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PAC P-1
Parte B, Libro 3

GENERALIDADES


El síndrome de dificultad respiratoria (SDR) es un padecimiento que en nuestro país ocupa el primer lugar como causa de muerte hebdomadaria (menores de siete días), así como de la neonatal (menores de 28 días),1 y de las causas de mortalidad general, sin importar la edad, ocupa el cuarto sitio. Su incidencia es inversamente proporcional a la edad gestacional y el peso al nacer. En cálculos aproximados, se puede decir que se presenta en el 60% de los niños de menos de 28 semanas de gestación, en el 15 a 20% de los de 32 a 36 semanas y en cerca del 5% en los de 37 semanas o más. La frecuencia se incrementa cuando son hijos de madres diabéticas, de embarazos múltiples, de parto precipitado o de asfixia.

Es un padecimiento que en nuestro país ocupa el primer lugar como causa de muerte hebdomadaria.

DESARROLLO DEL PULMÓN

La descripción clásica del desarrollo pulmonar fetal incluye los estadios embrionario, pseudoglandular y el sacular terminal. En estudios más recientes se amplió a cinco fases, que aunque la separación exacta en el tiempo entre cada una de ellas puede ser cuestionable, su importancia estriba en que se incorpora el concepto de fases transicionales o progresivas del desarrollo pulmonar fetal las que se muestran en el cuadro 1.2-5

Cuadro 1. Etapas del desarrollo pulmonar

Etapa

Edad postconcepcional

Eventos

Embrionaria

0 a 7 semanas

Botón pulmonar, interacción epitelial mesenquimatosa

Seudoglandular

8 a 16 semanas

División completa de vías aéreas: cartílago, músculo liso; 25000 bronquiolos terminales

Canalicular

17 a 27 semanas

Capilarización, formación de acinos, neumocitos tipos I y II

Sacular

28 a 35 semanas

Adelgazamiento de las células epiteliales, fomación de sáculos terminales

Alveolización

Mayor de 36 semanas

Aparición de alveólos verdaderos

Postnatal

Mayor de 40 semanas

20 divisiones

DESARROLLO DE LA VASCULATURA PULMONAR

El tubo cardiaco se forma al final de la tercera semana de gestación; cinco días después, de la parte caudal del surco laringotraqueal se desarrolla la yema pulmonar, la que se expande lateralmente y se divide en dos sacos pulmonares. Cada saco a su vez se elonga y divide en lóbulos y éstos en segmentos broncopulmonares.6 Conforme el pulmón se desarrolla fuera del piso laríngeo, es rodeado por el mesénquima del mesodermo esplácnico que proviene de la parte central del intestino anterior. Los vasos sanguíneos y los linfáticos pulmonares se forman a partir de este mesénquima. Islas sanguíneas adyacentes se fusionan para formar la vasculatura rudimentaria de la que se derivan los capilares sanguíneos. Este proceso conocido como angiogénesis 7 se complementa con precursores de células endoteliales individuales que invaden el tejido. El plexo vascular que se forma para cada pulmón, explica por medio de las arterias segmentarias, el aporte de sangre.

El sexto arco branquial, que aparece alrededor de los 32 días de la gestación, dará origen a las arterias pulmonares.

El sexto arco branquial, que aparece alrededor de los 32 días de la gestación, dará origen a las arterias pulmonares. Para estas alturas del desarrollo, las arterias segmentarias dejan de aportar sangre al pulmón, el cual queda sólo dependiente de las arterias pulmonares. De tal forma que a los 50 días después de la ovulación se encuentra el patrón adulto del aporte sanguíneo a los pulmones. Todos los segmentos pulmonares están conectados exclusivamente con las arterias pulmonares derivadas del sexto arco branquial.

Las venas intrapulmonares, al igual que las arterias, derivan del plexo esplácnico, las que en sus inicios drenan al sistema venoso sistémico y entre los 28 y 30 días de gestación se desarrollan las venas pulmonares a partir de un punto de crecimiento derivado de la aurícula izquierda, lo que permite la conexión con las venas intrapulmonares.

Después del nacimiento, la vasculatura pulmonar sufre una rápida remodelación cuya finalidad es la de reducir en forma abrupta la resistencia vascular pulmonar.

Las arterias bronquiales aparecen en forma relativa mente tardía en la vida fetal, ya que se originan entre la novena y décima segunda semana de gestación, de la propia aorta o de su rama intercostal izquierda o derecha posterior. Estas arterias bronquiales se constituyen en un segundo sistema arterial que se implanta en las paredes de los bronquios y de los grandes vasos pulmonares, extendiéndose de manera caudal en el árbol bronquial conforme el cartílago se desarrolla. Las anastomosis precapilares entre la circulación bronquial y la pulmonar están presentes durante toda la vida, pero son muy abundantes al nacimiento y se incrementan sustancialmente en casos de cardiopatías congénitas con bajo flujo arterial pulmonar.

