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pags. 11-13
Pac. Parte C, Libro 1

Introducción

En el momento actual el cáncer infantil en la República Mexicana1 representa la cuarta causa de mortalidad entre los 4 a 14 años de edad; en los países industrializados es la segunda causa. Constituye un problema de salud a nivel nacional; sin embargo, existen otras prioridades y causas de mortalidad infantil con mayor frecuencia como lo son los padecimientos infectocontagiosos, gastroenteritis y enfermedades congénitas. Por otro lado, tanto a nivel nacional como mundial el cáncer infantil sólo representa el 5% de todos los cánceres en el ser humano. 2
 

A pesar de estas observaciones es importante señalar que el médico pediatra tanto en práctica institucional como privada y por estimaciones en los países desarrollados llega a diagnosticar entre uno a cuatro casos nuevos por año. Esta situación indiscutiblemente tendrá variables, sobre todo en relación al tipo de práctica y a la situación geográfica del profesionista.

El conocimiento cada día más extenso de este grupo de padecimientos debe ser amplio, claro, realista y objetivo tanto para el oncólogo pediatra como para el médico pediatra. El diagnóstico y tratamiento de este tipo de enfermedades requiere no nada más del conocimiento profundo de la oncología sino también del dominio de la pediatría. Esta especialidad troncal y su estudio sistemático condicionará un mejor diagnóstico y tratamiento tanto de la enfermedad oncológica como de enfermedades asociadas y complicaciones que el niño con cáncer puede llegar a presentar. De estos conceptos se debe llegar a la conclu sión que el manejo del niño con cáncer deberá ser efectuado por el oncólogo pediatra con participación activa del pediatra y de diferentes subespecialistas dentro de esta rama, los cuales en forma multidisciplinaria podrán ofrecerle a estos pequeños la mejor opción de curación.

. El cáncer infantil en la República Mexicana representa la cuarta causa de mortalidad entre los 4 a 14 años de edad. 

El cáncer en la población infantil representa un verdadero problema no sólo para los médicos tratantes sino para el ámbito familiar. Por un lado, los aspectos socioeconómicos tienden a causar un verdadero estrago, sobre todo si partimos de la base que la mayoría de los padres de los niños con estos padecimientos se encuentran entre los 20 a 29 años de edad, 3 época de mediana producción económica, así como de problemas de índole emocional (Cuadro 1). Estas circunstancias van a incidir sobre la estructura familiar con repercusiones muy negativas en la relación de pareja con una tasa alta de divorcios entre los padres de estos pequeños, pero también en el rompimiento de la estructura familiar con un cierto grado de "abandono" de las relaciones con los otros hijos.

Cuadro 1. Aspectos psicosociales del niño con       cáncer y su familia
  • Necesidad de información del diagnóstico, pronóstico y tratamiento 
  • Aspectos emocionales de la familia ante el niño con cáncer 
  • Necesidad de expresión/manejo de las respuestas emo cionales del niño y su familia ante el cáncer 
  • Necesidad de funcionar/resolver efectivamente ante la problemática económica del costo del tratamiento 
  • Balancear las necesidades emocionales y materiales de la familia 
  • Mantener las relaciones de trabajo del padre(s) en un marco de efectividad 
  • Enfrentarse a la posibilidad de fracaso-muerte

Desafortunadamente toda esta problemática se observa tanto en núcleos familiares de niños norteamericanos como en mexicanos. 4

Otro de los grandes problemas en el manejo integral de estos pequeños lo constituye el concepto del diagnóstico que guardan tanto los padres -pacientes como el médico familiar y/o pediatra. La enfermedad de cáncer se guarda en un contexto de "tabú" y se evita comunmente el enunciar la palabra para "no lastimar" al paciente. Este concepto en la actualidad ha demostrado ser incorrecto, 5 sobre todo en el paciente escolar y/o adolescente en quienes ocasionará mayor estado de angustia. Valga la expresión "el paciente sabrá que todos saben de su diagnóstico pero todos dicen saber que él no sabe que tiene cáncer".  Este laberinto de confusión además condiciona que el sentimiento de culpa sea profundo tanto por parte de los padres como del paciente.

En la actualidad 6 se ha demostrado que el conocimiento de la enfermedad y su tratamiento en estos pacientes mejoran el ámbito familiar, el optimismo para vencer el obstáculo y las relaciones médico-paciente.

Indiscutiblemente que el problema del cáncer y su curación aún en la actualidad es todavía materia de desconocimiento en muchas de sus áreas técnicas y por lo tanto, no es nada remoto que muchos de estos pacientes lleguen a fallecer. La conceptualización de este último evento constituye un paradigma para los familiares y el médico pediatra. La filosofía del bien vivir y buen morir es algo sólido en el pensamiento y acción del niño con cáncer. Es indispensable y esencial que tanto los padres como el equipo profesional no desprecien la inteligencia de estos pequeños e ignoren sus deseos, frustaciones y esperanzas que puedan tener. Si bien es cierto que cerca de tres cuartas partes de los niños con cáncer cuando son tratados tempranamente en forma integral y especializada se curarán, por otro lado un 25% de estos niños fallecerán. De tal manera que el preparar al paciente en condición terminal será un acto necesario y ético, que tendrá que abor dar el médico tratante, el pediatra, psicólogo-tanatólogo y fundamentalmente los padres.

El conocimiento de la enfermedad y su tratamiento en estos pacientes mejoran el ámbito familiar, el optimismo para vencer el obstáculo y las relaciones médico-paciente. 

El equipo multidisciplinario que evalúa al niño con cáncer debe tener en mente el concepto integral de manejo BIOPSICOSOCIAL para poder lograr no nada más la curación del cáncer, sino la restitución ad integrum del niño a su medio familiar y social. Sin embargo, como se mencionó, el impacto económico de esta enferme dad sobre el núcleo familiar es devastador.

Cerca del 40% de los pacientes institucionales7 del sector salud aban donan su tratamiento. La razón de abandono si bien puede ser económica puede también ser secundaria a la falta de información al paciente y/o familiares sobre el diagnóstico y tratamiento, sus efectos colaterales, su expectativa de curación, a la falta de conocimiento del médico pediatra sobre estos conceptos, pero sobre todo a la presencia de algunos profesionales y/o charlatanes que ofrecen "curas" maravillosas o bien tratamiento de "medicina" alternativa. Estos últimos han condicionado que un número elevado de pacientes abandonen el tratamiento, así como inducen el desprecio del público hacia los conceptos científicos y esfuerzos nacionales e internacionales que se efectúan cotidianamente en las áreas de investigación para lograr la curación de este mal. Estas enfermedades parecen ser las de mayor impacto a la salud a nivel mundial al término de este siglo.

El propósito de este trabajo es revisar en forma muy general algunos aspectos importantes de la oncología para el pediatra. Se mencionan las enfermedades más frecuentes que afectan a la población infantil en México y se incluye la experiencia del Departamento de Oncología del Instituto Nacional de Pediatría, Secretaría de Salud. Cada sección considera las áreas técnicas de importancia como son los factores predisponentes, algunos conceptos causales que se asocian con la enfermedad, el cuadro histopatológico, las manifestaciones clínicas, los hallazgos de laboratorio y gabinete, factores pronósticos y conceptos generales de tratamiento en cada neoplasia.

Agradezco a la Academia Mexicana de Pediatría por un lado permitir divulgar un problema cada día más frecuente en la patología de la niñez Mexicana y por el otro al haberme asignado este trabajo para difundirlo entre mis compañeros pediatras.

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