con el estudio radiológico convencional.
Lo primero tiene el valor de visualizar detalles estructurales y lesiones con un grado de precisión antes no logrado. Lo segundo permite, como se comenta arriba, mirar cambios no esperados o que clínicamente no dan habitualmente mayor información. En ambos casos, la precisión del diagnóstico lleva de la mano a diseñar medidas de tratamiento a la medida del problema con un obvio beneficio. |