Durante la etapa fetal, la estructura de las arterias y de las venas pulmonares se caracteriza por tener un menor contenido de musculatura o pared elástica en la vía preacinar, y en cuanto a las arterias intraacinares, aún al nacimiento, el contenido es mínimo.

Las arterias pulmonares durante la vida fetal tienen un engrosamiento acentuado de su pared muscular y de las conocidas como parcialmente musculares, y conforme nuevas arterias por efecto del desarrollo se van formando, ad quieren una capa muscular que está en relación con el tamaño de la arteria. Por lo tanto, conforme la gestación avanza el número de arterias con músculo se incrementa, situación que no sucede con el grosor de la capa muscular.

La estructura mencionada de la pared de las arterias pulmonares y la del tronco de la pulmonar, son la causa de la elevada resistencia vascular pulmonar y el bajo flujo sanguíneo característico de la vida fetal.

Al nacimiento casi toda la vasculatura pulmonar se encuentra inervada. Los vasos de las pequeñas unidades respiratorias se encuentran inervados en las células musculares lisas que se desarrollan dentro de la pared. La mayoría de los nervios identificados hasta la actualidad contienen los neuropéptidos vasoconstrictores tirosina y tirosina hidroxilasa, los que se incrementan rápidamente después del nacimiento, en particular en las primeras dos semanas.6

Después del nacimiento, la vasculatura pulmonar sufre una rápida remodelación cuya finalidad es la de reducir en forma abrupta la resistencia vascular pulmonar. Conforme el pulmón se adapta a la vida extrauterina, la remodelación en el primer mes continúa siendo acelerada, para posteriormente crecer a menor ritmo. Poco se conoce acerca de la remodelación temprana del desarrollo postnatal, de tal forma que fallas en la misma en presencia de un corazón anatómicamente normal, condiciona hipertensión pulmonar persistente y en aquellos niños con cardiopatía congénita, la remodelación anormal puede eventualmente llevar a enfermedad vascular pulmonar.

En épocas recientes8 se considera que el desarrollo arterial pulmonar postnatal se divide en tres estadios que se sobreponen: el estadio I que corresponde a la adaptación a la vida extrauterina, que dura desde el nacimiento hasta aproximadamente los cuatro días; el estadio II que es el de la estabilización es tructural, que se inicia al nacimiento, se intensifica a los cuatro días y dura hasta las tres o cuatro semanas de edad; y el estadio III que es el de crecimiento y que se continúa hasta la edad adulta.

La resistencia vascular pulmonar se incrementa a lo largo de la gestación, del que una significativa proporción es secundaria al incremento del tono del músculo liso vascular pulmonar, y la otra a la disminución de la tensión de oxígeno a la que está sometido permanentemente el feto.

METABOLISMO PULMONAR9

El pulmón durante la vida fetal cumple con una serie de funciones metabólicas que le son indispensables para la adaptación a la vida extrauterina. Por ejemplo, la síntesis del surfactante alveolar en el pulmón se incrementa dramáticamente durante el último mes de la gestación. Los ácidos grasos derivados del metabolismo se incorporan en parte en los fosfolípidos. Enzimas antioxidantes como la glutation peroxidasa, la catalasa y la superóxido dismutasa, también se desarrollan durante la vida fetal, aunque con ritmos diferentes. Estos antioxidantes probable mente protegen al pulmón al momento del nacimiento de las lesiones teóricas inducidas por el oxígeno.

El desarrollo pre y postnatal de las venas pulmonares corre paralelo al de las arterias.

En la vida fetal se encuentran niveles bajos de actividad del cortisol, a pesar de lo cual los fibroblastos pulmonares tienen la capacidad de convertir cortisona a su metabolito activo cortisol. El tejido pulmonar también es rico en receptores de glucocorticoides comparado con otros tejidos fetales, los que se incrementan conforme se avanza en la gestación. Los glucocorticoides pueden afectar más de un tipo celular del pulmón y pueden inducir más de una proteína y RNA mensajero.

El pulmón fetal es el mayor órgano de la síntesis de prostanoides y se ha encontrado que es el mayor sitio blanco de la vitamina D, apreciándose cantidades significativas de sitios de unión del 1,25-dihidroxicolecalciferol, que ya no se encuentran posterior al nacimiento. Las células neuroepiteliales del pulmón fetal muestran inmunoreactividad a serotonina y sustancias similares a la bombesina, las que se incrementan conforme avanza la gestación, lo que sugiere que las células endocrinas pulmonares puedan tener alguna función en la adaptación pulmonar.

Enzimas antioxidantes como la glutation peroxidasa, la catalasa y la superóxido dismutasa también se desarrollan durante la vida fetal.

