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Complicaciones agudas

Hipoglucemia

Es la complicación aguda más frecuente en las personas con IDDM. Se presenta con mucha frecuencia en los pacientes controlados rígidamente, sobre todo en aquellos que siguen el esquema de terapia intensiva. Mientras que la hipoglucemia en el no diabético se define como una cantidad de glucosa sanguínea inferior a 40 mg/dl, en el individuo con diabetes es difícil de precisar ya que depende de las peculiaridades clínicas y de los niveles glucémicos a los que está acostumbrado. Así, por ejemplo, alguien con tasas de glucemia constantemente elevadas, experimentará las manifestaciones típicas de hipoglucemia cuando le desciendan a 80 a 100 mg/dl o hasta mayores.

Las anormalidades en la contra-rregulación ante la hipoglucemia son muy frecuentes en la IDDM y probablemente son la causa de los episodios de bajas en glucemia recurrentes o graves. Su frecuencia aumenta con la intensidad de la terapia insulínica, correlacionando en forma inversa con las cifras de glucohemoglobina. 50

La frecuencia de la hipoglucemia moderada a grave en niños con IDDM varía entre 4 y 6%, aunque las nocturnas asintomáticas, así como las no identificadas, son mucho más frecuentes. Se estima que ocurren en cuando menos 30% de los niños en terapia convencional. 40

La liberación de hormonas liberadoras, como la adrenalina, dan la sensación de malestar y alertan al paciente. La hipoglucemia en el diabético se ha definido como el nivel de glucosa que provoca la liberación de hormonas contrarreguladoras. Cuando la glucemia disminuye a 60 mg/dl (3.5 mmol/l) lleva a un aumento en las cantidades plasmáticas de adrenalina y de hormona del crecimiento. Si desciende a 50 mg/dl (2.8 mmol/l), se elevan las tasas de cortisol y de glucagon. Para entonces, se pueden demostrar las alteraciones del sistema nervioso central mediante potenciales evocados corticales y del tallo cerebral.

Las alteraciones del conocimiento dependen de la duración y de la intensidad de la hipoglucemia: por lo general se presentan cuando la glucosa sanguínea alcanza 50 mg/dl (2.8 mmol/l). Las expresiones y su profundidad varían de un paciente a otro, y en la misma persona de una ocasión a otra, lo que puede estar en relación al grado usual del control diabético así como a la velocidad de la caída de la glucemia.

El DCCT demostró que los pacientes en terapia intensiva tienen una incidencia de hipoglucemia grave dos a seis veces mayor que los de terapia convencional. Aquéllos alteran su respuesta contrarreguladora a la hipoglucemia por la estimulación inadecuada de la gluconeogénesis. El control estricto puede abatir el nivel de glucosa necesario para estimular la liberación de adrenalina, y, por lo tanto, disminuir el umbral para el reconocimiento de la hipoglucemia moderada.

También se ha demostrado que el defecto de contrarregulación a la hipoglucemia, cuando es crónica, está asociado a una reducción de la secreción de la hormona adrenocoticotrópica (ACTH). 52

Fisiopatogenia y causas
predisponentes

El aumento en la intensidad de la acción insulínica, común en la IDDM, es la expresión de la elevación absoluta de insulina libre circulante, del incremento en la utilización de glucosa por los tejidos, o de una respuesta contrarreguladora inadecuada (Cuadro 11).

Cuadro 11. Factores causales de la hipoglucemia en la IDDM

A. Niveles elevados de insulina libre

    1. Administración excesiva de insulina
    2. Aumento de la absorción de insulina desde el sitio de depósito
      a) Ejercicio
      b) Aumento de la temperatura en el sitio de la inyección
      c) Masaje en el sitio de la inyección
      d) Características de la insulina

    3. Alteración de los anticuerpos transportadores de la insulina circulante
    4. Disminución en la degradación de la insulina

