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Antirretrovirales en el tratamiento de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana

No obstante que desde su descubrimiento como una enfermedad de origen infeccioso, gran parte del potencial económico en investigación fue destinado a encontrar una droga que fuera capaz de curar la enfermedad o al menos de controlar la misma, con un sistema de fácil administración y bajos efectos adversos, hasta la fecha actual (mayo 1996) no se cuenta con un medicamento que pueda cumplir con cualquiera de los dos objetivos; sin embargo no se puede minimizar el importante impacto que han tenido los antirretrovirales sobre la morbimortalidad de los pacientes infectados por el VIH y en especial el papel preventivo que ahora juegan en la disminución de la transmisión perinatal.

Un ejemplo franco de este desarrollo lo estableció zidovudina (ZDV), el primer antirretroviral aprobado para uso clínico, situación que se dió aún sin conocer su dosis óptima, pero con base a una evidencia científica bien demostrada y que abría un futuro prometedor en el campo de la terapéutica contra esta infección.73 Por otra parte, el conocimiento cada vez mayor de las características del virus y su ciclo vital, han permitido que estos avances sean realizados cada vez con mayor precisión y objetividad.

Esta sección no pretende realizar una revisión completa del tratamiento antirretroviral en el momento actual ya que dicha pretensión podría ser demasiado elevada debido a la rapidez con que se genera nueva información científica alrededor del tema, sino por el contrario, se desea brindar un panorama sencillo que sea capaz de mostrar algunas consideraciones de utilidad para la práctica clínica diaria, haciendo énfasis en aquellos tratamientos que hayan probado alguna utilidad en el campo de la pediatría.

La eficacia de un tratamiento antirretroviral, se ha intentado medir al cuantificar su efecto, tanto en sobrevida, duración de los síntomas, así como en la calidad de vida del paciente. En una patología con tan elevado índice de mortalidad, la sobrevida debiera ser el estándar absoluto para evaluar esta eficacia; desafortunadamente, con base en el comportamiento clínico de esta entidad la cual puede ser considerada como de larga evolución (varios meses a años a partir del diagnóstico) no se ha podido evaluar en forma fidedigna este parámetro, ya que para que un estudio cumpliera estrictamente con este objetivo, requeriría de seguimiento por largo tiempo, o incluir un número muy grande de pacientes; esta situación ya fue parcialmente observada en el estudio Concorde,74 mismo que puso en controversia a un gran número de ensayos previos. Ante esta situación se han buscado algunas otras alternativas de evaluación, como la inhibición del desarrollo viral, la presentación de enfermedades oportunistas e intercurrentes, la disminución de la antigenemia p24 y el comportamiento de la función inmunológica entre muchas otras variables.

ZIDOVUDINA (ZDV)

La zidovudina conocida antes como azidotimidina (AZT) como ya se mencionó fue el primer antirretroviral aprobado para su uso clínico a través de un ensayo clínico controlado en que se comparó contra placebo y que con base en la respuesta clínica de los pacientes los códigos fueron abiertos antes de concluir el estudio por la gran diferencia encontrada en la mortalidad de un grupo contra otro, 73 lo que permitió al conocer el fármaco establecer un número importante de estudios que dieran mayor información en relación al manejo del mismo.

La zidovudina (ZDV) (3'-azido .3'deoxythymidine) es un compuesto de la familia de los dideoxinucleósidos con un efecto inhibidor de la retrotranscriptasa; es un fármaco bien absorbido después de la administración oral, con un promedio de biodisponibilidad del 63% del complejo activo; su vida media en el suero es aproximadamente de 1.1 horas con una vida intracelular de 3-4 horas lo que permite una dosificación cada 6-8 horas. La ZDV tiene una adecuada penetración a sistema nervioso central, alcanzando hasta un 70% del nivel de la concentración sérica. 75

La suma de conocimientos establecidos a través de los ensayos clínicos controlados con zidovudina ha permitido llegar a algunas conclusiones de la eficacia de esta droga, mismas que se enumeran enseguida, mencionando que algunos grupos de investigadores aún ponen en discusión algunas de ellas.