Las prostaglandinas de las series E y F están presentes durante el parto tanto en la circulación materna como en la fetal y actualmente se considera que hay suficiente evidencia de que están involucradas en la transición de la circulación fetal a la neonatal. La prostaglandina PGF alfa en el feto y en el recién nacido es un potente vasoconstrictor de la circulación pulmonar. El tromboxano A2, que es un metabolito de la ciclooxigenasa es otro potente vasoconstrictor que se produce en el pulmón del feto; sin embargo, no parece ser el responsable del mantenimiento de la elevada resistencia vascular pulmonar en el feto. Los leucotrienos se forman a partir del ácido araquidónico por la vía de la 5-lipooxigenasa cuya actividad se ha demostrado en los pulmones fetales tan temprano como las 12 a 18 semanas de gestación, encontrándose que tienen actividad constrictora tanto fetal como neonatal.

El líquido intersticial que es drenado por los linfáticos, tiene una concentración de proteína que es 100 veces superior a la que se obtiene del líquido de la tráquea fetal.

La permeabilidad del conducto arterioso en la vida fetal en buena medida se mantiene por la producción de prostaglandina PGE2 y PGI2, así como por los metabolitos monohidroxi 11, 12 y 15 del ácido araquidónico y aunque el conducto arterioso produce más prostaglandina PGI2 que PGE2, se ha demostrado que existe mayor sensibilidad a esta última. Recientemente se ha identificado que la adenosina es un potente vasodilatador implicado también en el mantenimiento de la permeabilidad del conducto arterioso.

LÍQUIDO PULMONAR10,11

En este asunto es necesario considerar los compartimientos del pulmón fetal que son: la microcirculación, el intersticio y los espacios aéreos potenciales (los alvéolos después del nacimiento). El líquido intersticial que es drenado por los linfáticos, tiene una concentración de proteína que es 100 veces superior a la que se obtiene del líquido de la tráquea fetal. A pesar de esta gran diferencia de proteína transepitelial, es la secreción de cloro, a través de generar un gradiente osmótico, la que condiciona que el líquido fluya de la microcirculación hacia el intersticio y de éste al espacio aéreo potencial. El volumen del líquido que ocupa los espacios aéreos potenciales, se incrementa de la mitad de la gestación al término de la misma, en una cantidad cinco a seis veces mayor, y la producción horaria de líquido pulmonar de 2 ml/kg a la mitad se incrementa a 5 ml/kg al término de la gestación. Estos cambios se atribuyen al aumento de la microvasculatura pulmonar así como al área de superficie del epitelio. Se ha demostrado en animales de ex perimentación que tres a cuatro días previos a la conclusión de la gestación, se produce una reducción del líquido pulmonar, para lo que existen muchas hipótesis que pudieran explicarlo, sin poderse aún precisar si se debe a disminución en la producción o aumento en la absorción.

En el feto la respiración es intermitente, para hacerse continua después del nacimiento.

La remoción y descenso del volumen del líquido continúa varias horas después del nacimiento, en que, por medio de la bomba de sodio del epitelio pulmonar y la presión transpulmonar asociada a la inflación de los pulmones después del nacimiento, drenan líquido de los espacios aéreos hacia el intersticio, incrementando en consecuencia la diferencia de la presión osmótica entre el plasma y el líquido intersticial. Al entrar el aire a los pulmones no sólo desplaza líquido, sino que también disminuye la presión hidrostática de la circulación pulmonar e incrementa el flujo sanguíneo pulmonar, y cerca del 10% del líquido pulmonar sale de los pulmones por los vasos linfáticos, los que a su vez drenan hacia el conducto torácico y de éste a la vena cava superior. Condiciones que incrementan la presión de la microvasculatura pulmonar, como hipoxemia o insuficiencia cardiaca y aquellas asociadas con concentraciones bajas de las proteínas plasmáticas, como es el caso del neonato prematuro, pueden disminuir el proceso de la eliminación del líquido pulmonar, contribuyendo en algunas ocasiones al desarrollo del SDR.

RESPIRACIÓN FETAL Y NEONATAL12-14

En el feto la respiración es intermitente, para hacerse continua después del nacimiento. La causa de este cambio no se ha dilucidado completamente; lo que si es cierto es que el concepto tradicional de que el trabajo de parto y el parto mismo producen una asfixia fetal transitoria que estimula a los quimiorreceptores periféricos para inducir la primera respiración, la que después se mantiene por el impulso de otros estímulos como el frío, el contacto y otros más, actualmente se encuentra en de bate. Cuando surgieron estos conceptos no se tenían evidencias de que el feto tuviera capacidad de respirar. Actualmente se considera que la respiración después del nacimiento se mantiene más por acción de mediadores hormona les y químicos, que por baja tensión del oxígeno o por estímulos sensoriales. En el feto las evidencias de respiración se han demostrado desde épocas tempranas de la gestación, identificándose además, que sólo se produce durante el sueño REM (movimiento rápido de los ojos); sin embargo, es claro que no es la responsable del intercambio de gases, el cual necesariamente se realiza por la placenta.

La estabilidad de la caja torácica depende de la fase del sueño en la que se encuentra el neonato.