B. Factores dietéticos

    1. Ayuno prolongado
    2. Alimentación incompleta
    3. Disminución de la absorción intestinal

C. Aumento de la utilización de glucosa

    1. Ejercicio
    2. Estados hipercatabólicos

D. Respuesta glucorreguladora inadecuada

    1. Disfunción neuroendocrina
    2. Factores hepáticos
    3. Factores metabólicos (alcohol, bloqueadores adrenérgicos)

E. Lapso entre la inyección de la insulina y la ingestión de alimentos

Aún en regímenes convencionales con dos inyecciones diarias de insulina, los niños menores de diez años exhiben, con frecuencia, intensas hipoglucemias nocturnas. En los de menos de cinco años, una cuarta a una tercera parte tienen hipoglucemia demostrada con cifras, entre la media noche y el desayuno. 53 Si la hemoglobina glicada es menor de 8.5%, la proporción aumenta notablemente.54

La ingestión de carbohidratos con la cena, en el estudio de Porter, 53 no evitó consistentemente la hipoglucemia matutina temprana, cuya intensidad no pudo predecirse de manera confiable por la glucemia medida a las 11 p. m. Sólo alrededor de un tercio de los menores de cinco años manifestó los síntomas correspondientes, en comparación con 60% de los de edades más avanzadas.

El ingreso de carbohidratos por la alimentación, genera señales neurales, hormonales y nutricionales que inducen la liberación de precisamente las cantidades necesarias de insulina, no solamente reguladas por la magnitud de la glucemia. Esta insulina endógena se libera hacia la circulación porta y entra al hígado junto con los nutrientes absorbidos, antes de pasar a la circulación sistémica. Las concentraciones insulínicas declinan a medida que la glucemia desciende en el periodo postprandial o durante el ejercicio.

En contraste, la dosis de insulina que se aplica al paciente es empírica, se basa en las glucemias de los días previos suponiendo que en ese día ocurrirá lo mismo. Se deposita en el tejido subcutáneo, con absorción impredecible, 54 antes de los alimentos. Penetra así a la circulación sistémica sin pasar por la porta.

Enfatizamos lo mencionado páginas antes, que los síntomas y signos de hipoglucemia no son directamente proporcionales a las tasas absolutas de la glucemia; aunque tanto en diabéticos como en no diabéticos una cifra inferior a 40 mg/dl suele provocar síntomas, también es cierto que una caída rápida de las concentraciones sanguíneas de glucosa induce respuesta sintomática a pesar de que esas concentraciones estén dentro de los márgenes normales o aun bien por arriba de ellos.

Categorías clínicas de
hipoglucemia

Las manifestaciones clínicas de hipoglucemia pueden clasificarse en dos categorías:

a. Las manifestaciones del sistema nervioso, denominadas primarias.
b. Las manifestaciones neuro-endocrinas, denominadas secundarias.

Las primarias o cerebrales son más difíciles de identificar por el paciente en virtud de que la confusión mental ocurre tempranamente. Para el observador se manifiestan como cambios en la conducta. Conforme disminuye la glucemia o cuando cae súbitamente, aumenta la actividad neuroendocrina, que provoca síntomas más fáciles de reconocer por el paciente como por el observador (Cuadro 12).

Cuadro 12. Categorías clínicas de la hipoglucemia

A. Manifestaciones del sistema nervioso (Primarias)
    1. Desorientación
    2. Confusión
    3. Vértigo
    4. Cambios de la conducta o de la personalidad
    5. Sensación de hambre
    6. Alteraciones visuales
    7. Parálisis de nervios periféricos
    8. Alteraciones de la conciencia
      a) Letargia
      b) Somnolencia
      c) Convulsiones
      d) Coma

B. Manifestaciones neuroendocrinas (Secundarias)

    1. Escalofrío
    2. Temblor
    3. Sensación de frío o de calor
    4. Palpitaciones, taquicardia
    5. Palidez
    6. Sudor frío
    7. Malestar abdominal
    8. Náusea
    9. Vómito

Características clínicas de la hipoglucemia sintomática según su gravedad

Los episodios de hipoglucemia leve son frecuentes en los pacientes bien controlados y generalmente no requieren intervención terapéutica. La hipoglucemia moderada se reconoce con facilidad y demanda medidas urgentes, como la ingestión de algún azúcar. Los episodios repetidos de hipoglucemia grave exigen la revisión de todo el diseño terapéutico, con la corrección de las fallas (Cuadro 13).

