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Introducción

Pocas enfermedades en las últimas décadas han establecido un impacto tan severo como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA); esta patología constituye sin duda la más importante pandemia de la segunda mitad del Siglo XX.

Las primeras informaciones de este padecimiento se establecen en 1981, cuando el Dr. Michael S. Gottlieb de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Los Angeles y el Dr. F. Siegal del Centro Médico Monte Sinaí, describen la aparición de un nuevo síndrome caracterizado por la afectación de hombres jóvenes homosexuales, con la ocurrencia de enfermedades oportunistas, depleción de células CD4, así como la presentación de sarcoma de Kaposi. 1 Por estos hallazgos se creyó que esta enfermedad de característica invariablemente mortal, se encontraría restringida a este grupo de población; sin embargo, en muy corto tiempo el conocimiento de la misma mostró lo contrario, y a sólo un año de los primeros reportes en 1982, se describió el primer caso de SIDA en pacientes pediátricos.2

Esta situación presentaba un nuevo reto en el comportamiento de la enfermedad, ya que si bien en sus inicios los mecanismos de transmisión propuestos para este grupo etario (transfusiones, abuso sexual), fueron rapidamente superados por la vía de transmisión perinatal, misma que en la actualidad ocupa el primer lugar de reporte a nivel mundial.

Sólo por mencionar esta evolución podemos decir que en los Estados Unidos de Norteamérica (EUA) de 1982 a 1990, se notificaron 2,192 casos de SIDA pediátrico, calculándose que de este total sólo en 1989 nacieron 1750 niños afectados, lo que significó un incremento del 110% con respecto al año previo. 3

Para finales de 1995, la Organización Mundial de la Salud estimaba que existían alrededor de 18 millones de infectados en todo el mundo, de los cuales 6.5 millones eran mujeres, cifra que para el año 2000 se ha estimado en 14 millones, lo que nos dá una idea del impacto que esta enfermedad tendrá en el campo pediátrico a través de la transmisión perinatal. Sólo en el África Sub Sahariana alrededor de dos millones de niños se consideran infectados y esta cifra aumenta con rapidez; aún más, en el hipotético caso de que la transmisión de la infección cesara en este momento, el largo periodo de incubación de la enfermedad permitiría la persistencia de la misma en la práctica clínica pediátrica


  • A sólo un año de los primeros reportes en 1982, se describió el primer caso de SIDA en pacientes pediátricos







  • Para finales de 1995, la Organización Mundial de la Salud estimaba que existían alrededor de 18 millones de infectados en todo el mundo, de los cuales 6.5 millones eran mujeres.