La estabilidad de la caja torácica del neonato así como otras funciones del sistema respiratorio, dependen de la fase del sueño en la que se encuentra el neonato. En el sueño REM hay disminución de los reflejos propioceptivos, lo que ocasiona entre otras cosas pérdida del tono muscular intercostal, lo que a su vez provoca disminución de la rigidez de la caja torácica, favoreciendo la contracción diafragmática, que a su vez deformará las costillas durante la respiración, dando como resultado la respiración paradójica. La misma deformación torácica puede disparar el reflejo frénico intercostal que inhibirá de manera temprana la inspiración. Por lo tanto, la ventilación durante el sueño activo (REM) es irregular y más rápida que en el sueño quieto (NO-REM).

Durante el sueño REM el volumen corriente no presenta cambios, si bien el flujo ventilatorio inspiratorio (volumen corriente/duración de la inspiración) y el volumen minuto se incrementan. Esta situación origina una ventilación que produce fatiga, la cual adquiere mayor relevancia en el caso del niño prematuro, quien tiene menor cantidad de fibras musculares y con facilidad se fatiga. Aunque esto último pudiera estar compensado por el reflejo de Hering-Breuer, que en especial es intenso en el pretérmino, aquél también es inhibido durante el sueño REM.

El intercambio de gases entre los tejidos y el ambiente es la finalidad fundamental de la respiración pulmonar y celular.

Durante el sueño NO-REM (quieto o profundo), los esfuerzos ventilatorios del niño se contrarrestan por la resistencia del pulmón y de la pared torácica al rebote elástico y, por la resistencia al movimiento del aire y los tejidos. El neonato tiene fuerzas musculares que se oponen a la ventilación iguales a las del adulto, pero tiene resistencia nasal más baja y rebote elástico de la pared torácica más alto, que el del adulto. El resultado del rebote elástico o adaptabilidad total y de la resistencia de todo el sistema es constante en tiempo, y su medición permite inferir con que rapidez, después de una inspiración activa, retornará de manera pasiva a su posición de reposo, bajo la fuerza del rebote elástico que actúa contra la resistencia al flujo. Esta constante de tiempo es de alrededor de 0.29 segundos en el neonato y de 0.55 segundos en el adulto, de tal modo que la frecuencia respiratoria en reposo de 30 a 50/min en el recién nacido es casi el doble de la del adulto. Cualquier problema que reduzca la adaptabilidad total del sistema (incremento en la dureza como en el SDR), disminuye la constante de tiempo y por tanto incrementará la frecuencia ventilatoria en reposo. Esta elevada frecuencia ventilatoria del neonato es el principal factor que eleva la ventilación/minuto, la ventilación alveolar y el consumo de oxígeno, todos los cuales cuando se comparan tomando como referencia la superficie corporal, son muy similares a los del adulto. Tal comparación por lo general adquiere más valor cuando se efectúan estudios metabólicos y no respiratorios.

Cuando se compara con el niño mayor y con el adulto, el neonato tiene una faringe relativamente corta y ancha.

El intercambio de gases entre los tejidos y el ambiente es la finalidad fundamental de la respiración pulmonar y celular. Por tanto, ésta no será útil sin la participación de la circulación, la cual transporta y entrega el oxígeno a los tejidos. Cualquier alteración entre el flujo de gases y la circulación pulmonar reducirá la eficiencia del intercambio. Este desequilibrio se puede evaluar en de terminados grupos de alvéolos por medio de la relación ventilación/perfusión (Va/Qc). Mientras la Va/Qc de un pulmón normal es cercana a 1, en el enfermo existen diversas posibilidades que van de cero hasta el infinito.

Entre los factores que alteran el gradiente de presión alvéolo-arterial están: bloqueo en la difusión alvéolo -capilar, cortocircuito de derecha a izquierda y alteración en la relación ventilación/perfusión. La diferencia que un neonato sano muestra en este gradiente es de casi 24 mm Hg, cifra que en los casos de enfermedad pulmonar grave, como el SDR, llega a ser del orden de 160 a 180 mm Hg.

El volumen denominado cierre crítico es aquel en el que las pequeñas vías respiratorias interrumpen la ventilación por detrás de ellas.

La hiperperfusión relativa del pulmón del recién nacido en relación con su ventilación (Va/Qc = 130/200 = 0.65 ml/kg /min) es propiciada de manera parcial por las propiedades elásticas del pulmón que predisponen al cierre de vías respiratorias cuyos volúmenes de inflación sean relativamente elevados. Este volumen se denomina cierre crítico y es aquél en el que las pequeñas vías respiratorias al iniciar su cierre interrumpen la ventilación por detrás de ellas. Datos indirectos sugieren que este volumen del pulmón del neonato sano es mayor que su capacidad residual funcional, lo que significa que al final de la espiración existe siempre una cantidad bien definida de unidades periféricas (alveólos) cerradas.

Aunque el proceso de transferencia de gases entre los alvéolos y la sangre incluye una reacción química con la hemoglobina, dicho fenómeno se efectúa por difusión. La capacidad de difusión pulmonar para el CO2 ha sido estimada en el neonato en 1.56 = 0.11 ml/min/mm Hg. Sin embargo, cuando este valor se compara considerando el área de superficie corporal, es muy similar al de la capacidad de difusión de 25 ml/min/mm Hg del adulto.