  1. La zidovudina mejora la calidad de vida del paciente infectado con el VIH sintomático, así como retrasa la aparición de enfermedades oportunistas. No así en el paciente asintomático donde la reducción de esta misma calidad, con base en el número de efectos adversos se equipara al mismo beneficio.
  2. En pacientes asintomáticos o con síntomas menores con conteo de CD4 menor de 500 células, la zidovudina retrasa la progresión de la enfermedad, con efectos benéficos en el incremento de CD4, por tiempo limitado (1-2 años de seguimiento). El estudio Concorde no mostró diferencias significativas tanto en mortalidad como en sobrevida en pacientes tratados en forma precoz después de tres años de seguimiento.
  3. El uso de zidovudina en mujeres embarazadas infectadas por el VIH y con células CD4 mayores a 200, logró disminuir alrededor de un 70% la transmisión vertical de la infección al producto.
  4. La zidovudina usada en forma profiláctica en punciones accidentales con inoculación de material infectado disminuye el porcentaje de transmisión de la infección.
  5. En el complejo SIDA-demencia la zidovudina mejora el rendimiento neurológico de los pacientes.

En relación al uso de este fármaco en el paciente pediátrico, en 1989 se realizaron los primeros estudios de fase I del tratamiento en infusión contínua, conociéndose con ésto la farmacocinética y seguridad del producto en estos pacientes .71 Bajo este régimen se observaron varios efectos benéficos que prometían una buena alternativa terapéutica, especialmente en los pacientes con encefalopatía, quienes posterior al tratamiento mostraron una importante mejoría al medir sus puntuaciones del coeficiente intelectual, observándose también incremento de peso así como del número de linfocitos CD4: sin embargo, la presentación de reacciones adversas así como la asociación a cuadros de anemia y neutropenia severa entre otras, obligó a la búsqueda de nuevas posologías y vías de administración.

Diversos ensayos han sido realizados para poder obtener una dosis que pudiera ser considerada como óptima en niños en relación al beneficio y los efectos adversos, estableciéndose ésta en 180 mg/m2 sc/6 horas,77, 78 considerándose el equivalente a la de 1500 mg/24 horas del adulto, misma que en la actualidad en el paciente asintomático se ha podido establecer que 500 mg/24 horas es tan eficaz como otras dosis más altas.

Un estudio multicéntrico con zldovudina oral con dosis de 180 mg/m2 sc/6 horas en pacientes con enfermedad avanzada mostró datos similares a los ya mencionados con ganancia ponderal, mejoría del estatus congnoscitivo, recuperación de las cuentas de linfocitos CD4, en especial después de las primeras 12 semanas del tratamiento pero que estos niveles no se mantenían posterior a las 24 semanas;79 por otra parte, en forma similar a los de otros estudios, la toxicidad hematológica fue observada en un 26% de los casos en forma de anemia y un 48% de neutropenia.

Estos hallazgos, sumados a los encontrados en el paciente adulto asintomático obligó a pensar la posibilidad de establecer dosis más bajas, por lo que posologías de 90 y 60 mg/m2 sc/6 horas han sido propuestas con resultados aún no bien definidos; desafortunadamente la fuerte asociación a infección del sistema nervioso central por el virus en el paciente pediátrico lo que obliga contar con altos niveles de zidovudina en LCR, deja dudas sobre la utilización de dosis más bajas a las propuestas en forma inicial por el alto riesgo de desarrollar encefalopatía.

En el momento actual se puede considerar que la dosis recomendada de acuerdo a edad puede estimarse con base al siguiente esquema:

0-2 semanas 2 mg/kg/dosis oral/6 horas
2-4 semanas 3 mg/kg/dosis oral/6 horas
4 semanas a 13 años 180 mg/m2/dosis/6 horas

La mutación en uno o más sitios de los genes de la retrotranscriptasa, disminuyen la sensibilidad de ser inhibida por la zidovudina; estas mutaciones generalmente no son vistas en forma espontánea y su mayor asociación se ha establecido en pacientes que han estado bajo terapia prolongada con este fármaco.

Los altos niveles de resistencia requieren de la acumulación de dos o más codones mutantes y se ha observado que cuando la presión selectiva disminuye (al suspender la zidovudina) la población resistente dominante puede revertir paulatinamente a la población sensible inicial; este fenómeno podría explicar, por qué en un paciente, un nuevo tratamiento con zidovudina puede ser eficaz a pesar de haber presentado resistencia en un tratamiento previo; de aquí parte uno de los fundamentos de la necesidad de establecer terapias combinadas con fármacos antirretrovirales para tratar de prevenir la exposición prolongada de un sólo fármaco con la inducción obligada de la resistencia; desafortunadamente estos rangos de reversión parecieran ser bajos y no bien definidos aún.80 La evidencia de un franco y rápido deterioro en pacientes con tratamiento con zidovudina, nos deben mantener en alerta ante la posibilidad de desarrollo de resistencia a este antirretroviral. En México no se conoce aún cual es el porcentaje de resistencia a zidovudina; sin embargo, las posibilidades para la misma están establecidas.

