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PAC-P1 Parte A, Libro 5
FIEBRE REUMÁTICA

INTRODUCCION


El presente trabajo tiene por objeto presentar a la comunidad médica lo que se conoce hasta el momento actual sobre la fiebre reumática (FR). Se hace énfasis tanto en el aspecto clínico como en los factores más relevantes del agente causal, el estreptococo beta hemolítico del grupo A (EbhA). Aunque hacemos una revisión de la bibliografía nacional y extranjera, la in formación vertida se basa fundamentalmente en la experiencia adquirida en el departamento de Medicina Interna (MI) del Instituto Nacional de Pediatría (INP) en los últimos 25 años, en virtud de que dichos enfermos han sido atendidos principalmente por el autor de esta presentación, así como por el grupo médico que conforma el departamento de MI.

Por otra parte, el manejar dicha patología nos ha permitido conocer que en los primeros diez años, los casos fueron más numerosos que en los últimos 15 años. Asimismo, podemos señalar que la severidad del cuadro fue mayor en la década de los años de 1970 que en la actualidad. Por último, es conveniente mencionar que en las revisiones presentadas no se han considerado aquellos pacientes que no ameritaron su internamiento en MI ni los atendidos en los servicios de Cardiología, Neurología o la Consulta Interna de Pediatría del INP.

Este padecimiento involucra corazón, cerebro, articulaciones y tejidos subcutáneos y sigue siendo considerado como la causa número uno de cardiopatía adquirida.

Aunque la FR sigue siendo un problema en la pediatría nacional, dos consideraciones nos obligan a mantener su estudio. La primera de ellas se refiere al hecho de que aún el mecanismo fisiopatológico de la enfermedad no se conoce, a pesar de que la etiología de la misma está bien establecida. La segunda se refiere al hecho de que a partir de la segunda mitad de la década de los años de 1980, ha resurgido en numerosos centros hospitalarios de los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) y con ello, los investigadores de dicho país han concentrado sus esfuerzos para determinar lo que aún se ignora de la enfermedad y el por qué de este nuevo brote.1-3

Siendo el INP un centro hospitalario de concentración y de tercer nivel de atención en México, se puede pensar erroneamente que los enfermos con FR son niños que cursan con una enfermedad sofisticada. Recordar que este padecimiento involucra corazón, cerebro, articulaciones y tejidos subcutáneos y sigue siendo considerado como la causa número uno de cardiopatía adquirida a pesar de que la enfermedad de Kawasaki ya ocupa esa posición en otras partes del mundo.4 Hasta hace poco se consideraba que estos enfermos sólo debían ser atendidos por cardiólogos. 5

Con el objeto de sensibilizar aún más a los pediatras, es conveniente establecer que aunque en la actualidad se sabe que la FR afecta el corazón de casi todos los pacientes, no todos ellos expresan inicialmente su afectación.

Algunos debutan con artritis, otros como corea de Sydenham y en los menos con un cuadro clínico muy sutil que permite el paso desapercibido de la lesión en corazón; es sobre todo en estos últimos enfermos, en donde con relativa frecuencia el diagnóstico de cardiopatía se puede establecer durante un examen físico rutinario, o bien cuando el corazón desfallece como consecuencia del daño miocárdico y/o endocárdico.

Siendo la FR una enfermedad de etiología infecciosa, en ello debe basarse el accionar preventivo, tanto primario como secundario por parte del médico.

A la información anterior, tendremos que considerar que en casos de corea de Sydenham pura o en los que predomine el dolor exquisito de la artritis, el paciente puede ser atendido por un neurólogo o un ortopedista, especialistas que si no cuentan con experiencia en FR, seguramente no podrán establecer el diagnóstico de certeza ni el tratamiento integral que estos niños requieren. Otro hecho a considerar, es que siendo la FR una enfermedad de etiología infecciosa, en ello debe basarse el accionar preventivo, tanto primario como secundario por parte del médico.6 En este sentido, es necesario poner en práctica medidas que ayuden a prevenir una epidemia como la que se ha observado en los EE.UU.1 y a limitarla si se ha establecido.7

De acuerdo a la experiencia en nuestro medio, esta acción integral debe ser establecida por pediatras internistas de centros hospitalarios de tercer nivel de atención en estrecha colaboración con cardiólogos, cardiocirujanos, neurólogos, psicólogos y especialistas en terapia física. 8 Si no se visualiza el problema de esta manera, se puede cometer un error fundamental de conceptualización, puesto que en la actualidad se hacen esfuerzos desesperados por incrementar los avances de la medicina preventiva y la FR es una enfermedad prevenible.

La enorme responsabilidad que tienen los pediatras y otros especialistas con respecto a evitar este padecimiento o bien a controlarlo, requieren del apoyo constante de los médicos que atienden a estos pacientes y la Academia Mexicana de Pediatría cumpliendo con su quehacer sobre la educación médica continua, favorece este accionar promoviendo este tipo de publicaciones.

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