ANATOMÍA FUNCIONAL15-20

En el neonato la nariz se encuentra conformada por una pequeña porción cartilaginosa y una mayor e importante que es la ósea. Las alas están orientadas más verticales que las del adulto, y la cavidad ósea nasal es corta en su diámetro anteroposterior, mientras que en el transverso y en el vertical son similares a los de la órbita. En oposición al concepto de que los neonatos respiran obligadamente por la nariz, se ha demostrado que el nacido de término es capaz de realizar la respiración por la boca en presencia de obstrucción nasal, de tal forma que el 30% de los neonatos de término después del nacimiento tienen respiración nasobucal, con un 70% del volumen corriente inspirado por la nariz y el 30% restante por la boca. En el neonato la resistencia de la nariz representa aproximadamente un tercio de la resistencia pulmonar total. La posición de la cabeza, diferencias antropométricas y la presencia de tubos nasogástricos influyen en la resistencia de la nariz.

Cuando se compara con el niño mayor y con el adulto, el neonato tiene una faringe relativamente corta y ancha, y un cartílago cricoides a nivel de la cuarta vértebra cervical, en vez de la séptima, como es el caso del adulto. La estabilidad posicional de la faringe se demuestra desde épocas tempranas de la gestación, de tal forma que aún el niño nacido pretérmino tiene cierta competencia postural en esta zona. Sin embargo, la faringe de ellos es susceptible al cierre con obstrucción faríngea alta, como sucede en los casos de las apenas obstructivas.

La laringe que tiene entre sus funciones prevenir la introducción de cuerpos extraños a las vías aéreas bajas por medio de apnea refleja, modula la resistencia de las vías aéreas y puede producir interrupción de la espiración con la finalidad de mantener la capacidad residual funcional y el volumen pulmonar del neonato. Puede modular el volumen corriente con cierre parcial de la espiración con la finalidad de mantener el volumen pulmonar al final de la espiración. Aunque siempre se ha aceptado que la aducción espiratoria de las cuerdas vocales es el origen del quejido del neonato con SDR con la finalidad de mantener la capacidad residual funcional, es hasta épocas recientes que lo anterior ha podido ser demostrado en los neonatos sanos, lo que se piensa que tiene como finalidad preservar el volumen pulmonar en presencia del elevado rebote elástico del tórax que existe en los primeros días de vida. Los cambios en la resistencia de la laringe durante la hipoxia sirven para mejorar la eficiencia de la ventilación, al regular el volumen pulmonar con interrupción de la espiración y disminución del trabajo respiratorio, al disminuir la resistencia de la inspiración.

El neonato tiene un tórax óseo relativamente blando y flexible lo que condiciona que la pared torácica sea susceptible al colapso al momento de generarse la presión negativa, además de que su tórax es más redondo.

El neonato tiene un tórax óseo relativamente blando y flexible lo que condiciona que la pared torácica sea susceptible al colapso al momento de generarse la presión negativa, además de que su tórax es más redondo.

Diferente a lo que sucede en el adulto, que tiene un diafragma cuya configuración está bien definida, en el neonato se encuentra relativamente aplanado. Por otra parte, durante la respiración del neonato se presenta un movimiento relativamente asimétrico que se caracteriza por un desplazamiento mucho mayor de la porción posterior que su contraparte anterior, lo que se ha podido medir apreciándose que el movimiento axial es en promedio en su parte anterior de 2.6 mm y de 4.8 mm en su parte posterior lo que genera una relación entre el movimiento posterior con el anterior de 1.67:1, que llega a ser hasta de 2:1 en ciertas patologías. Por todo lo anterior y debido a la configuración aplanada y al estrechamiento en la zona de implantación del diafragma, se apoya que éste sea menos efectivo, en términos de comprimir el contenido gástrico y de lograr una mejor expansión del tórax inferior. Se ha demostrado por otra parte que en el niño prematuro y también en el de término, el diafragma tiene relativamente mayor porcentaje de fibras musculares de tipo oxidativo, lo que explica parcialmente el porqué no se fatiga tan fácil como a otras edades. Sin embargo, además de lo mencionado, existen otros factores potenciales que pueden condicionar fatiga del diafragma del neonato entre los que se incluyen hipoxemia, acidosis e hipotensión, pequeño diámetro de las fibras musculares, menor apoyo nutricio e incremento en el volumen pulmonar al final de la espiración.

Los volúmenes pulmonares se agrupan en los denominados estáticos y los dinámicos.

PRUEBAS FUNCIONALES RESPIRATORIAS1,12,21-23

Cada ciclo respiratorio está gobernado por la interacción del volumen del aire, de la fuerza de la presión y por el flujo. El movimiento producido para ventilar al pulmón tiene que vencer a la resistencia que se le opone al flujo, a la inercia que se genera, así como a las propiedades elásticas del pulmón y de la pared del tórax. Durante la respiración espontánea, la fuerza que se requiere para vencer estos factores es generada por los músculos respiratorios y se denomina fuerza de presión.

