[Contenido | Anterior | Siguiente]
página 10,11


Epidemiología
 

Datos recientes, señalan que 35% desarrolla sibilancia antes de los tres años, que 15% empezó con el síntoma después de los tres años y sólo 29% de la muestra tenía sibilancia a los seis años de edad.

El asma es un padecimiento que predomina en la infancia; los estudios iniciales de Blair señalaron que el 39% de los asmáticos tienen su primer síntoma antes del año de edad y que ese porcentaje se eleva a 57% a los dos años; 5 sin embargo, también se sabe que muchos lactantes tienen episodios transitorios de sibilancia asociados a infección respiratoria y que presentan una evolución satisfactoria a largo plazo.&

Datos más recientes, obtenidos por Martínez y col. de la Universidad de Arizona durante el seguimiento de 826 niños desde el nacimiento hasta los seis años de edad, señalan que solamente 35% desarrolla sibilancia antes de los tres años, que en la mayoría de los casos (60%) la sibilancia desapareció durante la etapa preescolar, que 15% empezó con el síntoma después de los tres años y, finalmente, sólo 29% de la muestra tenía sibilancia a los seis años de edad.6 Además, podemos agregar que durante estos años de la vida los niños se afectan más que las niñas, pero después de la pubertad existe un predominio del sexo femenino.

Encuestas en niños escolares de Villahermosa, Tabasco, Guadalajara, Jalisco y Mérida, Yucatán, señalan que la prevalencia acumulativa en este grupo de edad es de 12%.

El asma es una de las enfermedades crónicas más comunes de la infancia, representa 23% de las ausencias escolares y se mantiene como una de las prin cipales causas de hospitalización. En algunos países desarrollados puede afec tar a 16% de los niños en edad escolar; informes basados en estadísticas del Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos de Norteamérica señalan que la prevalencia en la población pediátrica se ha incrementado 29% de 1980 a 1987 y que la tasa de hospitalizaciones por asma aguda en menores de 15 años aumentó 43% de 1979 a 1987.7,8 Estos incrementos también se han observado en otras partes del mun do; por ejemplo, en Australia un estudio que comparó dos trabajos realizados con 26 años de diferencia, mostró que en los niños de siete años de edad la prevalen cia se elevó 141%, ya que pasó de 19% en 1964 a 46% en 1990.9 La razón del incremento todavía no se ha determinado, pero se considera demasiado rápido para deberse a cambios genéticos; más bien parece asociarse a factores ambientales, principalmente a la contaminación ambiental de los interiores, ya que se ha reportado una mayor prevalencia en las ciudades con clima tropical, en las cuales las condiciones climatológicas favo recen la proliferación de ácaros en el interior de las casas.10,11 que pueden deberse a diferencias en la metodología emplea da o a la influencia de algunos factores de riesgo, ya sean genéticos o ambienta les; por lo tanto, los resultados de estas investigaciones no siempre pueden extrapolarse a otras regiones, aunque se encuentren en el mismo país, lo que hace necesario determinar las características epidemiológicas del asma en cada región. En México, no existe un estudio a nivel nacional en población abierta que muestre la prevalencia ge neral o por grupos de edad y sexo; sin embargo, se han realizado encuestas en niños escolares de Villahermosa, Tabasco, Guadalajara, Jalisco y Mérida, Yucatán, las cuales señalan que la pre valencia acumulativa en este grupo de edad es de 12%.12,13

La incidencia familiar de la enfermedad sugiere que puede ser heredada con un carácter poligénico o multifactorial. Estudios realizados en humanos y animales han demostrado que la HRB, ca racterística fundamental del asma, tiene un componente hereditario, ya que se ha observado una mayor concordancia en los gemelos monocigóticos que en los heterocigóticos y estudios longitudinales reali zados en niños han señalado que la HRB precede a la enfermedad y representa un factor de riesgo para su desarrollo.14 Además, se ha podido demostrar que la presencia de HRB se encuentra fuertemente asociada con la elevación sérica de IgE, lo cual se puede explicar por el descubrimiento reciente de que los genes que gobiernan la HRB están localizados en el cromosoma 5q31-q33 muy cerca del locus principal que regula la concentración sérica de IgE, lo que podría estar causan do la susceptibilidad al asma.15 15 A nivel clínico, se ha podido observar que más de la mitad de los niños asmáticos tienen antecedentes familiares de la enfermedad y que los hijos de padres asmáticos tienen 2.7 veces más probabilidades de desarrollar el padecimiento en compara ción con los hijos de padres sanos. Así mismo, se ha demostrado que los hijos de padres atópicos pueden tener pruebas cutáneas positivas a alimentos e inhalantes durante la lactancia y posterior mente desarrollar asma.16 También se ha señalado que la mitad de los niños que empezaron con sibilancia antes de los siete años están libres de síntomas al llegar a la edad adulta, que el padecimiento puede ser más persistente en las niñas17 y que el asma persistente y grave se asocia con inicio antes de los tres años, múltiples episodios de sibilancia en los primeros años de la vida, presencia de dermatitis atópica, rinitis alérgica y prue bas cutáneas positivas.17,18

A partir de 1980 se ha observado a nivel mundial una elevación de la mor talidad por asma, aunque en Alemania Occidental se ha reportado una declina ción de dicha mortalidad.2 En los Estados Unidos de Norteamérica, de 1980 a 1989 la tasa se incrementó 46%, pasando de 1.3 a 1.9 por 100000 habitantes, siendo más notorio en mujeres, individuos de raza negra y en menores de 18 años de edad.19 Sin embargo, en nuestro país un análisis de la información proce sada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática reveló que de 1960 a 1987, la tasa de mortalidad disminuyó de 140 a 20 por 100000 habitantes, siendo los menores de cinco años el grupo de edad más afectado; aunque podría tratarse de una disminución real, es difícil aceptarlo, ya que los factores asociados a la mortalidad (tabaquismo, uso excesivo de broncodilata dores, industrialización, etc.) se pueden encontrar en nuestro país. Las explica ciones posibles incluyen: sobreestimación del diagnóstico en los certificados de de función, mayor detección de los casos en las etapas iniciales, mayor cobertura de los servicios de salud, etc. Como se puede observar, no se tiene una explicación convincente de este fenómeno, por lo que se requieren estudios prospectivos encaminados a determinar los factores relacio nados con estos cambios.20
 



[Contenido | Anterior | Siguiente]