Cuadro 13. Características clínicas de la hipoglucemia sintomática según su gravedad
A. Leve
    1. Debilidad, cansancio
    2. Temblor fino distal
    3. Ansiedad
    4. Sensación de hambre

B. Moderada

    1. Alteraciones de la conciencia (sueño, letargia)
    2. Conducta inadecuada
    3. Taquicardia
    4. Piel fría y pálida
    5. Sensación de frío o de calor
    6. Hipotermia
    7. Sudor frío

C. Grave

    1. Pérdida de la conciencia (coma)
    2. Convulsiones

Modificado de: Jones TW.55

Tratamiento de la hipoglucemia sintomática

La hipoglucemia leve se corrige tomando una o dos frutas, o dos o tres cubos de azúcar, o tres a seis onzas de algún jugo o refresco embotellado; se sugiere esperar unos quince minutos para apreciar los resultados y entonces consumir algún alimento que contenga almidones, como la mantequilla de cacahuate.

La hipoglucemia moderada requiere ayuda para llevar al cabo las medidas recomendadas para la hipoglucemia leve, y repetirlas si es necesario.

En la hipoglucemia grave, el niño está inconsciente o con convulsiones, por ende incapacitado para ingerir los productos recomendados antes. Habrá que proveer glucosa endovenosa o glucagon. Este producto estará accesible en el domicilio del paciente; se aplica subcutáneo o intramuscular. Las dosis para niños menores de dos años es de 0.5 mg una vez, y para mayores, l mg una vez. Se espera que la recuperación de la conciencia ocurra en 15 a 20 minutos, pero de no ser así puede prescribirse una segunda dosis. Otra forma de calcular la cantidad de glucagon es 0.025 mg/kg/dosis, en dos ocasiones separadas por 20 minutos.

Si el glucagon no ha sido efectivo y la persona permanece inconciente, habrá de transladarse al hospital para la administración de glucosa endovenosa. La solución glucosada al 50% se calcula a l ml/kg para pasar en dos minutos. Es indispensable disponer de las mediciones de glucemia frecuentes, especialmente si el niño no responde, pues es posible que se encuentre en estado postictal con valores de glucosa normales o aún elevados.

El ascenso de la glucemia depende del grado de la hipoglucemia y de la insulinemia. La glucosa se distribuye inicialmente por el espacio extracelular y más adelante por el agua corporal (700 ml/kg), por lo que se espera que al administrar la solución glucosada al 50% a las dosis descritas, la glucosa sanguínea se eleve cuando menos a 70 mg/dl (4 mmol/l) dentro de los diez primeros minutos después de la inyección. De persistir la dificultad para mantener los niveles de glucemia, deberá continuarse con infusión de glucosa endovenosa al 10%.

Tiempo de recuperación. El de la hipoglucemia leve o moderada es casi inmediato; después de 15 a 20 minutos de reposo, el sujeto puede reanudar su actividad normal. Para la hipoglucemia profunda, el tiempo de respuesta varía de acuerdo a la gravedad y a la duración.


  • La frecuencia de la hipoglucemia moderada a grave en niños con IDDM varía entre 4 y 6%, aunque las nocturnas asintomáticas, así como las no identificadas, son mucho más frecuentes.



  • Aún en regímenes convencionales con dos inyecciones diarias de insulina, los niños menores de diez años exhiben, con frecuencia, intensas hipoglucemias nocturnas.



  • La hipoglucemia leve se corrige tomando una o dos frutas, o dos o tres cubos de azúcar, o tres a seis onzas de algún jugo o refresco embotellado.



  • El ascenso de la glucemia depende del grado de la hipoglucemia y de la insulinemia.