Los volúmenes pulmonares se agrupan en los denominados estáticos y los dinámicos. Los primeros se definen como:

Volumen residual. Aquel volumen de aire remanente que queda en el sistema respiratorio al final de una espiración máxima posible

Capacidad funcional residual. Se refiere al volumen de aire que se encuentra en el sistema respiratorio durante el reposo o al final de una espiración normal y que se encuentra en continuidad con las vías aéreas. Se mantiene por las fuerzas opuestas que generan el rebote elástico del pulmón y el rebote elástico de la pared torácica. En los neonatos sin atrapamiento de aire, la capacidad residual funcional es equivalente al volumen del gastorácico.

Volumen corriente. Corresponde al volumen de gas que entra y sale del tracto respiratorio con cada respiración.

Para evaluar la mecánica pulmonar se usan entre otras pruebas las correspondientes a las propiedades elásticas del pulmón.

Volumen de reserva espiratorio. Corresponde a la diferencia de volumen que exista en un momento dado, entre la capacidad residual funcional y el volumen residual.

Volumen del gas torácico. Se refiere a la cantidad total de gas que exista en el pulmón, al final de la espiración, independientemente de que el gas esté en comunicación con las vías aéreas.

Capacidad pulmonar total. Es el volumen de aire que se encuentra en el sistema respiratorio al final de la máxima inspiración posible.

En lo tocante a los volúmenes dinámicos se encuentran:

Volumen corriente. Que corresponde al volumen de gas que entra y sale del tracto respiratorio con cada respiración. Éste cambia con la actividad del neonato.

Ventilación minuto. Es el volumen total de gas que se espira durante un minuto. Cuando se combina la ventilación minuto con la medición del CO2 espirado puede calcularse la ventilación del espacio muerto y diferenciarlo de la ventilación alveolar.

Espacio muerto. Es el volumen de gas que se encuentra en el pulmón pero que no contribuye a la arterialización de los capilares sanguíneos pulmonares. Sus componentes son el espacio muerto anatómico y el espacio muerto alveolar. El primero corresponde al volumen interno de las vías aéreas desde la boca hasta el alveólo y el segundo se refiere al volumen de gas inspirado que se encuentra dentro del alvéolo en el que no existe o está muy disminuido el flujo sanguíneo capilar.

Para evaluar la mecánica pulmonar se usan entre otras pruebas las correspondientes a las propiedades elásticas del pulmón. Éstas se refieren a la propiedad que tiene el pulmón, las vías aéreas y el tórax, de lograr retornar a la posición de reposo después de una expansión. Esto es debido a que durante la inspiración esas estructuras se estrechan ante los cambios de presión, después de lo cual y al haber cesado el cambio de presión, se produce el retorno o rebote elástico a la posición de reposo, de lo que surge el término compliance de los tejidos que es equivalente al cambio en el volumen ante un cambio de presión.

1. Compliance pulmonar total= volumen corriente/presión de vías aéreas.

2. Compliance dinámico pulmonar= volumen corriente/presión transpulmonar.

3. Compliance de pared torácica = volumen corriente/presión intrapleural.

Cuadro 2. Cifras promedio en la etapa neonatal de pruebas de función pulmonar entre el niño pretérmino y el de término.

Pruebas de función pulmonar

Pretérmino

Término

Volúmen corriente

5.9

6.7

Capacidad residual funcional

38.7

52.6

Compliance pulmonar dinámico

2.4

5.9

Resistencia pulmonar total

54

29

Trabajo de la respiración

12.0

13.0

Compliance total del sistema respiratorio

2.4

3.7

Flujo máximo

-

185

Con todas estas pruebas y otras más se han realizado en el neonato estudios para conocer las cifras normales que se señalan en el cuadro 2, en el que puede apreciarse las relacionadas con el pretérmino y de término. La utilidad clínica de estas pruebas en el neonato pueden ubicarse en: 1. Evaluaciones diagnósticas. 2. Evaluación de los efectos de la ventilación mecánica que estuviera utilizándose en un momento dado. 3. Para evaluar la eficacia de alguna intervención terapéutica cualquiera durante la asistencia ventilatoria. 4. Para considerar la resolución de la fase aguda de la enfermedad e incluso para predecir la evolución crónica del SDR. Esto que parece ser todavía poco factible en la práctica clínica, se espera que pueda lograrse en poco tiempo. Por ejemplo en los niños con SDR, edema pulmonar o neumonía se ha demostrado que tienen bajo compliance; mientras que los neonatos con incremento en la resistencia de las vías aéreas tienen un proceso obstructivo del tipo de la aspiración de meconio, barotrauma o displasia broncopulmonar.

Evidencias de sobredistensión del volumen corriente, determinación del tiempo inspiratorio óptimo, determinación de la presión al final de espiración óptima y lo apropiado de la ventilación manual son algunos otros ejemplos de la utilidad de las pruebas de función pulmonar.