DIDANOSINA (ddi)

Este fármaco es un análogo de la inosina, considerado como otro de los antirretrovirales que han mostrado beneficios en el manejo del paciente infectado por el VIH; su vida media en plasma se estima en 1.6 horas; sin embargo su vida intracelular puede variar de 8 a 24 horas, lo que permite una dosificación racional de dos veces al día. Los primeros ensayos con ddl, se establecieron en pacientes con intolerancia o fracaso al manejo de ZDV 81, encontrándose mejoría en la respuesta inmune en especial en relación al incremento de CD4; sin embargo, cuando fue probada en forma aleatoria en pacientes que no habían recibido tratamiento antirretroviral previo para conocer su eficacia contra pacientes que recibían ZDV, ddI fue menos eficaz en conseguir un retraso en la progresión a SIDA.

Una de sus ventajas sobre la ZDV es que sus efectos adversos no son contemplados en la esfera hematológica, lo que ha permitido la utilización simultánea de ambos antirretrovirales con el especial interés de disminuir la posible resistencia por exposición prolongada, siendo la neuropatía periférica y la pancreatitis las principales reacciones reportadas tanto en pacientes adultos como pacientes pediátricos; se estima que alrededor de un 3% de los pacientes con SIDA que se encuentran recibiendo ddI, puede cursar con pancreatitis aún sin manifestaciones clínicas o serológicas previas. Por ser la ddI un fármaco ácido lábil se requiere que su administración sea concomitantemente con un antiácido, ya que su utilización con los alimentos disminuye su absorción y biodisponibilidad. Hasta el momento existen pocos estudios que demuestren la eficacia de la ddI en pacientes pediátricos, reportándose en ellos mejoría clínicaeincrementoponderalcomolosprincipales beneficios, 82, 83 aunque pareciera tener poca utilidad en mejorar el área conductual. La didanosina penetra sólo en un 25% de su concentración sérica en SNC por lo que su utilidad en los casos de encefalopatía es discutida. La resistencia a la ddI pareciera encontrarse en niveles más bajos que a ZDV.

ZALCITABINA (ddC)

La zalcitabina (2'3'-dideoxycitidina) es otro análogo estructural de la citidina con actividad contra el VIH; a diferencia de la ddI ésta es bien absorbida y presenta una biodisponibilidad oral de cerca del 80%; al igual que su antecesor su absorción disminuye con la administración conjunta con alimentos; tiene una vida media de dos horas con una vida intracelular de 2.6 horas por lo que requiere ser administrada tres veces al día; su principal vía de eliminación es la orina por lo que son requeridas dosis de ajustes en los pacientes con insuficiencia renal. Sus efectos adversos son similares a los de la ddI con datos de neuropatía periférico, pancreatitis, cardiomiopatía así como la presencia de ulceraciones en esófago y pene han sido reportadas. No existen aún trabajos con el peso suficiente que permitan conocer la utilidad de la ddC en el paciente pediátrico.

STAVUDINA (D4T)

Por último, este nuevo análogo de la timidina ha demostrado ser un potente inhibidor de la retrotranscriptasa viral in vitro, es bien absorbido con una biodisponibilidad superior al 90% y con menores efectos adversos que la ddC y ddI en relación a la neuropatía. Por el momento la mayoría de estudios de eficacia se encuentran en desarrollo por lo que debe ser considerada como una alternativa prometedora en pacientes con intolerancia a ZDV, de la cual es antagonista por lo que la utilización simultánea pareciera estar restringida.

Como ya fue comentado, el tratamiento antirretroviral en niños se encuentra aún en vías de conocer su utilidad final; por el momento la zidovudina y la ddl deben ser tomados como los fármacos de elección en casos individualizados de tratamiento con vigilancias estrechas y se espera que todo el avance que se está obteniendo en este campo pronto alcance a este grupo etario.


  • La zidovudina conocida antes como azidotimidina (AZT) fue el primer antirretroviral aprobado para su uso clínico a través de un ensayo clínico controlado.



  • La ZDV tiene una adecuada penetración a sistema nervioso central, alcanzando hasta un 70% del nivel de la concentración sérica.



  • El uso de zidovudina en mujeres embarazadas infectadas por el VIH logró disminuir alrededor de un 70% la transmisión vertical de la infección.



  • Didanosina otro de los antirretrovirales que han mostrado beneficios en el manejo del paciente infectado por el VIH.



  • La zalcitabina es otro análogo estructural de la citidina con actividad contra el VIH.