La medición continua o periódica del volumen corriente permite determinar lo adecuado de la ventilación, situación que actualmente se está llevando al cabo en el departamento de Neonatología de nuestro hospital. Esto es particularmente útil cuando se están utilizando ventiladores limitados por presión o ciclados por tiempo. Con esto puede medirse la energía del trabajo a partir de la histéresis que se obtiene de las curvas de presión-volumen que se generan durante la respiración espontánea, datos que pueden utilizarse para determinar la energía pulmonar y estimar las pérdidas respiratorias de calorías con el trabajo que se realiza durante la respiración.

La medición de la compliance y la resistencia, pueden ser utilizadas para cada fase del ciclo respiratorio, con la finalidad de calcular las constantes de tiempo, las que pueden ser de utilidad para identificar el tiempo que se requiere para completar cada fase del ciclo respiratorio, tanto durante la respiración espontánea como en la ventilación asistida.

Evidencias de sobredistensión del volumen corriente, determinación del tiempo inspiratorio óptimo, determinación de la presión al final de espiración óptima y lo apropiado de la ventilación manual, son algunos otros ejemplos de la utilidad de las pruebas de función pulmonar.

Cualquier alteración entre el flujo de gases y la circulación a nivel pulmonar reduce la eficiencia del intercambio. Tal desequilibrio se puede evaluar por medio de la relación ventilación/perfusión (Va/Qc) en determinados grupos de alvéolos. Mientras la Va/Qc de un pulmón normal es cercana a 1, en el enfermo va desde 0 hasta el infinito. En el Cuadro 3 se muestra que muchas de las áreas ventiladas están adecuadamente perfundidas, mientras que cantidades significativas de la perfusión se dirigen hacia alvéolos atelectasiados o son desviadas por cortocircuitos a través del pulmón.

Los fosfolípidos representan el 80 al 90% del surfactante y en proporción menor se encuentran los glucolípidos y los lípidos neutros.

SURFACTANTE ALVEOLAR1,24-26

El surfactante está compuesto de manera predominante de fosfolípidos, aunque contiene proteínas y carbohidratos. Estos últimos están presentes en distintos agregados macromoleculares, cuyas formas estructurales están influidas por la abundancia relativa de lípidos y proteínas, así como por la acción de las fuerzas mecánicas producidas durante el ciclo respiratorio.

Los fosfolípidos representan el 80 al 90% del surfactante y en proporción menor se encuentran los glucolípidos y los lípidos neutros. La fosfatidilcolina es el fosfolípido más abundante y representa el 80% de ellos, del que cerca del 70% está presente como palmitoil fosfatidilcolina, de la que un 55% está disaturada con dos ácidos palmíticos. El fosfatidilglicerol da cuenta del 5 al 10% de los fosfolípidos del surfactante, pero tiene una menor proporción de dobles ácidos palmíticos que lo que sucede con la fosfatidilcolina. Aunque capaz de reducir la tensión superficial en el alvéolo, el fosfatidilinositol (otro de los fosfolípidos) parece funcionar más que como agente tensioactivo, como donador del componente acídico del fosfolípido del pulmón deficiente en fosfatidilglicerol. Otros fosfolípidos como la fosfatidilserina, fosfatidiletanolamina, lisofosfatidilcolina y esfingomielina, están presentes cada uno de ellos en proporciones menores del 4% y de los que hasta el momento se desconoce con certeza su función.

Las propiedades de los fosfolípidos del surfactante están influídas por el grado de saturación de las cadenas de sus ácidos grasos.

La estructura molecular de la fosfatidilcolina se caracteriza por una "cabeza", constituida por el esqueleto de tres átomos de carbono del glicerol; en el número 1 (carbono alfa) en el cual está unida la molécula de colina que es de naturaleza muy polar, que en el caso de los otros fosfolípidos (fosfatidilglicerol, fosfatidilinositol, y fosfatidilserina), en este carbono 1, se encontraría unida una molécula de glicerol, de inositol o de serina respectivamente. En los carbonos 2 y 3 (beta y gamma) están presentes los grupos acilo de los ácidos grasos de cadena larga que son las denominadas "colas", las que son muy hidrofóbicas y energéticamente más estables en un ambiente no acuoso, situación que le da la propiedad de formar una gran variedad de estructuras complejas como son las dobles capas membranales, monocapas, micelas o micelas invertidas.

Las propiedades de los fosfolípidos del surfactante están influidas por el grado de saturación de las cadenas de sus ácidos grasos, de tal forma que a mayor saturación mayor será el efecto hidrofóbico.

Cuadro 3. Distribución de la ventilación y de la perfusión pulmonar en el recién nacido

Tipo de Alvéolos

Distribución porcentual de la ventilación

Distribución porcentual de la perfusión

Relación Va/Qa

Con cortocircuito anatómico

20

10

-

Con atelectasia y perfundido

0

15

0

Con gas atrapado y perfundido

0

10

0

Con atelectasia sin perfusión

0

0

0

Áreas con Va/Qc baja

2

5

0.4

Áreas con Va/Qc normal

68-75

58-65

1.2

Áreas con Va/Qc elevada

5

2

2.5

Espacio muerto

5

0

-

Total

100

100

-

Va/Qc = Relación ventilación perfusión

La biosíntesis del surfactante se inicia con la síntesís del ácido fosfatídico, el que a su vez, en pasos sucesivos, proviene del glicerol-3-fosfato. La glucosa circulante o la que proviene de la degradación del glucógeno pulmonar se incorpora en los fosfolípidos por la vía glucolítica y el glicerol puede incorporarse después de la fosforilación a glicerol 3 -fosfato por la acción de la cinasa del glicerol. Los ácidos grasos se incorporan en los fosfolípidos por medio de la acilación y pueden ser sintetizados de novo en el pulmón o aportados por la sangre como ácidos libres los que deben de ser convertidos en acilcoenzima A.

Las dos vías principales para la síntesis del material tensoactivo alveolar son:

Vía I.
1,2 diglicérido + citidinadifosfato + colina Æ lecitina + citidinamonofosfato.

Vía II.
a) 1,2, diglicérido + citidinadifosfato + etanolamina Æ fosfatidiletanolamina + citidina mono fosfato.
b) fosfatidiletanolamina + CH3 Æ lecitina.

Debido al gran recambio, la primera vía se convierte en la más importante y constitutiva de la sustancia tensoactiva alveolar, la que en general se inicia a las 34 a 35 semanas de gestación. La segunda se inicia en la semana 22 a 23 de gestación (situación que explica por que los fetos de menos de 34 semanas pueden sobrevivir al nacer). Otras vías de producción de posible importancia son las de degradación de la lisolecitina:

Vía III. Lisolecitina + acilcoenzima A Æ lecitina + coenzima A.

Vía IV. 2 Lisolecitina Æ lecitina + glicerofosforilcolina.

Existen evidencias de un número de sustancias que son capaces de estimular la secreción de la fosfatidilcolina de los neumocitos tipo II como son los beta-adrenérgicos, así como los glucocorticoides, los estrógenos y la hormona tiroidea, estos tres últimos a través de acelerar el desarrollo de los receptores beta. La observación de que la ciclooxigenasa bloquea la producción del surfactante sugiere también un papel de las prostaglandinas en la producción. Otras sustancias son los leucotrienos, agonistas colinérgicos, adenosina y nucleótidos de adenina.

De las proteínas que constituyen el surfactante se han identificado tres, que se denominan como proteína A, B y C.

De las proteínas que constituyen el surfactante se han identificado tres, que se denominan como proteína A, B y C. La primera es la más abundante y aunque su función dentro de los componentes del agente tensioactivo no se ha clarificado totalmente, se ha visto que junto con la proteína B forma parte de los cuerpos lamelares de los neumocitos tipo II, (sitio de síntesis y almacén del surfactante, de donde es expulsado hacia la luz alveolar), además de que se piensa que esta proteína pudiera tener una función adicional como mecanismo de defensa del pulmón. El papel de la proteína C, es aún más impreciso en el momento actual.

La inferencia que se tiene de la importancia de estas proteínas, surge del hecho de que los fosfolípidos del surfactante alveolar, por si solos, y de acuerdo a su estructura molecular y a temperatura fisiológica, debe rían estar en vez de gel, en estado cristalino, lo que entonces impediría formar una película que recubra al alvéolo a la velocidad que lo exige el ciclo respiratorio y en consecuencia no se podría abatir la tensión superficial, lo que si parece lograrse con la mezcla de los fosfolípidos con las tres proteínas mencionadas. Respecto a otras proteínas que se encuentran en el surfactante como fibronectina, lisozima, antiproteasas e inmunoglobulinas, además de su función como elementos de defensa del pulmón, no se les conoce hasta el momento una acción específica en la reducción de la tensión superficial intraalveolar.

Actualmente se acepta que en condiciones idóneas y de acuerdo a las necesidades fisiológicas se requiere de la presencia y combinación de los fosfolípidos, las tres proteínas, y del calcio, para lograr la mejor actividad biofísica del surfactante. Con base en lo anterior se considera que la producción del surfactante sintético ideal, tiene que tener incorporados estos elementos, ya que de lo contrario se produce inhibición de la actividad biofísica de los fosfolípidos por sí solos. Se ha demostrado que los neumocitos tipo II secretan hacia la luz alveolar cerca de 15 a 50 cuerpos lamenares por célula y por hora, lo que puede acrecentarse si se produce estimulación beta adrenérgica, incorporándose a la hipofase líquida acídica del alvéolo que tiene un alto contenido en calcio. La siguiente serie de transformaciones morfológicas, probablemente ocurren en milisegundos que es altamente dependiente de los iones calcio. Existen ciertas evidencias de que el neumocito tipo II contiene receptores de superficie especificos para la proteína A.

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